5 destinos increíbles (y asequibles) que querrás meter en tu lista
Viajar —como el coste de vida en general— se ha puesto por las nubes. Para ir una semana a los destinos europeos más populares casi hay que pedir un crédito al banco. Por suerte, si miramos más allá de los cuatro sitios de moda en Instagram, el mundo está lleno de lugares que merecen mucho la pena y no cuestan un riñón. Lugares donde la calidad del viaje, la gastronomía y las experiencias superan con creces lo que pagas. ¡Aquí tienes cinco opciones maravillosas que te recomendamos incluir en tu radar viajero!
1. Turquía
Estambul es un cruce de culturas espectacular. La arquitectura te deja sin palabras y perderte por las calles cercanas al Gran Bazar es una experiencia increíble. Eso sí, como la ciudad es tan inmensa, el transporte puede ser un poco estresante. Ojo con las tarifas de los taxis, que las trampas para turistas están a la orden del día.
Para evitar perderte por sus calles y acabar pagando tarifas roaming de tu operadora, lo más práctico es llevar instalada una eSIM para Turquía en tu móvil. La compras desde casa, la activas en el instante en que el avión toca tierra y tienes datos desde el primer minuto de tu estancia. Con este pequeño detalle resuelto, el país es un regalo. Probar su deliciosa gastronomía o tomar un té frente al Bósforo cuesta menos de la mitad de lo que pagarías en cualquier capital europea.
2. Albania (Berat)
Croacia solía ser la opción estrella para las vacaciones de verano en los países balcánicos, pero no es ningún secreto que los precios allí se han disparado. Si quieres descubrir la verdadera Europa del Este sin gastar de más, tu destino es Albania. Concretamente, Berat.
Conocida como la «ciudad de las mil ventanas», Berat es una joya visual llena de casas tradicionales otomanas apiladas en la ladera de una montaña. Es cierto que para llegar hasta allí hay que tomar carreteras secundarias con el firme en mal estado, pero el paisaje del trayecto compensa el esfuerzo.
Dormir en un alojamiento con historia te costará muy poco. Podrás cenar en terrazas con vistas al valle y probar el riquísimo «byrek» (una empanada típica de queso feta) sin preocuparte por la cuenta.
3. Vietnam (Hanói)
El Sudeste Asiático siempre ha sido un imán para los viajeros. Y, aunque destinos como Tailandia o Bali son preciosos, la saturación turística ha elevado considerablemente sus costes. Vietnam, por el contrario, mantiene su autenticidad casi intacta.
Aterrizar en Hanói es una inmersión cultural absoluta. El único pequeño obstáculo es acostumbrarse a su denso tráfico de motos; cruzar la calle las primeras veces impone bastante respeto. Superada esa anécdota, la ciudad te atrapa. Sentarse en un taburete bajo para probar una sopa «pho» tradicional por un par de euros es uno de los mayores placeres del viaje. Además, los alojamientos en el barrio antiguo ofrecen una calidad excelente a precios muy competitivos.
4. Polonia (Cracovia)
En el corazón de Europa hay mucha vida más allá de las grandes metrópolis prohibitivas. Cracovia es un auténtico museo al aire libre. Pasear por su inmensa plaza central o recorrer el histórico barrio judío es dar un salto en el tiempo fascinante.
El único aspecto a tener en cuenta es el clima: si vas en invierno, las temperaturas bajan en picado y necesitarás un buen abrigo. Si la visitas en primavera o en otoño, es un destino redondo. Te permite comer en los nostálgicos bares de leche (antiguos comedores de la época comunista) y probar unos «pierogi» caseros por muy pocos euros.
5. Bolivia (La Paz y Uyuni)
Sudamérica cuenta con rincones espectaculares para viajar con un presupuesto moderado, y Bolivia encabeza la lista. El Salar de Uyuni es, sencillamente, uno de los paisajes más sobrecogedores de la Tierra. Es un desierto de sal tan inmenso que parece que caminas sobre las nubes.
El inconveniente aquí es la altitud. Moverse por zonas como La Paz exige tomarse los primeros días con mucha calma para que el cuerpo se aclimate y evitar el dolor de cabeza. Una vez adaptado, el país te regala una aventura inolvidable. Los hostales son muy asequibles y los transportes te permiten recorrer grandes distancias gastando poquísimo.















