ECONOMÍA

La viticultura crece en Fuerteventura

Tintos de hoja de moral o la centenaria listán prieto junto a blancos de malvasía o marmajuelo se suman a la oferta mientras se recupera la endémica majorera

María José Lahora 0 COMENTARIOS 21/09/2022 - 08:03

La viticultura va ganando adeptos en Fuerteventura. La asociación de viticultores Majuelo cuenta en la actualidad con un centenar de socios, la mayoría con una limitada producción de vino para consumo propio y uva de mesa. Las variedades predominantes en los áridos suelos majoreros son la malvasía volcánica, listán blanco y burrablanca, una variedad propia de la Isla, para la elaboración de los caldos blancos, principalmente. También destaca la moscatel, de gran relevancia en la Isla. La experiencia de viticultores como Jacob Negrín ha demostrado además que los suelos majoreros son aptos para la uva marmajuelo, originaria de El Hierro.

En cuanto al vino tinto, la variedad local hoja de moral representa el 90 por ciento de la producción de la Isla a la que se suma la centenaria listán prieto, que se combinan con tintilla y syrah para las elaboraciones de los caldos tintos. Asimismo, se está introduciendo la variedad baboso al objeto de lograr nuevos aportes aromáticos a los mostos locales.

A pesar de que suman un centenar los agricultores agrupados en la asociación Majuelo dedicados al cultivo de la vid, Fuerteventura tan solo cuenta con una veintena de productores vinícolas, siendo únicamente tres las bodegas que comercializan sus vinos en el mercado, dos de ellas dentro de una denominación de origen: Conatvs y Gavias El Sordo. Al frente de la tercera: Gavia de San Miguel que elabora el vino Jasiel se encuentra Leonardo Ramírez, presidente de la asociación de viticultores Majuelo.

“El objetivo de la asociación, de relativamente nueva creación, es recuperar la tradición vinícola y ayudar a los pequeños viticultores”, señala. La entidad cuenta entre sus trabajadores con una ingeniera agrónoma que se encarga de realizar el trabajo de campo y a la que los agricultores pueden trasladar sus consultas, no sólo en la producción de vino y creación de bodegas, sino en el cuidado de las parras de uva de mesa.

También es la encargada de realizar los análisis de las muestras de mostos a fin de contribuir a mejorar las elaboraciones majoreras. Un servicio que se presta tanto a los miembros asociados como a particulares, según explica Leonardo Ramírez.

La asociación cuenta con la disponibilidad de un laboratorio para analíticas de mosto y vinos en un espacio cedido por Museos de Fuerteventura, que además de sede de la entidad permite desarrollar un estudio para experimentar con variedades de vid típicas de Canarias y la endémica “majorera”.

De esta manera, Majuelo se ha asentado en el Ecomuseo La Alcogida, ubicado en Tefía, gracias a un convenio de colaboración suscrito con el Cabildo de Fuerteventura. “Estas instalaciones estarán destinadas no sólo a la celebración de reuniones de su junta directiva, sino al desarrollo de las acciones que lleva a cabo la asociación para promover las actividades relacionadas con el sector agrícola y el vino”, explica Leonardo Ramírez.

“Majorera”

El espacio será utilizado para dar a conocer todo lo relacionado con la viticultura tradicional de Fuerteventura. Entre estas actividades se incluyen cursos sobre viticultura, catas y prácticas de poda. Esta cesión se produce por el “convencimiento” de los representantes insulares de que la producción de vino tiene “un gran porvenir” en la Isla, a pesar de desarrollarse algo más tarde que otras islas. “Estamos convencidos de que el potencial que tenemos nos situará en el lugar que nos corresponde y por ello queremos felicitar a la asociación Majuelo por la apuesta decidida que está haciendo para impulsar la producción de vino local”, sentenciaba el presidente del Cabildo, Sergio Lloret en el acto de cesión.

Leonardo Ramírez recuerda que Fuerteventura fue la primera isla en la que se introdujo la vid en Canarias y ahora el objetivo es recuperar sus variedades autóctonas, entre ellas el único endemismo denominado “Majorera”, según los resultados del estudio encargado a la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y según el cual “nunca antes en un estudio con tan pocas muestras analizadas dio unos resultados tan diferentes de parras en las zonas analizadas”.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, David de Vera, señalaba al respecto que “es responsabilidad de la institución insular conseguir la profesionalización del sector primario y que el vino hecho en la Isla obtenga el reconocimiento de primera calidad que se merece”. “Es preciso, además, apoyar la cultura asociativa en el sector agrícola tradicional, con el fin de fomentar la comercialización de los productos de la Isla”, añadía.

