Escrito en la Isla: la mirada local se cuela en librerías
A los autores y autoras consolidados, se suman en los últimos años nuevas voces que, libro a libro, van quedando imantadas a la escritura
Javier Tendero descubrió en la poesía un canal, un espacio que podía usarse para tocar otras personas, un lugar donde confluir en lo que nos hace humanos. Dice que escribir, para él, es compartir: “Compartir maneras de ver la vida, compartir maneras de sentir. Siento lo importante que es, en un mundo tan deshumanizado, que un lector se pueda sentir identificado con algo que alguien ha escrito”.
También así lo expresa Figu García, que apunta a la poesía como un medio de honestidad, de autenticidad, y señala la escritura como una forma de construir lazos “en esas emociones compartidas”: “Me libera de los miedos que todos tenemos dentro, de las ideas que queremos verbalizar y no hacemos. Es un proceso en el que descubro que no son emociones, pensamientos o ideas tan personales, sino que son comunes a todos, que nos unen”.
Y en una línea cercana a ambos, Fuensanta de la Cruz encuentra en la literatura un medio de comprensión, de conexión de piezas de un puzzle nunca resuelto: las grandes preguntas ya antes hechas, y que nos interrogan a todos, esperan pacientemente por otra pluma que profundice en ellas: “Escribir es la manera de entender el mundo, es completar. Hay una incomprensión de lo que ocurre fuera y dentro de nosotros. Escribir es tratar de completar”.
Por su parte, Violeta Chacón cuenta que, en su caso, escribir es una necesidad. Dice que la palabra la fue atrapando en la propia rutina de cada mañana, entre cuadernos de notas, diarios y sus novelas. La escritura se enganchó a sus hábitos y se convirtió en imprescindible. A veces, añade, siente que si no escribe incluso su cuerpo se resiente.
Son algunas de las voces locales que se abren paso en los últimos años, poblando puestos entre casetas de la feria anual del libro y entre los estantes de autores locales de las librerías. Son nuevos nombres haciendo hueco entre los rostros conocidos de la escritura en Fuerteventura, fidelizándose, con lealtad, al hecho de escribir.
Apuntan, desde su experiencia, que escribir desde la Isla ofrece libertad, inspiración; algunos hablan de una soledad que favorece las ideas. Otros, de un paisaje diáfano, nítido, que aporta calma. Sobre el acceso a la cultura, la proyección de su obra o la igualdad con otros territorios, en cambio, diversidad de opiniones: para Violeta Chacón, la proyección, en esta era digital, está en una misma y su determinación por alcanzar sus metas.
Para Figu, la promoción y la visibilidad es una dificultad, no solo en el ámbito insular (donde, apunta, es necesario hacerse un hueco para dar salida a los escritos) sino fuera, pues supone una apuesta económica que no hay garantía de recuperar; Javier Tendero, que se estrena con su primer poemario, también encuentra más complicado salir fuera con obra y aboga por continuar avanzando en la creación de un circuito cultural dentro del propio territorio como trampolín creativo; y Fuensanta de la Cruz, que aclara que para ella todo es positivo en la Isla, esta dificultad de que la palabra escrita llegue a otros lugares le supone enfrentarse, desde otra perspectiva, a esa idea de aislamiento, de soledad límite, que, por otro lado, tanto le seduce de Fuerteventura.
Manual de Tejer
El último libro de Violeta Chacón, Manual de Tejer II, es su sexta publicación y la quinta novela de una saga que comenzó en 2022 con Manual de Primavera. La colección explora en profundidad la personalidad y vivencias de Tía Enriqueta, una importante empresaria que deja a su muerte cientos de cuadernos escritos sin ordenar. La protagonista de la saga principal, formada por Manual de Primavera, Manual de Verano y Manual de Otoño, es Sonia Gil, una joven que es contratada para digitalizar y dar orden a estos textos; a través de ellos encuentra una mentora en Tía Enriqueta, que en cada estación de esta saga se convierte en figura ejemplar para la protagonista en diferentes etapas de su evolución personal.
El paisaje de la Isla y la soledad que ofrece es una inspiración para todas las voces
En paralelo a esta trama, mientras Sonia va descubriendo cada vez más secretos del carácter de la fallecida Enriqueta, aparecen los manuales de tejer, que Chacón inauguró en 2024 con una primera entrega y que este año continúa con Manual de Tejer II. A modo de reproducción de los cuadernos de Tía Enriqueta, Chacón crea una colección paralela a la historia principal, en la que este personaje, protagonista sin voz propia en la saga, habla en primera persona y enfrenta a lectores y lectoras con un nuevo elemento de trabajo emocional: el duelo.
