Omar Reyes: “Hay que empezar a poner límites y hablar de tasas o impuestos”
Guía de montaña, es propietario de una empresa dedicada al senderismo y el ecoturismo en Fuerteventura
Omar Reyes (32 años) siempre tuvo claro que quería emprender, pero no sabía cuándo, cómo ni dónde. El interés por el senderismo, que había heredado de su madre; la idea de que su oficina estuviera en medio de la naturaleza y la posibilidad de poder promocionar su tierra le encendieron la bombilla: su futuro estaba en la montaña, rodeado de visitantes enseñando la otra Fuerteventura, la interior, aquella que no suele viajar a las grandes ferias turísticas ni aparecer en los catálogos de la mayoría de los turoperadores.
Cuando se le pregunta de dónde es, Omar contesta que su origen es una especie de “potaje”. Nació en La Palma, de madre palmera y padre grancanario, se crio en Tenerife y con 14 años se mudó a Fuerteventura, donde vivió hasta que le llegó la hora de irse a la universidad, a Gran Canaria. En ella, se graduó en Administración y Dirección de Empresas, unos estudios que completó con un máster en dirección hotelera en Madrid.
Cuando terminó, pensó en regresar a Fuerteventura, pero le llamó a la puerta la oportunidad de irse con una beca a Estados Unidos; luego a Londres como técnico de promoción exterior del Patronato de Turismo majorero durante dos años y más tarde becado a Colombia. También pisó Jamaica, cuatro meses, para hacer un curso de la cadena Riu, destinado a formar a directores de hoteles.
Tras cinco años en el extranjero, hizo las maletas y regresó a Fuerteventura en 2024. El motivo: había empezado a sentir una llamada de su tierra. “En Jamaica fue donde me di cuenta de que trabajar en un hotel no era lo mío y decidí volver a casa”, cuenta.
En su cabeza llevaba algún tiempo rondando la idea de convertirse en guía de montaña. “Esa era la profesión de mi madre. Tenía una empresa que organizaba excursiones en los 90 en La Palma. De pequeño iba con ella a las caminatas. Siempre he vivido el turismo desde la parte de la naturaleza y del trato al cliente. Luego, con la formación, pude perfeccionar todo esto”, cuenta.
Sin embargo, fue en sus viajes por Latinoamérica donde terminó de perfilar sus gustos como turista. No quería ir de excursión en una guagua con 50 personas más, sino en grupos reducidos con un guía y descubriendo aquellos lugares, sensaciones y experiencias que no suelen estar reflejados en los catálogos promocionales.
“Me gusta el contacto con la naturaleza. Me encanta hablar y promocionar mi tierra, mi Isla. Siempre que he estado fuera he hablado de Canarias. Entonces dije que por qué no hacerme guía de turismo y montaña y hacer todo esto a la vez”, dice. Y así nació Vulcano Trekking, una empresa dedicada al senderismo y el ecoturismo.
En abril de 2024, se dio de alta como autónomo y tres meses más tarde cogía un barco en Corralejo con una familia catalana rumbo a Lobos con la misión de enseñarles el parque natural del islote.
Dos años después, y tras haber obtenido los títulos de Guía certificado por Itinerarios de Baja y Media Montaña y de Guía Oficial de Turismo de Canarias, ha conseguido sacar a flote una empresa de senderismo que organiza excursiones en grupos reducidos, no más de ocho personas, en las que mezcla caminatas con experiencias sensoriales como visitar un museo, una quesería o una finca de aloe vera. Su intención, asegura, es que “asistan a una vivencia sin prisa ni horarios y que se vayan con buen sabor de boca”.
Las rutas son personalizadas. De nivel medio o alto y por lugares como el Parque Natural del Islote de Lobos, los volcanes de Calderón Hondo y Montaña Colorada; el sendero de Montaña Escanfraga, las cuevas de Ajuy y el entorno de este monumento natural, el Parque Natural de las dunas de Jandía, el Pico de la Zarza, El Cardón...
“Nos hemos centrado en la costa y hemos relegado el interés del interior de Fuerteventura. Hemos estado tantos años posicionándonos como destino de sol y playa que, incluso, a la gente que puede ser activa o con físico para caminar les hablas de volcanes o pueblos del interior con historia y lo asocian con algo que puede ser aburrido. Lo que quieren es playa”, dice.
