“Ha aumentado el número de familias con realidades más complejas de resolver”
Aurora Jiménez, técnica de Animación Comunitaria y Familia de Cáritas en Fuerteventura
El perfil de la pobreza en Fuerteventura tiene rostro de migrante, un colectivo que se enfrenta a las dificultades para acceder a un empleo por estar en situación administrativa irregular y a los abusivos precios de la vivienda, que los obliga a vivir en garajes, trasteros o a la ocupación. Es una de las realidades que maneja Cáritas Fuerteventura. La ONG atendió un 5,2 por ciento más de familias en 2025 con respecto al año anterior. El 86 por ciento de las atendidas eran personas migrantes. Aurora Jiménez, técnica de zona del Área de Animación Comunitaria y Familia, explica en esta entrevista que el perfil mayoritario de las personas atendidas sigue siendo el de mujeres de entre 30 y 49 años de edad, migrantes, con menores a cargo y “con muchas dificultades para acceder a un empleo y a una vivienda digna”.
-¿Cuántas atenciones realizó Cáritas en Fuerteventura el pasado año?
-En 2025 se atendió a 229 familias, lo que se hace extensible a 640 personas, un 5,2 por ciento más con respecto a 2024 cuando atendimos a 217 familias. El incremento se debe a la situación de los países de origen de las personas migrantes que llegan. Vienen a trabajar y a buscarse una oportunidad y una vida más estable, pero se encuentran con dificultades con las que no contaban como las administrativas, la vivienda, el empleo o el derecho a la salud. Son historias personales de padres, madres, menores y migrantes que llegaron buscándose la vida. Hemos visto que ha aumentado el número de familias con realidades cada vez más complejas de resolver para las entidades. Son usuarios que necesitan una atención más integral, la combinación de varios recursos y de varias entidades y administraciones. Son personas con muchos derechos vulnerados a la vez.
-¿Cuál es el perfil de las personas usuarias de Cáritas en la Isla?
-El perfil mayoritario sigue siendo mujeres, de entre 30 y 49 años de edad, migrantes y con menores a cargo. Se encuentran con muchas dificultades para acceder a un empleo y a una vivienda digna. Ese es el perfil general, pero también hay personas que trabajan, pero no llegan a fin de mes; otras que están en la economía sumergida o aquellas que, aun poniendo todo de su parte, no consiguen salir adelante por sus propios medios.
“Siete de cada diez hogares atendidos están encabezados por mujeres”
-¿Cómo está afectando la pobreza a las mujeres que residen en la Isla?
-La mujer es bastante fuerte y resiliente, pero tiene muchas trabas añadidas para poder estabilizarse. Siete de cada 10 hogares atendidos están encabezados por una mujer. El 18 por ciento de las familias son monomarentales, mantenidas exclusivamente por la madre. Se tropiezan con salarios más bajos, contratos de trabajo inestables, el cuidado de hijos. Tienen muchas barreras para poder estabilizarse. La mitad de las familias que atendemos tiene hijos a cargo, lo que supone una dificultad añadida. Tienen la incertidumbre de no llegar a fin de mes. Esto les genera una inestabilidad emocional. Los niños, aunque no sean conscientes del todo, sí que detectan esa inestabilidad. Además, al tener hijos a cargo les cuesta compatibilizar el empleo por los horarios.
-¿Y cuál es la principal demanda que hacen a Cáritas?
-La principal demanda, tengan o no permiso de trabajo, es que les ayudemos a encontrar un empleo. Muchas de ellas vienen con la traba de la situación administrativa, no pueden trabajar legalmente. A ellas no las podemos acompañar en el área de empleo. También nos piden ayudas para la medicación, alimentos, material escolar. La otra ayuda es el acompañamiento y asesoramiento.
-¿Cuál es el perfil de la pobreza en Fuerteventura?
-Mayoritariamente son migrantes que vienen de Colombia, Perú, Venezuela y Marruecos. Son personas con la traba añadida de la situación administrativa, no tener acceso a una vivienda digna y a un empleo estable.
“Tenemos cinco grupos de voluntariado en las parroquias de la Isla”
-¿Han notado un incremento de solicitudes de ayuda por parte de personas migrantes en el último año?
-Sí. En 2024 el 79 por ciento eran personas migrantes. El año pasado fue un 86 por ciento. La principal dificultad que tienen estas personas es la administrativa. Vienen a trabajar, pero sin papeles es muy complicado que puedan. Además, están expuestos a un abuso con situaciones como que no se les pague o jornadas muy largas.
-¿Cómo se valora desde Cáritas la regularización extraordinaria que ha sacado adelante el Gobierno central y en la que se han registrado 1,2 millones de solicitudes?
