7 COMENTARIOS 09/05/2022 - 07:05

Setenta y dos horas después de que Diario de Fuerteventura publicara que la Audiencia había rechazado el intento de Blas Acosta de evitar el banquillo de los acusados en el caso Gesturpa, el presidente del Gobierno de Canarias se fotografiaba en el Mirador con el renovado líder de los socialistas majoreros. Como si el auto de la Sección Primera que preside Miguel Ángel Parramón no existiera, como si la Fiscalía no solicitara para el actual viceconsejero de Economía cuatro años y tres meses de cárcel y como si no hubiesen indicios sólidos de un quebranto económico millonario en la gestión de la empresa pública y en el Ayuntamiento de Pájara, utilizado para pagar los platos rotos en forma de crédito incobrable de más de 1,6 millones de euros.

A estas alturas, está claro que a Ángel Víctor Torres no le importa orillar el Código Ético del PSOE y esa máxima de que cualquier cargo al que se le abra juicio oral por un procedimiento penal está obligado a dimitir. También es obvio que ha decidido anudar su imagen al destino judicial de un político que ha preferido anteponer sus intereses a los del Partido Socialista de Fuerteventura y que, como preludio de la próxima campaña electoral, tendrá que desfilar por el Juzgado de lo Penal de Puerto del Rosario, en doble sesión, el 25 y 26 de octubre.

El clamoroso silencio de Torres sobre el vía crucis judicial de su viceconsejero de Economía no es novedoso en la Isla. Sucede lo mismo en las habitualmente agitadas ondas hertzianas del dial majorero, que muestran su lado más dócil en estas ocasiones especiales. En términos jurídicos, la línea de defensa ya esbozada por Blas Acosta, con el carné número 21 de la Asociación de Asesores Fiscales de Canarias, choca con el poder del que siempre le ha gustado presumir. Gesturpa estaba en causa de disolución, él era el administrador, pero la responsabilidad era del pleno del Ayuntamiento. En el que, como todo el mundo sabe, no mandaba nada.

Comentarios

Al fin y al cabo, la pregunta es ¿Cuánto cuesta el silencio? El silencio del PSOE, de Ángel Víctor Torres, del resto de compañeros y compañeras, de muchos medios de comunicación majoreros... ¿Cuánto vale ese silencio? ¿O alguien se cree de verdad que ese silencio es gratuito?
El código ético del PSOE no vale ni lo que pesa un folio. Lo que si pesa es el dinero con el se compra el silencio de los corderos. Corderitos son todos los que están callados y mirando para otro lado esperando que escampe.
Saben que el que habla no tiene cargo.
El código ético del Psoe está escrito en un rollo de papel higiénico, que sirve para lo que todo el mundo sabe.
Sr. RIVERO: nos hemos quedado con su cara, olvídese de las subvenciones.
El comentario nº 4 es muy acertado. No hay suficiente papel higiénico en el mercado para que el PSOE se limpie.
Resulta abrumador el silencio de los partidos políticos ante la situación procesal del Viceconsejero del Gobierno de Canarias D. Blas Acosta. No hay no una sola palabra de critica por parte de Román Rodriguez, Casimiro Curbelo, Noemi Santana, Mario Cabrera, Fernando Clavijo, Ana Oramas, Lola Garcia, Manuel Domínguez. El silencio de estas personas ante uno de los mayores bochornos políticos de los últimos años en Canarias los descalifica completamente para hablar de ética y moralidad publica. Sus Códigos éticos también están escritos en una hoja de papel higiénico. Sus principios éticos son tan pobres y tan cortos que con una hoja tienen.

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