La lucha de Ilona Edith contra los residuos y las montañas de basura
La vecina alemana, activista social y medioambiental, reside en la Isla desde hace medio siglo y recibe numerosas felicitaciones por sus campañas de educación ambiental
Ilona Edith Vos-Ryckaert, de 73 años, es una vecina profundamente concienciada con la recogida selectiva de basura y el cuidado del medio ambiente en Fuerteventura. Es una activista imparable, enamorada de la Isla, en la que vive desde hace casi medio siglo, y rechaza la falta de compromiso y educación ambiental de la población residente para luchar contra la contaminación.
La vida de Ilona da para escribir una novela. Nació en Münster, en el oeste de Alemania, el 22 de diciembre de 1952. Con ocho años, su familia se fue a vivir a Holanda porque su padre era militar, hijo de madre alemana del Este, muy estricto, y se criaron bajo ese tipo de disciplina. Era la mediana de cinco hermanos. El mayor se fue a trabajar a Ibiza en el sector turístico en 1968 y ella quiso seguir sus pasos. Estudió Turismo, pero decidió afincarse en Tenerife, invitada por una amiga que era guía turística.
“Me dijo que en Canarias necesitaban guías y no me lo pensé. Llegué a Tenerife en el año 1972, era un paraíso, trabajaba como guía y vivía de lujo. Yo tenía mucha ilusión por aprender idiomas y trabajar”, recuerda.
Sin embargo, el accidente aéreo de 1977, cuando dos aviones de pasajeros Boeing 747 chocaron en la pista del aeropuerto de Los Rodeos, lo que provocó la muerte de 583 personas, le causó una gran conmoción. “Todos nuestros clientes fallecieron y no podía soportar la situación, así que decidí venir a Fuerteventura para abrir el complejo Mar Azul de Corralejo”, confiesa Ilona sobre su llegada a la Maxorata. Una isla que nunca abandonó.
“En Tenerife conocí a mi marido. Era un peluquero bastante conocido, viajaba mucho y tenía peluquerías en Dallas, Bruselas y Tenerife, entre otros lugares. Cogí una cita para mi pelo y nos hicimos amigos. Quiso acompañarme a Fuerteventura en 1978 a descansar unos meses y ya nunca nos separamos. Nuestra historia de amor también fue de novela hasta que falleció”, cuenta.
“El complejo Mar Azul de Corralejo fue un éxito, siempre lleno gracias a nuestro excelente trato con el cliente, que repetía sus vacaciones en la Isla año tras año. Al mismo tiempo, abrimos el bar Heineken, dentro del centro comercial, al lado de la Policía Local, que también fue muy famoso por su buen ambiente para tomar una copa”, destaca.
Una de sus anécdotas fue cuando salvó a su perro, al que habían abandonado siendo un cachorro en las rocas. “Salí corriendo a rescatarlo y no sabía cómo llamarlo, y todos me decían que se tenía que llamar Chupito porque siempre invitaba a mis clientes a chupitos en el bar. Vivió con nosotros 15 años hasta que murió. Fue el hijo que nunca tuve”, expresa Ilona. “Mi marido y yo fuimos muy felices en Fuerteventura, ganamos dinero, viajamos por todo el mundo y disfrutamos mucho de la vida, con el deporte y cuidando nuestra salud”, destaca.
En el año 2011 decidieron mudarse a Caleta de Fuste, en el municipio de Antigua, donde Ilona reside en la actualidad. “Dejamos Corralejo y decidimos llevar una vida más tranquila en El Castillo como jubilados”, afirma. Compraron una vivienda en el barrio de Altavista, con unas vistas maravillosas a la localidad.
Su marido falleció y, en los últimos años, Ilona se ha convertido en una residente muy querida y concienciada con el reciclaje y la recogida selectiva de basura, además de muy solidaria con la población extranjera afincada en la Isla. Es una activista social y medioambiental que derrocha una vitalidad sorprendente.
“El gobierno de Antigua me ha felicitado por mi última campaña, que emprendí de forma voluntaria y financiada por mí, para enseñar a la gente desaprensiva que tira basura y enseres por todos lados que no debe seguir haciéndolo”, señala.
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“Se tiran los residuos por todos lados, sin miedo a sanciones”, lamenta
Ilona diseñó una campaña de educación ambiental para acabar con las montañas de basura y residuos. “Hice mis propios carteles en tres idiomas, que he pegado en los contenedores para que los vecinos depositen adecuadamente la basura y los residuos, recordando que se exponen a multas porque hay cámaras de vigilancia y se puede sancionar a los que no cumplen con la normativa sobre residuos”, añade.
“Es muy triste ver montañas de basura esparcidas, en lugar de meter las bolsas dentro de los contenedores. Hay días en los que aparecen colchones y todo tipo de residuos en la calle y nadie llama para que los retiren, a pesar de que hay un teléfono para la recogida gratuita de enseres”, subraya.
En su opinión, faltan compromiso social, educación ambiental en materia de residuos y multas para que la población se lo tome en serio, porque la contaminación es un tema grave, dice. “Se necesita un trabajo profundo e intenso porque vivimos en una isla maravillosa y turística, y tenemos que cuidar el medio ambiente, la limpieza y la imagen, y evitar la contaminación y la aparición de plagas, bichos y roedores”, indica.
“Casi todos los días camino por todos los barrios de Caleta de Fuste para ver el estado de los contenedores y me da mucha tristeza ver que se tira todo de cualquier forma. Muchas veces incumplen empresarios, comerciantes y vecinos, que sacan sus basuras, cartones, plásticos y vidrios y los dejan tirados, formando una montaña de basura en la calle, a pesar de que hay contenedores para reciclar”, insiste.
Ayudar a los demás
Ilona solicita a las autoridades locales e insulares más campañas de educación ambiental porque este problema es de todos. “Vivimos en el paraíso, pero los residuos y la basura suponen un grave problema de contaminación ambiental y tenemos que separar y trabajar este tema para que la isla siga siendo tan bonita en el futuro”.
Otra faceta de Ilona es su gran corazón para ayudar a todas las personas. No tiene pereza para acompañar y ayudar a otras personas extranjeras que viven solas a su consulta médica, al hospital o a lo que necesiten. “Me conoce mucha gente, me piden ayuda y siempre trato de colaborar en todo lo que puedo porque muchas personas están solas, no tienen familia en la Isla y, por eso, debemos ayudarnos”, concluye.

















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