EL PASO DE LA LEGIÓN POR LA ISLA

“Durante el 23F hubo miedo y legionarios que brindaron por el golpe”

Gerardo Mesa,  presidente del Cabildo de Fuerteventura entre 1979 y 1987

Eloy Vera 0 COMENTARIOS 26/06/2026 - 07:32

Gerardo Mesa (La Gomera, 1935) fue el primer presidente democrático del Cabildo de Fuerteventura desde 1979 hasta 1987. Durante su mandato, le tocó lidiar con los años más convulsos de la Legión en la Isla. En las fotografías de la época suele verse a Gerardo con pancartas en contra del ejército. “Me manifestaba temblando”, reconoce. Durante años, llegó a pedir la disolución del cuerpo. Solo escuchó, entre ellos al rey Juan Carlos I, que estaban viendo la posibilidad de trasladarlos, pero, insiste Gerardo, “yo lo que pedía era la disolución. No quería que otra gente sufriera lo que estaba sufriendo Fuerteventura”.

-¿Qué impacto produjo la llegada de la Legión a la Isla?

-La llegada fue un impacto tremendo. En principio fue visual. Fueron miles de personas uniformadas para una población, la de Puerto del Rosario, que tenía ocho o diez mil habitantes. En Playa Blanca había una urbanización con piscina y restaurante donde se iba a pasar los fines de semana. Fue copada por la gente que suele acompañar a la Legión. Al saber que venía para acá, vinieron y se establecieron ahí. Pasó de ser una urbanización en expansión a un antro de prostitución y de droga.

-Supongo que esta situación generó un clima de malestar importante entre la sociedad...

-Mucha protesta. Recién llegada la Legión fueron las fiestas del Rosario. Se elegía Miss Puerto del Rosario a votación popular. Del Tercio ordenaron a todos los legionarios que votaran por la hija de un oficial y así fue. La gente protestó y lo que hizo el coronel como castigo fue acuartelar a la Legión. Con motivo de su estancia, muchos feriantes vinieron a Fuerteventura pensando que iban a hacer negocio. Con la protesta del pueblo, el coronel ordenó que durante la fiesta no saliera nadie del cuartel con lo que los feriantes protestaron. Los conflictos eran constantes.

-Al impacto visual se suma una serie de actos vandálicos: asesinatos, secuestros de barcos por parte de desertores para intentar huir...

-Los legionarios, que estaban en el Sáhara, tenían carta libre para actuar casi voluntariamente y sin órdenes precisas. Había muchos extranjeros en la Legión que iban en busca de sangre y aventura. Esa gente vino a Fuerteventura. Aquí no había nada de eso. No estaban contentos con seguir y querían marcharse. 

“Yo no estaba en contra de ningún legionario sino en contra de la Legión”

-Y también el secuestro de un avión de Iberia en agosto de 1979...

-Sí. Recuerdo el secuestro del avión. El coronel y yo fuimos al aeropuerto. Estuvimos hablando por radio con los secuestradores y el coronel, incluso, se ofreció a entregarse a cambio de que liberaran a los pasajeros. Les dijeron que no. Les preguntó qué pretendían y dijeron que demostrar que la Legión era una mierda. Salieron de aquí. Intentaron aterrizar en Nigeria, Argelia y Marruecos. Al final, los dejaron en Lisboa, donde soltaron a los pasajeros y se fueron a Suiza. Tras este incidente, ordenaron el vallado de todo el aeropuerto y pusieron al ejército a vigilarlo. En unas declaraciones, dije que no había derecho a eso. La Legión no es el ejército. Este obedece al poder constituido y la Legión es como las legiones romanas, obedecen a su jefe inmediato y no al poder constituido. ¡Cómo los van a poner a cuidar al aeropuerto cuando fueron ellos mismos quienes lo asaltaron! Luego, los que estaban vigilando el aeropuerto volvieron a asaltar otro avión y hubo hasta un disparo.

-Una parte de la población defendía la llegada de la Legión y los veía como propulsores de un desarrollo económico y de infraestructuras para Fuerteventura...

-Al principio, venían aviones militares a provisionar a la Legión. La gente se quejaba de ello. Decían: encima que los estamos sufriendo, la comida la traen de fuera en un avión. Más tarde, la Legión empezó a comprar en los comercios y algunos se vieron compensados.

-La Legión también trajo la imposición de un campo de tiro en Pájara...

-Sí. Fue cuando se declaró el campo de tiro en Pájara. Durante las maniobras, las bombas salían fuera del campo de tiro. Tiraban desde el mar bombas, pero caían en las casas y agujereaban los techos. Recuerdo que me llamaron, fui y recogí las bombas. Las llevé al juez, que mandó a parar las maniobras. Al juez lo sancionaron. Él no tenía jurisdicción sobre el ejército. Él les dijo que las bombas estaban cayendo sobre la población civil.

-¿Qué papel jugó la llegada de la Legión en la creación de Asamblea Majorera?

