DESTACAMOS

Julia Castro: “Estoy disfrutando de la competición y del presente”

Subcampeona mundial de kitesurf y cuatro veces campeona de España de wakeboard, Castro vuelve a competir al máximo nivel en e-foil

Álvaro Lucas 0 COMENTARIOS 17/07/2026 - 07:41

Julia Castro (Fuerteventura, 1994) es una deportista especializada en deportes de tabla como kitesurf, wakeboard, wingfoil y e-foil. Además de competir profesionalmente, la joven majorera lleva años trabajando en comunicación y redes sociales para eventos deportivos. Actualmente combina su labor como comunicadora deportiva con la competición en e-foil, disciplina en la que recientemente ha cosechado importantes éxitos en las pruebas mundiales celebradas en Marruecos y Alemania.

Desde pequeña, Julia mostró su gran pasión por los deportes. Después de despuntar en atletismo durante su infancia, una lesión de rodilla le llevó a probar el kitesurf en 2011. Entre 2012 y 2013 comenzó a lograr sus primeros triunfos en esta disciplina, tanto en competiciones nacionales como internacionales. También ha competido en wakeboard, para después probar con el wingfoil y por último con el e-foil. Entre sus logros destacan el subcampeonato del mundo de kitesurf en 2018, mientras que en wakeboard fue campeona de España durante cuatro años consecutivos (2016-2019), consiguiendo además buenas posiciones en pruebas internacionales.

En el kitesurf se aprovecha la fuerza del viento para desplazarse sobre una tabla usando una cometa, y el wakeboard consiste en deslizarse sobre una tabla aprovechando el impulso de una embarcación o sistema de cableado, que a modo de remolque permite realizar saltos y maniobras. “A nivel profesional empecé compitiendo en kite, y dentro del kite hice varias disciplinas. Durante una época muy larga estuve haciendo kitesurf y wakeboard a la vez. La mitad del año hacía la temporada de kite, y en la otra mitad competía en wakeboard. Era una locura a nivel físico y mental, y también lo era el tener que organizar los viajes, y decidir a dónde ir y a dónde no. Después dejé el wake y decidí probar con el wingfoil, un deporte muy nuevo que surgió alrededor de 2019”, explica Julia. Esta nueva disciplina usa una tabla equipada con una estructura de aleta submarina -el foil-, que, al ganar velocidad, genera equilibrio y eleva la tabla por encima de la superficie del agua, causando la impresión de volar.

“La pandemia acabó con mi época competitiva, pero después surgió la oportunidad de volver a competir con el e-foil”, afirma Julia. En lugar del ala hinchable del wingfoil, el e-foil usa un motor eléctrico que permite elevarse sobre la superficie del agua y desplazarse sin depender del viento ni de las olas. “Al principio eran tablas muy pesadas y el material era muy caro. Era más un producto para gente con barcos y mucho dinero. Yo nunca me había planteado competir en e-foil”. Sin embargo, empezaron a surgir carreras profesionales y se formó un circuito mundial. “La marca para la que trabajo, Foil Drive de Australia, me propuso probar con competiciones de e-foil. Ellos cambiaron las reglas del juego porque crearon tablas y material más ligero y lo hicieron más barato y accesible”, explica Julia.

Sobre las diferencias entre las distintas disciplinas, Julia sostiene que “cada una aporta algo distinto”. “A mí me gusta tener la capacidad de hacer todas las disciplinas porque te puedes adaptar a las condiciones, que son muy variables. Cuando llevas muchos años en esto, cada vez buscas condiciones más específicas”, señala. “El kite, por ejemplo, lo suelo hacer más cuando hay olas muy grandes y más rápidas. Cuando son más lentas y flojas no te puedes plantear hacer kite, pero con el wingfoil tienes esa ala que te genera una energía extra, y de repente una ola que antes ni te planteabas se convierte en algo muy divertido. Por último, el e-foil, al tener motor, lo empecé a usar cuando no había viento y también en zonas alternativas a los lugares donde se practica surf, que están bastante saturados en Fuerteventura”, apunta.

Cuestionada por cómo ha cambiado su manera de afrontar las competiciones y si siente presión, Julia responde que es algo que le preguntan mucho y que últimamente reflexiona más sobre ello: “Siempre he estado muy nerviosa compitiendo. Hasta cierto punto los nervios vienen bien, porque se convierten en adrenalina, pero llega un momento en el que un exceso de nervios te perjudica y te impide competir”.

“Con el tiempo he aprendido que en las pruebas en las que hay que ir desde un punto A a un punto B, no pasa nada por perder una manga al principio. También se aprende que quizás conviene más ir por arriba que por abajo. Ahora estoy más tranquila y tengo más experiencia, pero en general no he cambiado mucho y sigo siendo la misma Julia de 20 años a la que siempre le ha gustado competir. No me gusta perder ni al parchís”, sentencia.

Foto: Mark Shilston.