A su juicio, “se ha perdido la esencia de Fuerteventura. Puede ser sol y playa, pero a la vez puede ser montaña y volcanes. Ha faltado pedagogía. La gente asocia senderismo con verde, pero aquí tenemos unos colores y unos paisajes ocres que son únicos”.
El joven asegura que este trabajo le ha permitido reenamorarse de los orígenes de Canarias. Además, reconoce que es “muy satisfactorio haber creado, durante un rato, buenos momentos a estas personas y saber que se van a llevar un recuerdo distinto de Fuerteventura. Van a recordar este momento como algo único”.
Su intención es trasmitir al visitante la idea de viajar de forma más consciente. “La globalización ha democratizado el viajar y eso es algo maravilloso. Cada vez es más barato y muchos destinos se han abierto al mundo, pero viajar no es solo llegar, sacar una foto e irse. Debe ser una experiencia donde la gente conozca los destinos, se interese por su pasado, curiosidades y apueste por la economía local”, explica.
Omar ha podido encontrar un nicho de mercado en una Fuerteventura donde solo hay tres guías de montaña canarios titulados y donde el intrusismo en este trabajo campa a sus anchas, tal y como denuncia.
Su intención es transmitir al visitante la idea de viajar de forma más consciente
Arranca como emprendedor vinculado al turismo en unos momentos en los que cada vez son más las voces que muestran su descontento y reclaman un cambio de modelo económico más allá del turismo.
“Estoy totalmente de acuerdo con muchas de las medidas que piden estos colectivos ecologistas. La sostenibilidad no debe ser un eslogan”, asegura este doctorando en Turismo, que ultima una tesis sobre turismo sostenible y cambio climático.
Para Omar, la respuesta está en “minimizar” los impactos que tiene la industria del turismo, en unas islas frágiles debido a su biodiversidad y la superficie protegida pero, sobre todo, insiste en que “no se puede sostener un archipiélago de ocho islas con dos millones de habitantes y con 18 millones de visitantes al año”.
“Creo que hay que poner límites porque estamos pagando los platos rotos de las políticas que se aplicaron hace cuatro décadas y que no vieron este crecimiento insostenible”, opina. No se trata de un “no al turismo, sino de un sí al turismo, pero de forma diferente”.
El modelo turístico de Canarias, explica, “ha hecho que se crezca sin límites y sin tener en cuenta el impacto negativo en la sociedad, el medio ambiente y la economía. Ahora, lo que hace falta es buscar nuevas fórmulas donde se pueda combinar un turismo de calidad y no tanto de cantidad”.
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Límites y control
La aplicación de una tasa turística ha vuelto al debate regional después de que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) haya anulado la tasa turística aprobada por el Ayuntamiento de Mogán, en Gran Canaria, en 2025, la primera que se cobra en las islas, al considerar que “ni de lejos” cumple el principio legal de que lo recaudado paga un servicio prestado.
“Hay que empezar a poner límites y hablar con valentía de tasas o impuestos, pero no puede ser que el de fuera goce de espacios protegidos sin coste alguno”, cree. “No puede ser -continúa- que en muchos lugares del mundo se tenga que pagar por visitar un lugar protegido, aunque sea una mínima cantidad para su sostenimiento, y aquí se pueda ir gratis a cualquier sitio”.
Omar organiza rutas en pequeños grupos por los espacios naturales de la Isla
Y trayendo el tema a Fuerteventura insiste en que “no se entiende, por ejemplo, que en el islote de Lobos, un parque natural donde solo hay una vía de entrada, no esté controlado el aforo o en Ajuy, un monumento natural, se esté masificando y no haya control”.
En este sentido, aboga por un mayor control, la creación de la figura de la policía medioambiental y reforzar el número de agentes medioambientales en la Isla. A su juicio, “controlar los espacios no es imposible. Es cuestión de prioridad y voluntad”.
Cree que Canarias debería verse con los ojos de los expertos, de los que aman la naturaleza, y con datos como, por ejemplo, los que alertan de la extinción de la hubara mientras su hábitat está expuesto a un trajín incontrolado de personas y vehículos.
Al acabar la ruta los turistas salen contentos ante la Fuerteventura que han descubierto. Muchos de ellos, de camino a la Isla, se suelen quejar cuando ven desde la ventanilla del avión el desierto que les espera. Cuando terminan la caminata ven superadas las expectativas y se van con una idea diferente. Omar les ha descubierto la magia que encierra la Isla.

















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