-Asamblea Majorera se creó para las primeras elecciones. En esa época, la iglesia y el ejército eran tabú. Nadie, por muy en desacuerdo que estuviera, se atrevía a decir algo en contra del ejército y de la iglesia. Nadie se atrevía a protestar abiertamente y públicamente contra la Legión, pero en Asamblea Majorera nos atrevimos a protestar. Yo era el presidente del Cabildo y tenía que manifestarme en contra. Me manifestaba temblando. AM apoyaba los manifiestos del Cabildo. Mucha gente veía que Asamblea era quien los iba a defender y por eso les votaban.

“Nadie se atrevía a protestar públicamente en contra del ejército, pero AM sí”

-En numerosas ocasiones, pidió que la Legión se fuera de la Isla. ¿Qué le contestaban?

-Decían que los iban a trasladar a otro sitio. Yo les decía que lo que yo estaba sufriendo no quisiera que lo sufriera otra gente. Lo que pedía era la disolución, no que la quitaran de Fuerteventura.

-Incluso, llegó a pedírselo al rey...

-Cuando vino el rey, pedí una entrevista con él. En el aeropuerto me dieron la entrevista con las cámaras y todos los generales delante. Le dije que lo que pedía era la disolución. Me dijo: disolverla, disolverla..., pero vamos a ver si la podemos trasladar. No me dio ninguna certeza, pero yo quería la disolución no que otra gente sufriera lo que estaba sufriendo Fuerteventura.

-Final del franquismo, transición, 23F... Son años convulsos en la historia de España. ¿Había movimientos de extrema derecha vinculados a oficiales en la Isla?

-Había muchos que se estaban beneficiando de la Legión y gente de derecha que los apoyaba. Soy hijo de militar y estuve de voluntario en el ejército tres años y medio. Me presenté a la Academia Militar y para mí la Legión era lo máximo hasta que los conocí y vi como actuaban. Vi que todo era puro teatro. Hoy día las mejores procesiones son donde va la Legión. Para representar y hacer desfiles son un espectáculo, pero en la actuación veíamos que eran un ejército que iba por su cuenta, no obedecía al poder constituido y cometía atropellos por todos sitios.

-¿Hubo miedo en Fuerteventura durante el 23F a que la Legión se levantara?

-Sí hubo miedo y hubo legionarios que brindaron con cerveza el levantamiento del 23F. Yo estaba en mi despacho y recuerdo que dos miembros del Partido Socialista me llamaron diciendo que iban a salir de aquí. El tema no era que pudiera haber un levantamiento sino que cualquiera de estos locos legionarios pegara un tiro. A mí me llamaron y me ofrecieron llevarme a Jandía, pero yo me quedé en el despacho del Cabildo oyendo la radio. Otro compañero de la UCD me ofreció un yate para salir de Fuerteventura. Se pensaba que podía haber un ataque aquí a los que estaban en contra de la Legión. Y entre ellos el más significado era yo.

-Usted también sufrió un incidente con el hijo de Milans del Bosch...

-Fue durante el aniversario de la incorporación de Fuerteventura a la corona de Castilla en Betancuria. Fuimos todas las autoridades. Hubo una misa y tras ella un desfile de la Legión. Yo estaba presidiendo el acto cuando el hijo de Milans del Bosch se salió de la formación, vino por detrás y me dio un puñetazo en la espalda. Me desequilibró. Me dijo rinda honores. Yo le dije quién es usted para decirme a mí cómo tengo que rendirle honores a la bandera. Hablé con el coronel, que estaba a mi lado, pero se desentendió del asunto. Tengo que decir también que al día siguiente salió un comunicado del Gobierno Civil diciendo que lamentaba el incidente, pero que yo no tenía los pies juntos cuando pasó la bandera. Algo ridículo. Con estar decentemente y respetuosamente sería suficiente.

“En mi casa entró un oficial legionario, pistola en mano y llegó hasta la cocina”

-¿Llegó a tener miedo en esta lucha?

-Claro que sí. En mi casa entró un oficial legionario, pistola en mano y llegó hasta la cocina donde estaba mi mujer que se quedó desalada al verlo. Venía a buscarme a mí por no estar de acuerdo con las protestas del Cabildo contra la Legión. En aquel entonces era cuando se empezaba a hacer autostop. Yo siempre que encontré un legionario haciéndolo paré el coche oficial del Cabildo y lo llevé. Tuve amigos que eran oficiales y suboficiales legionarios. Yo no estaba en contra de ningún legionario. Estaba en contra de la Legión y su filosofía y contra los atropellos que cometían.

-¿Qué papel jugó, en aquel momento, la UCD?

-La UCD se vio en un compromiso difícil porque tenía que apoyar al Gobierno y a la vez veía los atropellos. Matías González, que era alcalde y consejero de UCD, firmó un telegrama protestando cuando se decía que la Legión venía para Fuerteventura. En los primeros atropellos de la Legión el Cabildo siempre se manifestó por unanimidad en contra. De Madrid llamaron a Matías González y le dijeron, seguramente, cuidadito. Luego, organizó un homenaje al ejército, a la bandera y al rey. También hay que decir que cuando había un atropello siempre apoyó el manifiesto del Cabildo.

-Cincuenta años después, ¿cómo resumiría su paso por la Isla?

-Fue una época difícil y comprometida para la gente. Muchos venían de cuarenta años de franquismo. Aún tenían miedo a hablar en contra del ejército.

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