Uno de los objetivos que se fijó el actual presidente de Majuelo en cuanto se hizo cargo de la asociación fue impedir que se perdiera esa variedad endémica de uva “única en el mundo”. “A día de hoy, hay los suficientes números como para darle entidad propia y lo próximo será repartir clones de esta planta para su reproducción gracias al viñedo propio que está creando la asociación en ese espacio del Ecomuseo La Alcogida con las vides recuperadas”. En la actualidad suman 60 las nuevas plantas en el viñedo que se ampliará el próximo otoño para alcanzar las 400 vides.

Fuerteventura cuenta con tres bodegas y unos 20 viticultores en activo

“Más que producir, nuestra intención es recuperar todas esas plantas que no sabemos si serán o no productivas para hacer vino, pero que permitirán el reparto entre los socios de esta variedad”, matiza Ramírez. “La majorera estaba casi extinguida”, añade el presidente de Majuelo, por lo que se desconoce si su producción será de uva vinífera o de mesa. “Creemos que es vinífera y blanca. Contamos con alguna parra ya, pero aún no ha hecho el envero, que es cuando la vid cambia de color, por lo que no podemos estar seguros. Ya hay apuestas entre los socios sobre si será blanca o tinta”, bromea al respecto.

En la sede de la asociación, además de recogerse las muestras de los mostos elaborados con las uvas vendimiadas en esta campaña, se facilitan también los productos necesarios para la producción de los vinos propios. “Cada vez vemos más viticultores animados en la elaboración de caldos. Calculamos que esta cosecha estará por encima de los 20.000 litros de vino, que son las cifras que se alcanzaron el pasado año”, destaca Ramírez.

La vendimia de este año se ha caracterizado por una calidad “bastante buena” de la fruta, mejor que años anteriores, a pesar de que han sido mayoritarios los viticultores que han sentido el cambio climático sobre sus plantas. En sentido, Leonardo Ramírez explica que “aun con este descenso por las consecuencias del aumento de las temperaturas y la escasez de lluvias se espera que el global de la cosecha supere las cifras de la pasada vendimia”. Fuerteventura ronda ya las 20.000 parras plantadas de las distintas variedades de uva, según las estadísticas de la asociación Majuelo.

Leandro Ramírez y Andrés Chocho de la asociación Majuelo muestran los trabajos para la recuperación de uva endémica “majorera” en su viñedo del Ecomuseo La Alcogida.

Falta de agua

El fomento de la viticultura en Fuerteventura se topa con el gran inconveniente de lograr la suficiente agua de riego para difundir su cultivo. “Demandamos una red exclusiva de agua agrícola que ya existe en otras islas para contar con el necesario suministro que permita mantener las parras”, sentencia el representante de los viticultores majoreros. El agua de riego es una de las demandas del también viticultor y bodeguero Pedro Martín, vicepresidente de la asociación Majuelo y gerente de la bodega Conatvs, la primera de la Isla adscrita a una denominación de origen.

Martín lamenta no poder aumentar el número de vides plantadas en sus tierras al no disponer de una red de riego para incrementar esta producción. La bodega dispone ya de cerca de 9.000 matas de vid con la previsión de que se puedan aumentar hasta las 15.000, “pero para ello necesitamos mucha más agua”, sostiene.

“Hacer buen vino con las vides locales es el futuro de la viticultura en la Isla”

En la bodega de Lajares la producción de uva se ha duplicado en esta vendimia. “Este ha sido un año excepcional, tanto por la cantidad de la cosecha como por la calidad de uva completamente sana y madura, tanto la tinta como la blanca y los vinos también van en esa línea por lo que este año vamos a tener grandes vinos en Fuerteventura”, según destaca Pedro Martín. La producción en uva blanca ha alcanzado los 3.800 kilos mientras que la tinta ha llegado a los 5.200. Estas satisfactorias cifras permitirán aumentar la elaboración de un vino del que ya no hay existencias en Conatvs desde hace varios meses.