“Los duelos que hay en esta sociedad y que están validados son los duelos familiares, un familiar consanguíneo tenía hasta varios años de luto estipulado. Cuando no son familiares se juzgan, se ponen en entredicho”, señala. Partiendo de esta premisa, Chacón ofrece con estos manuales la voz de Tía Enriqueta que, en el primero de ellos, cuenta cómo aprendió a tejer para transitar la pérdida de una amiga cercana.
“Estos manuales tienen recetas de cocina, patrones y la técnica para aprender a tejer, con un QR con vídeos simples para aprender la técnica en sí”, señala, y apunta a que en la parte novelada de los libros busca levantar el estigma que aún existe en torno a estos procesos. Y es que en el segundo volumen de Manual de tejer, Violeta Chacón se compromete con uno de los duelos más invisibilizados: el de la pérdida gestacional o perinatal. “Es un tema que empieza ahora a tratarse, pero hasta hace tres o cuatro años no existía, era invisible: no tienes derecho a nada, ni siquiera a estar en casa, a vivir esa tristeza. Es invisible, nunca existió. Me parece una crueldad tremenda”.
La colección continuará en 2026, adelanta la autora, con un tercer manual de tejer y un último libro de la saga principal, Manual de Invierno, con el que se dará cierre a toda la trama.
Otras instancias
“Voy escribiendo en todas partes. Escribo en papeles, en notas del teléfono, en el ordenador. Voy dejando rastros por todos lados que luego tengo que ir encontrando. Cuando me siento a escribir, a preparar un poemario, es cuando busco una estructura, analizo emocionalmente y le doy forma al poema”. Con estas palabras describe Javier Tendero el que ha sido hasta ahora su proceso de escritura, impredecible, espontáneo, sin expectativas. Cuadernos y notas, pequeñas frases reunidas aquí y allá durante años le han llevado a publicar este 2025 su primer poemario, Otras instancias, un trabajo que lanza con editorial Talón de Aquiles y que presentó en la Feria del Libro de Fuerteventura.
Distribuido en cinco secciones (Sagitario; El amor en fuga; El fondo del aire es rojo; Montaña sagrada; El estado de las cosas) el libro revolotea sobre espacios cotidianos, indagando en la paleta sentimental y experiencial de la voz del autor: la rutina familiar, el duelo, escenarios insulares y vivencias de fuerte carga emocional confluyen en un compendio de poesía abiertamente personal, nacida desde lo íntimo.
Los nuevos títulos ofrecen miradas y temáticas tan diversas como sus autores
En paralelo, y como cierre, en El estado de las cosas, la voz poética indaga en torno a la conexión de lo político y lo privado, enfatizando en la apatía cotidiana que se mantiene frente a la injusticia, lo inhumano y la crueldad del clima internacional. Así, el genocidio en Gaza, el desencanto tras el 15M o la inmigración sirven como temáticas paraguas al autor para traer a la luz la indiferencia rutinaria frente al horror: “Somos un poco cínicos, todos”, apunta Tendero, que explica que en estos textos trata de mostrar “esa dicotomía entre lo grave y lo menos grave, y esa distinción emocional, egoísta, de lo que personalmente afecta y lo que no”.
“Están matando niños en Gaza, pero no nos quita el sueño: nos duele, nos escandaliza, pero nadie, prácticamente nadie, deja de dormir. Dormimos plácidamente, a pesar de eso. Sin embargo, si tenemos una pelea con nuestra pareja, si entraron muchos recibos a final de mes y no llegamos, o en el trabajo no estamos bien, eso sí nos quita el sueño. Estamos un poco anestesiados”, expone.
Para Tendero, compartir vivencias, compartir sentimientos, también implica, en este caso, reconocerse en el desencanto: “Cuando el lector lee este tipo de cosas se siente identificado también y es aquí donde entra ese papel de la poesía de tocar conciencia: no estás solo, no eres solo tú, también te puedes sentir de esa manera”.
Prendas íntimas
A bordo. Fue así cómo la poesía encontró a Figu García. Entre velas, cruzando el Atlántico, o tomando rumbo norte, o sur, de regreso tras largas tormentas. Porque el autor, que presenta Prendas íntimas (Catálogo unisex) con editorial Poesía eres tú (grupo Pérez-Ayala), de profesión navegante, asegura que sus primeros escritos nacieron de un diario de a bordo. Ahora la travesía se extiende por varios títulos autoeditados antes de llegar a Prendas íntimas, el primero publicado con una editorial.
