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Ulises, un majorero en la Real Academia Española de la Lengua

El filólogo ha formado parte de un proyecto para cuidar el español valiéndose de la inteligencia artificial

Eloy Vera 0 COMENTARIOS 09/01/2026 - 07:30

Ulises Delgado Díaz llegó a la Filología Hispánica casi por accidente. Después de un año matriculado en Física, optó por cambiar el estudio de partículas por la sintaxis, la gramática y los poetas del Siglo de Oro. Tras doctorarse en la Universidad Complutense de Madrid, se le abrieron las puertas de la Real Academia Española. Hasta este mes de enero ha formado parte del equipo del proyecto LEIA (Lengua Española e Inteligencia Artificial), una iniciativa ideada e impulsada por la institución académica para la defensa, proyección y buen uso del español valiéndose de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías actuales.

“Un mundo solo con científicos sería un poco aburrido”, sostiene Ulises, de 31 años, nada más empezar la conversación y ante la pregunta de dónde parte el interés por las humanidades, un área que en España arrastra una tradición de desprecio. “Esa lacra viene existiendo desde hace mucho tiempo”, corrobora el filólogo majorero y agrega que “el conocimiento por sí solo es un valor”. “Creo que la sociedad no podría avanzar sin un conocimiento amplio humanístico”, añade.

La tradición española asocia las carreras de ciencias con éxito, oportunidades y empleo y las de letras con las colas del paro. “Siempre se ha pensado que las ciencias te aseguran un mundo laboral más fácilmente, pero hay que derribar el cliché de que si estudias humanidades no vas a tener trabajo ni triunfar”, comenta.

Un ejemplo es Ulises. Tras probar un año en la carrera de Física, decidió dar un giro a su futuro y recuperar la amistad con la sintaxis y las estructuras gramaticales, que había forjado durante su etapa en el IES Santo Tomás de Aquino de la capital. Tras graduarse en Filología, se doctoró en 2023 con una tesis sobre las construcciones superlativas.

Se encerró cinco años entre libros para sacar adelante una tesis doctoral que le permitiera compaginar en el futuro sus dos grandes pasiones: la investigación y la enseñanza. “Mi vocación siempre ha sido la docencia. En el aula y con una tiza en la mano educando alumnos es donde más feliz me he sentido”, reconoce.

Tras unos meses dando clase en la Universidad de Castilla-La Mancha recibió, a principios de 2024, una llamada de la Real Academia Española para formar parte del equipo de filólogos encargados de la revisión de la Nueva gramática de la lengua española, una obra monumental de tres tomos, más un cuarto dedicado a la fonética y la fonología, que había visto la luz en 2009 bajo la dirección de Ignacio Bosque.

“Es una obra fundamental sobre cuyo contenido ha avanzado mucho nuestro conocimiento lingüístico”, aclara el joven. Quince años después de publicarse, era “necesaria” una revisión de la obra, apunta, para “afinar más en las descripciones, el análisis teórico de algunos elementos; incluir observaciones de variantes, que antes no estaban recogidas en la edición anterior, y llevar a cabo correcciones y mejoras”.

Trabajó en una plataforma a través de la IA para aclarar dudas a los hablantes

En diciembre de 2023 terminó el trabajo de revisión de la gramática. En la RAE le propusieron engancharse al proyecto LEIA, una iniciativa estratégica que busca garantizar que la IA piense en español y, a la vez, ayudarse de ella para mejorar el uso del español.

La RAE decidió sumarse a la ola de la inteligencia artificial para, explica Ulises, “ver de qué manera podía ayudar y facilitar, a través de una serie de herramientas, el trabajo de los lingüistas y, a la vez, ver cómo los lingüistas podemos ayudar a la IA”.

La labor del majorero en el proyecto ha estado encaminada al apoyo lingüístico en el desarrollo de herramientas de verificación, que tienen como función ayudar en la corrección de textos de acuerdo con la norma académica. Ha trabajado mano a mano con ingenieros informáticos compartiendo el conocimiento de la lengua con las herramientas tecnológicas. También ha participado en la elaboración de una plataforma destinada a resolver consultas lingüísticas a los hablantes y en un recopilador de la diversidad lingüística.

Observatorio

Otra de las iniciativas de LEIA ha sido la creación de un observatorio de neologismos, cuyo fin es estudiar esas palabras novedosas que se incorporan al lenguaje a través de diversas fuentes y, una vez dentro, desarrollan una vida propia dentro de la lengua.

“Analizar estas palabras para el lingüista es esencial. Nos permite conocer mejor nuestra lengua y también hacer un análisis lexicográfico a quienes elaboran los diccionarios”, señala el filólogo.

“Es muy difícil investigar desde la Isla, la gente con potencial se tiene que ir”

Gracias a la IA, explica, se ha creado una herramienta que permite detectar palabras, en fuentes digitales y redes, que no están recogidas en el diccionario de la Real Academia Española. Con estas herramientas, el lingüista puede acceder a esos ejemplos de uso, ver qué utilización se está haciendo de esa palabra y estudiarla para luego ofrecer información al usuario. “Al final, somos los hablantes los que podemos beneficiarnos de ello entrando en esta plataforma del observatorio de palabras”, apunta.