La bodega majorera apuesta en la elaboración de su vino blanco por las variedades malvasía volcánica y diego de Lanzarote, así como listán blanco de Fuerteventura, gual o vijariego blanca. “Estamos probando las distintas variedades que se dan en Canarias para ver cuáles son las que mejor se adaptan a los suelos del norte de la Isla y que contribuyan a mejorar las cualidades de nuestro vino”, explica Martín. En cuanto al vino tinto, la producción se centra en la autóctona hoja de moral y la centenaria listán prieto, así como baboso y tintilla. Para la creación de los caldos dulces, aboga por la malvasía volcánica, moscatel de Alejandría y baboso blanco.

“Bodega Conatvs va a trabajar con variedades canarias y con parras plantadas aquí, no vamos a traer uva de otras islas. Si queremos que el vino de Fuerteventura se conozca como tal la materia prima debe ser la de la propia isla”, ensalza. Conatvs se encuentran también a la espera de incorporar en las elaboraciones la variedad autóctona denominada “majorera”.

Vino natural

Desde la Asociación de Viticultores de Fuerteventura Majuelo reclaman además que se faciliten los trámites para los registros sanitarios y embotellador que permita mejorar las posibilidades de comercializar vino de las futuras nuevas bodegas majoreras. “No es justo que se soliciten los mismos requisitos a grandes como a pequeñas bodegas artesanales”, comenta su presidente.

Dentro de estos productores artesanales hay uno que destaca por su apuesta por la elaboración de un vino natural, el único de producción ecológica de Fuerteventura y uno de los pocos que existe en Canarias con esta certificación. Su artífice es Jacob Negrín, quien confía en poder sumarse a los tres comercializadores majoreros la próxima primavera en cuanto logre el registro sanitario y de embotellado con una propuesta centrada en el vino de autor y diferenciado.

Con una vendimia caracterizada por una producción “excelente”, Negrín desea emprender esta nueva aventura que avalan sus 27 años dedicado al cuidado de la vid en su finca de Casillas de Morales, donde ha implantado un sistema de riego que le permite salvar las altas temperaturas. El viticultor apuesta por una elaboración con fruta autóctona como es hoja de moral y la centenaria listán prieto para los caldos tintos. “Es la línea por la que debemos ir: la diferenciación. Hacer buen vino con las vides locales es el futuro de las viticultura en Fuerteventura”, explica.

En su caso particular aboga por la elaboración de un vino natural, con la mínima intervención, incorporando levaduras indígenas, también de procedencia ecológica, que permita esa diferenciación. Transmite esta filosofía al resto de viticultores al objeto de invitarles a evitar la incorporación de sulfitos en las producciones artesanales. Unos vinos naturales que se aprecian más en el exterior que en la propia Isla, según destaca.

Estas producciones naturales requieren de un trabajo previo de campo que conoce muy buen. “La viticultura es un 80 por ciento trabajo de campo”, afirma. Jacob Negrín lleva desde los doce años en contacto con unas vides, que cerca de tres décadas después ya presentan una madurez de calidad demostrada. Este año además con la satisfacción de una producción incrementada de uva que le permitirá contar con alrededor de 2.300 kilos de fruta, entre variedades blancas y tintas, “con la idea de seguir creciendo”, matiza.

En cuanto al vino blanco, la uva marmajuelo es la estrella en la producción de Jacob Negrín. Originaria de El Hierro, el viticultor optó por probar suerte en los suelos majoreros con esta variedad de la que plantó hasta 400 matas. Así es como ha logrado un caldo de elaboración propia de gran aceptación entre los que han podido degustarlo. “El vino que este año promete es el marmajuelo, en afrutado y en aromas. Me parece una variedad muy interesante”, explica.

También cuenta con producción de malvasía volcánica, un valor seguro que se adapta bien al terreno majorero y permite la elaboración de “buenos vinos”, así como moscatel, de la que se pueden extraer diferentes matices, como fruta de mesa y lograr una gama de vino dulce o generoso. “Somos una isla que se presta a este tipo de elaboración con toques amontillados, gracias al clima cálido en una zona de costa. Los grandes catadores, enólogos y sumilleres ya van buscando esa diferenciación”.

Con respecto a la variedad autóctona en recuperación, la majorera, se muestra también deseoso de trabajar con ella con la esperanza de que sea una parra vinífera. “A partir de ahí Fuerteventura, la única isla sin cultura vinícola, podrá hacer cosas interesantes en el sector. El mundo del vino sí cuenta una historia mejor”, concluye.

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