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Museo Nómada de la Fotografía: un no-lugar para la historia de la cultura visual

La Casa de la Cultura de Puerto del Rosario reúne tres siglos de fotografía analógica en la primera muestra de este proyecto en Fuerteventura

María Valerón 0 COMENTARIOS 13/03/2026 - 11:03

Una tarde, Carmelo Vega, investigador y profesor de Historia de la Fotografía en la Universidad de la Laguna, y José María Mercader, coleccionista, tomaron una decisión. Hicieron una revolución pequeña, muy sencilla, casi ordinaria: crear un museo sin territorio, efímero y móvil, un no-lugar, una sala inmaterial, que no tuviera puertas. No abrieron un espacio al público: se propusieron, en cambio, salir a buscar al público y acercarles este peculiar habitáculo sin sede conocida. Así nació el Museo Nómada de Fotografía, una iniciativa de apenas un año de andadura que aterriza en la Casa de la Cultura de Puerto del Rosario este mes de marzo.

“Llevar la cultura de la historia de la fotografía a cualquier rincón, llevarla a todos los públicos, incluso públicos que normalmente no van a museos o a exposiciones”, describe Carmelo Vega. En el origen de la propuesta, señala, están las colecciones privadas de los dos fundadores del proyecto, el bagaje de décadas de investigación en la materia del propio docente universitario y la inquietud por ofrecer alternativas que permitan un alcance mayor a la divulgación de la historia de la fotografía, fuera de los circuitos eminentemente académicos como puede ser el aula de la universidad o los espacios museísticos canónicos.

“La idea era, partiendo de la idea de difundir la historia de la fotografía, proponer una serie de actividades en paralelo: exposiciones, seminarios, talleres... Y hacer llegar, de alguna forma, a través de los propios objetos e imágenes que hemos ido coleccionando una visión directa, para el público general, sobre qué ha sido la fotografía, desde el siglo XIX hasta la actualidad”, apunta.

El Museo Nómada ofrece además un taller de técnicas fotográficas históricas

A Fuerteventura el Museo Nómada llega con El íntimo secreto de la forma, una propuesta expositiva que permitirá al público adentrarse en este peculiar museo móvil y, en paralelo, profundizar en la materia con formación de distinta índole, como talleres para conocer técnicas fotográficas antiguas o un seminario para todos los públicos.

En lo que refiere a lo propiamente expositivo, la Casa de la Cultura acogerá objetos históricos que abarcan desde un conjunto de carácter técnico -con cámaras fotográficas de estudio desde el siglo XIX, una colección de Kodak y cámaras de inicios de siglo XX- hasta una selección de formatos fotográficos hoy sorprendentes para las nuevas generaciones (no acostumbradas a lo analógico), como daguerrotipos, ferrotipos, ambrotipos, fotografía estereoscópica (primera tecnología de imagen tridimensional, del siglo XIX) pasando por algunas propuestas editoriales de interés fotográfico en la historia reciente de Canarias o postales paisajísticas, desde los años sesenta del siglo XX, que ejemplifican cómo la imagen de la Isla se va transformando paulatinamente en relación a su promoción turística.

Ramón Dimas. ‘Paisaje majorero al caer la tarde’.  Claudio de la Torre, ‘Las Canarias orientales’. Barcelona, Destino, 1966.

“Hablamos de materiales y, sobre todo, de procedimientos muy poco conocidos, incluso muy difíciles de ver en exposiciones”, señala Vega, que apunta al interés de dar acceso a todos los públicos, en especial al más joven, a esos primeros procedimientos fotográficos que en cada muestra se convierten en los protagonistas indiscutibles para los más curiosos, junto con el conjunto de retratos del siglo XIX que ocupan buena parte de las miradas.

Para el experto, la aproximación a la historia de la fotografía y sus formatos históricos no supone solo una mayor comprensión del fenómeno fotográfico en su ámbito técnico, sino que es clave para interpretar la evolución estética y su reformulación a lo largo de los siglos: “No es lo mismo trabajar con una técnica como la del ambrotipo (sobre placa de vidrio) que trabajar con otras técnicas, como calotipo, sobre negativos de papel. Cada técnica determinaba también un cierto desarrollo estético”, apunta.

“Una de las cosas que nos interesa ampliar en el futuro es mostrar de forma simultánea un retrato de 1850 hecho en Canarias, con un retrato de ese mismo año hecho en Alemania o China. ¿Por qué? Porque al final lo que vas a ver es que lo que hay detrás es un modelo, tendencia, y todo está muy regularizado. Cada estética relacionada con el retrato tenía unos parámetros que se repetían de forma constante en cualquier lugar del mundo”, añade.

Sin embargo, en el íntimo secreto de la forma que da título a esta primera exposición del recién creado museo nómada el protagonismo no está en lo tecnológico. En este título reside un concepto que va mucho más allá de lo técnico o lo propiamente estético. Hay, en paralelo, una filosofía latente, una visión unamuniana del paisaje de la Isla (pues a Unamuno cita esta frase), una perspectiva que va más allá de la muestra objetual y que trata de internarse en lo puramente fotográfico, especialmente en el área de las postales históricas y la breve muestra de fotografías aportadas por títulos editoriales.

Foto: Miguel Otero.

La exposición incluye daguerrotipos, ambrotipos y cámaras

El concepto conecta con la visión de paisaje de estas imágenes y el comisario de la muestra señala que este vínculo está presente en la selección. “El trabajo de un fotógrafo consiste precisamente, un poco, en desentrañar la realidad de las cosas. Lo que están haciendo es buscar esa esencia de las cosas a través de la forma fotográfica. Ahí encontramos una especie de paralelismo con el discurso literario de Unamuno”, apunta Vega, que establece esta relación con la mirada fotográfica de las primeras postales que se crearon de la Isla, anteriores al turismo masivo, presentes en la muestra.

La exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 30 de abril, muestra la mirada de fotógrafos como Marcos Baeza, Joaquín Marti, Philippe Martin, Silva, David Noble, Enrique Nácher, Ramón Dimas, Gabriel, Françesc Català-Roca, Paniagua, Patrick de Panthou, Josep Ciganovic, Nicolás Muller, Antoni Campañá y Joan Puig-Ferran. El íntimo secreto de la forma, en Unamuno, era un paisaje desnudo, subyacente a la palabra. ¿Y en la fotografía? En la fotografía fue, desde el origen, la luz, que siempre se posa, indiscreta, sobre la esencia velada de lo visible.

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