OTRA HISTORIA DE CANARIAS

El legado fotográfico de ‘Fachico’ en Fuerteventura y Lanzarote

El centenario del nacimiento del fotógrafo Francisco Rojas Fariña sirve para recordar su obra con nuevas exposiciones y libros

Mario Ferrer 0 COMENTARIOS 23/04/2026 - 07:19

El fotógrafo Francisco Rojas Fariña (Santa Cruz de Tenerife, 1926-Las Palmas de Gran Canaria, 2007) fue uno de los mejores cronistas gráficos de Canarias en la segunda mitad del siglo XX, retratando con maestría la gran transformación socioeconómica, cultural y territorial que vivieron las islas en estas décadas.

En 2026 se cumplen 100 años de su nacimiento, un evento que ha servido para recordar su figura desde varias maneras. En la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria se acaba de inaugurar una exposición titulada Fachico, 100 años: sensibilidad y sentido común, comisariada por Gemma Medina y Odessa Campos.

Además, el Cabildo de Gran Canaria también ha coeditado con Ediciones Remotas Fachico. El legado fotográfico de Francisco Rojas Fariña, un libro centrado en una selección de imágenes de las décadas de 1960 y 1970 que se presenta este jueves en la Casa de Colón y en Arrecife durante la Fiera del Libro de Lanzarote, que se organizará entre el 7 el 10 de mayo.

Más conocido como Fachico, este autor supo combinar la mirada al mundo tradicional de las islas, con los nuevos aires de modernidad que estaban llegando a Canarias. Según se comenta en el propio libro, Rojas Fariña “logró registrar la persistencia de la vida rural, sin idealizar ni ahondar en el tipismo, captando la crudeza del paisaje y lo vernáculo: arquitectura, gentes, oficios y usos sociales. Y, a la vez, reflejó el espacio urbano como escenario y motor de la transformación económica y comercial. La llegada masiva de turistas, el trabajo en los grandes puertos, las desigualdades de la ciudad y las estéticas del placer que cobraban protagonismo, marcando nuevas formas de ocio y de habitar”.

Isla de Lobos en los años sesenta. 

Inicios

Fachico nació en Tenerife pero con cuatro años se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria con su familia, que pertenecía a la burguesía que prosperó al calor del crecimiento portuario y comercial de la ciudad en la que residió toda su vida.

Rojas Fariña intentó estudiar arquitectura en Madrid pero, aunque finalmente no consiguió entrar en la carrera, la estancia en la capital española le sirvió para adentrarse en el mundo cultural y para conocer a figuras claves de su vida como César Manrique y, especialmente, a su mujer y compañera, Luisa Hernández García. Precisamente fue en el viaje de novios con su esposa cuando Fachico compró su primera cámara.

“Lo que exijo de la fotografía es creación, sensibilidad y sentido común”

Aunque comenzó en la fotografía con cierta edad, a los 31 años, pronto se consolidó como una de las referencias visuales del Archipiélago, con especial dedicación a la figura humana, la cultura (arquitectura, arte, etc.) y el paisaje, tanto rural como urbano. Bajo una formación autodidacta, en 1959, dos años después de empezar con la cámara, ya logró el segundo premio del Concurso Regional de Fotografía y, al año siguiente, el cuarto premio en blanco/negro y el primer premio en color del Salón Regional de Fotografía del Mar en el Real Club Náutico de Gran Canaria, así como el primer premio en el IX Concurso Nacional de fotografía artística celebrado en Santa Cruz de Tenerife.

En 1960 ya era presidente de la Agrupación Fotográfica Canaria y ese mismo año realizó su primer audiovisual, convirtiéndose en pionero del género en Canarias. No obstante, Fachico se alejó de los cánones más academicistas de la época. En 1969 manifestó su postura con las siguientes palabras: “Lo que exijo de la fotografía es creación, sensibilidad y sentido común. (...) La sensibilidad la entiendo como la capacidad para penetrar fina y certeramente en la esencia de las cosas”.

En las siguientes décadas su producción siguió en aumento y entre los galardones conseguidos destacó el primer Premio del concurso mundial organizado por las firmas BMW y Zeiss Gran Angular en 1971.

Molino de Fuerteventura en los años sesenta.

Una parte importante de la obra de Fachico se relaciona con el mundo tradicional de Canarias, en un momento en el que los lazos ancestrales empezaban a romperse por la gran transformación que trajo el turismo. Las labores de la mar, los hábitos del campo, la arquitectura vernácula, las fiestas populares, las mujeres enlutadas o los rostros duros de campesinos aparecen por el objetivo de Rojas Fariña. Un preciso retrato del ámbito rural que no cae en la nostalgia ni en la esquematización, sino que realza la autenticidad y la dureza de ciertas costumbres desde la naturalidad y la honestidad del fotógrafo.

Además, Fachico capturaba tanto al pastor de la cumbre de Gran Canaria como al agricultor de Fuerteventura o al pescador de La Graciosa. Un amplio y rico abanico de imágenes sobre oficios y modos de vida vetustos que comenzaban a desaparecer.

El archivo de Rojas Fariña, compuesto por casi 250.000 registros fue donado por su familia al Cabildo de Gran Canaria hace pocos años y la colección se está digitalizando y se está subiendo al portal web de Fedac (fotosantiguascanarias.org). Gran parte de su obra está centrada en Gran Canaria, pero también recorrió el resto de las islas, con numerosas imágenes de Fuerteventura, Lanzarote, La Graciosa o Isla de Lobos. Así vemos retratos muy icónicos de las cebolleras conejeras o de los marineros de Corralejo.

Urbanismo y cultura

Como fiel cronista de su época, Fachico también reflejó los intensos cambios urbanos que vivía Canarias: la creación de los resorts turísticos, el crecimiento de Las Palmas, la vida nocturna, el ir y venir de los visitantes internacionales, las nuevas formas de ocio, el movimiento portuario, los desequilibrios de las ciudades, etc. En este campo recibió numerosos encargos publicitarios, vinculándose mucho con proyectos urbanísticos que nacían en varias islas. Todo ello siempre desde un gran manejo de los encuadres y de las luces, una habilidad que se nota especialmente en las imágenes de arquitectura, tanto en las viviendas antiguas como en las construcciones más vanguardistas.

Retrato del pintor Manolo Millares en la Casa de los Coroneles.

En su obra hay memorables retratos de muchas figuras de la cultura canaria

Fachico tuvo una relación especialmente fructífera con Manuel de la Peña, autor de numerosos edificios emblemáticos de Gran Canaria, aunque no fue el único arquitecto con el que trabajó. También fue muy importante su labor con la generación renovadora de las artes plásticas de Canarias, especialmente con César Manrique, Manolo Millares o Pepe Dámaso, con quienes tuvo una estrecha amistad. En su obra hay memorables retratos de muchas figuras de la cultura canaria.

En los años ochenta, noventa y principios del siglo XXI organizó varias exposiciones importantes, además de otras iniciativas fotográficas y audiovisuales destacadas. Falleció en 2007, con 81 años y sin parar de fotografiar hasta el final de sus días.

Autorretrato de Francisco Rojas Fariña.

Portada de ‘Fachico. El legado fotográfico de Francisco Rojas Fariña’.

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