-Cáritas no era una entidad acreditada para la tramitación de los expedientes de extranjería, pero sí hemos hecho derivaciones a los recursos que sí hacían el trámite de extranjería y se ha acompañado a personas en el proceso de su regularización. Esta medida supone un rayito de esperanza. Ya están viniendo resoluciones aprobadas y los estamos derivando al área de empleo y algunos ya han empezado a trabajar.
-Desde Cáritas, ¿tienen la percepción de que ha aumentado el sinhogarismo en Fuerteventura?
-Visiblemente diría que sí. En el proyecto que tenemos de personas sin hogar no hemos tenido un mayor volumen. Hemos atendido un total de cinco personas en 2025.
“Se atendió un 5,2 por ciento más de familias en 2025 con respecto al año anterior”
-¿Y cuál es el perfil?
-Mayoritariamente son hombres a los que además del problema de la vivienda se le suman otros como el de la salud mental, adicciones o falta de apoyo familiar. Sin olvidar las dificultades que se presentan con los trámites administrativos.
-¿Cuáles son las claves de la exclusión social en la Isla?
-El punto común que se nos da en todas las historias que nos llegan a Cáritas es la dificultad de la vivienda. Tenemos personas que están trabajando, pero no llegan a cubrir sus gastos de vida. No saben si van a llegar a pagar el alquiler el mes que viene o el suministro de luz; no saben si van a poder comprar alimentos con normalidad. Todo eso produce una inestabilidad emocional. Aparte del malestar que genera la economía doméstica, también aparece un malestar emocional a nivel de los padres, hijos y familias.
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-La falta de vivienda que atraviesa Fuerteventura, ¿a qué situaciones está exponiendo a los habitantes de la Isla?
-A habitaciones compartidas con personas que no conocen; habitaciones realquiladas, alojamientos temporales e infraviviendas. Hay muchos viviendo en garajes, trasteros y en la ocupación. Esto lleva a situaciones de abuso. Hay propietarios que alquilan habitaciones, pero no les están permitiendo empadronarse. Por tanto, se encuentran con otro derecho vulnerado que es el del empadronamiento.
-Y mientras tanto, seguimos sin un albergue municipal...
-Solo hay un albergue, el de Misión Cristiana Moderna, que a veces está completo. No hay más recursos de los que tirar para alojar familias. Nos encontramos con que no podemos dar solución con este tema a los usuarios. Estamos viendo que se están normalizando las situaciones de infravivienda. Al final, vemos a una persona viviendo en un garaje y damos un pequeño respiro porque tiene donde quedarse.
“Hay usuarios en habitaciones realquiladas, en garajes o trasteros”
-¿Cuáles son los programas que tiene Cáritas Fuerteventura activos?
-Tenemos cinco grupos de voluntariado que están en las parroquias la Isla. En todos estos grupos se hace la acogida, que es la puerta de entrada, a la entrevista inicial que es donde se le ofrece información, apoyo y escucha. Tenemos el proyecto de empleo. En Puerto del Rosario, tenemos el de personas sin hogar y en Corralejo el de apoyo familiar, centrado en acompañar a mayores en soledad.
-¿Cuál es el principal sustento de Cáritas?
-La principal es la subvención del Cabildo de Fuerteventura que nos ayuda a dar respuesta en temas como los alimentos, gastos como el de gafas para quien las necesite o el pago del alquiler. Otra línea de ayudas es la de fondos propios que vienen de donaciones desde las parroquias y de ofrendas durante las fiestas que tienen como destinatario Cáritas.
-¿Ha aumentado o, por el contrario, disminuido el voluntariado en Cáritas?
-Se ha mantenido. Ha habido bajas, pero han ido entrando otros. Más o menos las cifras se mantienen. Ahora mismo, tenemos 26 personas voluntarias en toda la Isla. Son el alma de Cáritas y gracias a ellas podemos dar la respuesta que damos. De otra forma, no llegaríamos ni a la mitad. Son los que acompañan, están al lado de las personas y dan la mano a quienes vienen a pedir ayuda. Si una persona tiene una inquietud social puede acudir a las parroquias y conocer los proyectos.
El Servicio de Orientación e Intermediación Laboral de Cáritas Fuerteventura ha atendido, en lo que va de año, a 30 personas aproximadamente. La responsable del servicio en la Isla, Lidia Cerdeña, explica que, cuando las personas demandantes llegan, derivadas de los grupos de voluntariado de las parroquias, se les hace una primera entrevista para conocer su perfil, formación, experiencia, motivaciones y si tiene un objetivo profesional definido. Otra de las funciones es la intermediación laboral contactando con diferentes empresas de la Isla para poder derivar a las personas. También llevan a cabo pequeños talleres grupales para mejorar las habilidades profesionales y sociales para que “tengan éxito y puedan superar la entrevista laboral y luego mantener el empleo”. “Es muy importante no solo conseguir el empleo sino mantenerlo”, subraya.

















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