OBITUARIO

Fallece Juambi Cabrera, maestro y referente social de Fuerteventura

El docente dedicó tres décadas a la enseñanza en La Oliva y mantuvo una intensa actividad en defensa de la cultura canaria y de la causa saharaui

Diario de Fuerteventura 0 COMENTARIOS 29/08/2026 - 11:34

Juambi Cabrera, maestro durante tres décadas en La Oliva, activista social, defensor de la cultura canaria y de la causa saharaui y una figura estrechamente vinculada a la vida cultural y vecinal de Tetir, ha fallecido este sábado.

Juan Jiménez, exalcalde de Puerto del Rosario y exconsejero de Cultura del Cabildo, lo describe como “una de esas personas que hace pueblo y crea comunidad” y como “un referente social”, además de recordar su participación en la Agrupación Folclórica y en la Asociación de Vecinos de Tetir.

“Se va una bella persona”, señala el mensaje de Jiménez, que destaca también su trayectoria como activista por los derechos civiles.

Cabrera nació en La Matilla en 1960 y, con tres años, emigró junto a su familia a El Aaiún, entonces capital del Sáhara español, donde su padre trabajó como albañil y su madre se ocupaba de las tareas del hogar.

La Marcha Verde obligó posteriormente a la familia a regresar a Fuerteventura, pero aquella etapa marcó una parte fundamental de su vida y de su posterior compromiso con el pueblo saharaui.

Con 16 años se trasladó a Gran Canaria para estudiar Magisterio. Durante aquella etapa comenzó a relacionarse con colectivos de solidaridad con el Sáhara y a colaborar en campañas de recogida de alimentos.

Su primer viaje a los campamentos de refugiados de Tinduf llegó en 1990 y en 2002 fundó SaharaFuerte, asociación delegada en Fuerteventura de las Asociaciones Canarias de Amigos del Pueblo Saharaui (ACAPS), desde la que participó, entre otras iniciativas, en el programa Vacaciones en Paz para acoger durante el verano a menores procedentes de los campamentos.

El compromiso social y político acompañó a Cabrera durante buena parte de su vida. Durante sus estudios universitarios también se interesó por los movimientos que reivindicaban la identidad y la cultura de Canarias, una inquietud que trasladaría posteriormente a las aulas.

Tras finalizar sus estudios comenzó a trabajar en el colegio Sagrado Corazón y, después de aprobar las oposiciones, ejerció durante cinco cursos en el CEIP Millares Carló. Más tarde se incorporó a la comunidad educativa de La Oliva, primero en el colegio y posteriormente en el instituto del municipio.

Durante tres décadas como docente hizo de la difusión de la cultura canaria uno de los ejes de su forma de entender la enseñanza.

Cabrera defendía que cualquier asignatura podía servir para acercar al alumnado a la realidad de las Islas. Incluso cuando impartía inglés utilizaba textos relacionados con Canarias y con sus vínculos históricos con el mundo anglosajón.

“La educación me apasiona. Creo que es una cosa mucho más amplia que dar clases”, explicaba en 2020, cuando acababa de jubilarse.

Para Cabrera, la enseñanza debía ser “el motor del avance social” y su objetivo no se limitaba a transmitir conocimientos. “Lo que he pretendido es que mis alumnos se hicieran mejores personas”, resumía al hacer balance de sus 30 años en las aulas.

Su jubilación llegó condicionada por la pandemia de coronavirus, por lo que terminó despidiéndose de su alumnado desde casa y a través de un ordenador.

Fundó en 2002 SaharaFuerte, vinculada al programa Vacaciones en Paz, y durante décadas formó parte de la Agrupación Folclórica de Tetir

Al margen de la enseñanza y del activismo saharaui, otra de sus grandes pasiones fue el folclore. Cabrera estuvo vinculado durante décadas a la Agrupación Folclórica de Tetir, desde donde defendió la conservación y difusión de la cultura tradicional de Fuerteventura.

En 2020 explicaba que su vinculación con la agrupación iba mucho más allá “del baile y el canto” y reivindicaba el papel de los grupos folclóricos como transmisores y conservadores del patrimonio cultural majorero.

Tras jubilarse aseguraba que pretendía dedicar todavía más tiempo a la cultura tradicional, la solidaridad con el pueblo saharaui y su familia, además de continuar aprendiendo sobre África.

Su fallecimiento deja la pérdida de una persona que durante décadas contribuyó desde la educación, el activismo y la cultura a “hacer pueblo y crear comunidad” en Fuerteventura.

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