Tomando como premisa un catálogo de moda, el poemario se estructura en siete secciones (Pijamas, bodis, batas, saltos de cama; Lencería; Transparencias; Látex, vinilo y charol; Piel, cuero y tachuelas; Outlet y tallas sueltas; Avance de la nueva temporada) en las que el autor asegura solo perseguir, en sus propias palabras, “la honestidad, la verdad”.
Los grandes temas universales, como el amor, la injusticia, la muerte, la memoria, se suceden en los distintos pasajes, conectando la intimidad y la perspectiva más personal con la generalidad. Ricos en metáforas sensoriales y en juegos de sinestesia, en los poemas de Prendas íntimas el autor regresa, una vez más, al inevitable océano de sus poemarios anteriores, que también aquí entra y sale de la voz poética, convirtiéndose en elemento clave de construcción lingüística y colándose en el lenguaje comercial, textil y más urbano de este conjunto.
“Es un libro que llevó tiempo escribir. Como lector, no me gustan los poemarios que, por muy buena que sea la poesía, no vayan más allá. Necesito que tenga algo que mostrarme también conceptualmente. Prendas íntimas parte de un compendio de textos que tenía, que se reúnen en torno a esta idea de la poesía como vestimenta para el alma”, explica el autor.
Para Figu, el poemario nace de la esencia misma, de la autenticidad: “Todos tenemos esos sentimientos, esas emociones. Me gusta escribir desde la sinceridad, desde la honestidad, porque esa es la verdadera esencia del ser, lo que nos une a todos. Escribir desde ahí es reivindicar también el construir una sociedad desde esos principios que llevamos dentro, reivindicar esa igualdad en todos”.
Para Figu, este poemario supone una nueva etapa en su recorrido creativo, tras su acercamiento editorial. Asegura que para él el principal reto es continuar mejorando cada día su escritura y, a corto plazo, ser capaz de generar espacios en que la poesía se conjugue con otras disciplinas artísticas para generar acciones culturales de interés del gran público: un recital acompañado con coral, poesía visual a partir de ilustraciones propias del autor o lecturas dramatizadas acompañadas por música son algunas de las ideas que, adelanta, espera hacer realidad en los próximos meses.
Un vacío
El último poemario de Fuensanta de la Cruz explora, cuenta, un vacío. No es un vacío cualquiera, es uno formado por un entretejido de varios vacíos superpuestos, como si rompieran unos sobre otros. Hay, dice, el vacío de la ausencia, la preparación angustiosa de aprender “a habitar ese espacio”; hay un vacío en el cuerpo, en un cambio de etapa vital que se refleja también en los nuevos signos de la edad; y hay un vacío que solo la mística, la espiritualidad, ayuda a sanar.
Todos ellos se reúnen bajo el título de El vacío que me llena, un poemario que la autora publica con la editorial Ediciones Oblicuas y que, señala, pone el pie en el paisaje insular para volver corpóreo el abstracto: “El vacío nace, por supuesto, desde el paisaje de aquí, esa ha sido mi inspiración: las montañas, el desierto, la línea del horizonte, una vista muy plana”. Estas imágenes entran y salen por el poemario, en contraste con la luz, sonidos y vegetación de un escenario totalmente opuesto que también puebla las páginas: Finlandia, territorio que visitó en un breve viaje y que le permitió encontrar otra nota paisajística.
La autora, que se interna en estas páginas en un trabajo profundamente personal, íntimo, y, al tiempo, conectado a lo colectivo por la generalidad y humanidad de las temáticas que aborda, señala que mantiene su máxima, también en este poemario, de que “lo personal es político”. El cuerpo femenino, en este caso, es la gran bandera que muestra la autora, que hace hincapié en el tránsito invisible que viven las mujeres en relación al abandono de la juventud.
De la Cruz añade que, a pesar de que en ocasiones puede resultar incómoda la exposición, para ella la visibilidad es un ejercicio también político y de sororidad: “Creo que las mujeres tenemos que hacer un esfuerzo por ser más visibles. Porque aunque resulte un poco incómodo a veces, facilitamos a otras mujeres: aportamos experiencias que no son menores, ayudamos a que otras puedan verse reflejadas de la misma manera que antes me he alimentado yo de los textos de otras”, apunta.
















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