Gran año

Para Julia, 2026 está siendo un gran año a nivel competitivo en e-foil, una disciplina que está viviendo una rápida expansión y se está consolidando dentro del circuito de deportes acuáticos. En mayo logró el segundo puesto en la Copa Mundial de e-foil celebrada en Nador (Marruecos), y en junio consiguió el tercer puesto en la prueba celebrada en Múnich (Alemania). Ambas pruebas forman parte del calendario organizado por el Surf Foil World Tour. “Estos meses están siendo un poco locura. Me resulta un poco raro, porque yo ya tenía mi camino, que se estaba alejando de la competición para centrarse más en la comunicación”.

Quedó segunda en Nador y tercera en Múnich en la Copa Mundial de e-foil

La deportista majorera tiene claro que este año quiere disfrutar y hacer el circuito entero de e-foil, pero prefiere no hacer proyecciones a largo plazo. “Quiero disfrutar de la competición y del presente, porque el futuro no solo depende de mí, sino de muchos factores, como el de los patrocinios. Estoy disfrutando las cosas como vienen, y de momento está siendo un año muy bonito”, afirma Julia.

En cuanto a su labor como comunicadora, Julia es consciente de que su experiencia como deportista le aporta una visión que es muy enriquecedora de cara al trabajo que realiza para las empresas y eventos en los que trabaja. “En algunos eventos no sólo voy a competir, sino también trabajo para la marca. Montamos una tienda donde la gente puede venir a probar y yo me encargo de las redes sociales y de hacer los vídeos durante ese fin de semana”. Actualmente Julia se marca su propio calendario y reconoce que los eventos son duros, con jornadas muy largas de trabajo. “No todo el mundo aguanta un evento de vela en comunicación”. En cuanto al trabajo comunicativo, destaca que su mejor experiencia fue en los Juegos Olímpicos de París, en el verano de 2024.

Foto: Svetlana Romantsova.

Referente

A lo largo de los años Julia se ha convertido en una referente en Canarias y en España como mujer deportista en un mundo todavía muy masculinizado. “Quien me conoce sabe que insisto mucho en este tema. Las cosas han cambiado, porque cuando yo empecé las chicas no ganábamos ni un duro, y ahora los premios, al menos para las tres mejores clasificadas, son iguales que para los chicos. La inscripción, el avión, el hotel y el material nos cuestan lo mismo”.

“Tengo más experiencia, pero sigo siendo la misma, no me gusta perder”

Sin embargo, queda mucho por hacer. Julia señala que las marcas tienen un papel muy importante y que muchas veces la publicidad contribuye a reforzar unos estereotipos en los que las olas más impresionantes siempre son protagonizadas por ellos, mientras el cuerpo de las mujeres sigue estando sexualizado.

Preguntada por su relación con la Isla que le vio nacer, Julia responde que tiene una relación de amor-odio con la misma. “He viajado por más de medio mundo, me faltan de verdad muy poquitos sitios por visitar y Fuerteventura es, a nivel de calidad de vida, de lo mejor que he visto. Hay algo especial en cómo somos los majoreros -aunque cada vez seamos menos-, y en cómo acogemos a la gente. Las playas majoreras son de las más bonitas del mundo, y eso lo puedo decir yo, que he visitado muchas, por varios continentes”.

Sin embargo, también añade que “tenemos muchas papeletas para ser un lugar increíble, pero el problema es que aquí está muy bien el que llega con dinero. Yo, como persona adulta y con mi sueldo, ahora estoy bien, pero si quisiera tener hijos no sé si querría que estuvieran aquí, porque no hay muchas oportunidades para los jóvenes”. “Fuerteventura es mi casa, mi hogar y el lugar donde me crie. Pero también me pregunto, ¿cómo podemos hacer que la gente se pueda quedar aquí, y que no se tenga que ir por necesidad? Me preocupa la situación de los jóvenes y de la falta de oportunidades, que obliga a muchos a salir”, reflexiona.

Foto: Sean Jahnig.

Escuela náutica

Julia se centra en las posibles soluciones a nivel deportivo, ya que esa es su parcela. “Me encantaría que mis deportes formaran parte de una escuela náutica de Fuerteventura que surgiera como una apuesta de todas las instituciones en su conjunto. Necesitamos una apuesta real porque además el deporte no solo da trabajo a los deportistas, sino también a los árbitros, al personal administrativo, logístico, y todo lo que rodea a los eventos, el marketing, la prensa, etc.”.

“Necesitamos un plan real para que los jóvenes tengan futuro en su Isla”

“Ahora mismo, para conseguir éxitos a nivel deportivo necesitas sponsors privados. Creo que las administraciones públicas deberían apostar más por lo deportes que se pueden practicar en la Isla. Una pegatina de Fuerteventura en un barco o en una tabla supondría darle visibilidad a la Isla por el mundo entero y además atraería a deportistas y profesionales relacionados con el mundo de la vela o deportes de tabla. Necesitamos un plan real para que los jóvenes de Fuerteventura que sueñen con competir tengan futuro en su Isla”, sentencia.

Añadir nuevo comentario