La IA también podría traer nuevos horizontes para el estudio del español de Canarias. Ulises recuerda cómo desde las universidades canarias, la Academia Canaria de la Lengua y los centros de investigación pueden llevar a cabo sus propias herramientas que ayuden a conservar y conocer mejor el habla canaria. “Gracias a la IA podemos desarrollar procesos y estudios que antaño llevarían años”.

En octubre, la ciudad peruana de Arequipa acogió el X Congreso Internacional de la Lengua Española. Durante una semana, el cónclave de lingüistas debatió sobre los desafíos del español entre el mestizaje y la interculturalidad, el lenguaje claro y accesible, las culturas digitales y la inteligencia artificial.

Hasta la ciudad natal del Premio Nobel Mario Vargas Llosa se desplazó Ulises para presentar dos de las criaturas del proyecto LEIA: la Plataforma de las consultas lingüísticas y el Observatorio de palabras del español.

Precariedad

Ulises representa esa oleada de jóvenes investigadores, con currículos extensos y futuros prometedores, a los que este país suele dar la espalda. “España, a diferencia de otros países europeos, nunca ha sido un país que haya aportado grandes cantidades de dinero a la investigación. Y si hablamos de las humanidades es mucho peor”, reconoce.

Los jóvenes investigadores se encuentran con un mundo de exigencias y competitividad que les obliga a estar en primera línea con continuos viajes a seminarios, congresos y jornadas que, en ocasiones, se tienen que pagar de sus bolsillos. Y todo ello, insiste, “con un sueldo que, cuando inicias la carrera investigadora, es muy bajo. Nadie se merece eso después de haber estado deslomándose para sacar una tesis”. Todo esto, asegura, es “consecuencia de la falta de financiación en las universidades españolas”.

Ha participado en la revisión de la ‘Nueva gramática de la lengua española’

Y si decides convertirte en investigador con un DNI donde aparezca en el apartado del domicilio lugares tan alejados de los centros de investigación como Fuerteventura la cosa se complica aún más. “Es muy difícil investigar desde aquí”, reconoce. “La gente con potencial se tiene que ir. Por un lado, es bonito porque tienen la oportunidad de descubrir mundo y formas de trabajar, pero también es triste porque no se puede volver si no hay financiación para sacar adelante proyectos. Al final, eso provoca una especie de exilio forzoso”.

En este punto, Ulises aboga por un mayor compromiso de las administraciones locales destinando de sus presupuestos partidas encaminadas a financiar proyectos de investigación. De esta manera, asegura, se podrían enganchar empresas tecnológicas o investigadores humanísticos que desde la Isla pudieran desarrollar sus proyectos de investigación.

Una de las ideas que ronda, desde hace tiempo, por la cabeza del investigador es traer hasta Fuerteventura especialistas en lingüística que formen a los docentes de lengua española de los centros educativos de la Isla. Esto permitiría, explica, que “el profesorado conociera distintas maneras de abordar la enseñanza de la gramática en el aula”.

“Creo que el español en las aulas se podría estudiar mejor”, opina. La lengua española es la única asignatura obligatoria desde Primaria hasta el último año de Secundaria. “Hay muchísimos años en la formación y en la educación de los alumnos que se podrían aprovechar con un plan de estudio mucho más estructurado y elaborado de la lengua española”, cree.

“Mi sensación es que la enseñanza del español y de su gramática debe abordarse desde un punto de vista más científico. De lo contrario, para los alumnos acaba siendo una pesadilla tener que aprenderse de memoria las funciones sintácticas o las clases de palabras. La  gramática del español se enseña como una lista de elementos para memorizar y se evita enfrentar ciertas cuestiones que permitirían desarrollar la actitud crítica del estudiante, la lógica y el pensamiento”, señala.

Ulises comienza el año cumpliendo el sueño de volver a ser docente universitario. En enero deja el número 4 de la calle Felipe IV, sede de la RAE, y se muda a la Universidad Autónoma de Madrid. Se le abre, ahora, un horizonte que le permitirá seguir dedicándose a la investigación y la docencia. “Para mí lo más importante es formar a gente que tenga ganas de aprender”.

“Las políticas antimigratorias son ejemplo de cómo se puede ir contra los hablantes”

El español es la segunda lengua materna, con más de 600 millones de hablantes, una lengua llena de desafíos y en continua expansión, que no vive ajena a las decisiones políticas que están haciendo tambalear los cimientos de la democracia. La política antimigratoria que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha iniciado contra los inmigrantes latinos es, según este filólogo, un  azote para el uso y difusión del español.

Estados Unidos es el cuarto país del mundo en hispanohablantes nativos. La comunidad hispana es muy importante y “Estados Unidos es un ejemplo de cómo, a través de estas políticas, se puede ir contra los hablantes y contra toda una comunidad de personas. Cuando se va contra ellas también se atenta contra una lengua y eso es un grave problema”, subraya este especialista del estudio del español.

Cuando se ataca a una comunidad, explica, surge un efecto colateral: “Se genera odio. Incluso, hacia una manera de hablar. Se crea miedo a hablar de cierta manera. Al final, ese es un riesgo al que está expuesto el español y cualquier lengua en cualquier lugar del mundo donde se producen este tipo de políticas antimigración”.

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