MIGRACIONES

“Marruecos abre la mano con las pateras, que son un suicidio para sus ocupantes”

El delegado del Frente Polisario en Fuerteventura considera que existe un gran nerviosismo alauí ante la negociación fijada en diciembre por la ONU para la autodeterminación del pueblo saharaui

Foto: Carlos de Saá.
Itziar Fernández 1 COMENTARIOS 20/11/2018 - 06:55

El delegado del Frente Polisario en Fuerteventura, Ali Larbi Mohamed, vivió la etapa más dura del flujo migratorio en Canarias entre los años 1999 y 2008. Ante el repunte del fenómeno en las últimas semanas manifiesta su angustia y desolación. “Estoy seguro de que el repunte de estos viajes es una maniobra de Marruecos para presionar a Europa, y está abriendo la mano y utilizando a seres humanos desesperados para presionar al mundo ante los numerosos problemas internos que tiene el país”, resume Larbi.

El Aaiún y Sidi Ifni son algunos puntos estratégicos de salida de estas embarcaciones para emprender “un viaje suicida”, describe Larbi. Un flujo, indica, que se debería evitar con campañas de sensibilización y con una mayor presión de las Naciones Unidas “para que se respeten los derechos humanos”, afirma angustiado.

Además, pregunta dónde están las patrulleras alauís que vigilaban sus fronteras. Más de 300 africanos han arribado a Lanzarote en patera en octubre, “un drama humano”, apunta Larbi, que Canarias sufrió con gran impacto entre los años 2000 y 2007, con el triste balance de recoger muchos cadáveres en la costa majorera.

“No queremos que eso vuelva a repetirse y no se puede mirar hacia otro lado”, destaca Larbi, quien añade que “hay que poner freno a estos viajes que han derivado en cientos de ahogamientos de seres humanos inocentes que son víctima de mafias, y que salen huyendo de guerras y de miseria”, insiste el representante del Frente Polisario en Fuerteventura.

“En pocos días se han saturado los centros de inmigrantes y de menores de Canarias, que ha cogido casi de sorpresa a las autoridades canarias”, añade. “Sabemos que han entrado saharauis a Lanzarote, y han solicitado asilo político ante la represión que sufren por parte de las autoridades de Marruecos, con detenciones, y temen por sus vidas en los territorios ocupados”, anuncia Larbi.

El delegado del Polisario en la Isla destaca la crítica situación que vive su pueblo tras 43 años de lucha por la autodeterminación del Sáhara. Un conflicto que regresa a la actualidad ante la nueva negociación que se avecina en diciembre y que ha fijado Naciones Unidas. “Las autoridades de Marruecos están muy nerviosas porque tendrán que sentarse con nuestro pueblo, a petición de la ONU, para negociar la autodeterminación del pueblo saharaui, en un conflicto que ya dura demasiado y que puede romper el alto el fuego pactado ante la indignación y agotamiento de nuestra gente que sobrevive en condiciones infrahumanas”, añade.


Patera llegada recientemente a la Isla.

Lucha desde niño

La historia del delegado del Frente Polisario en Fuerteventura es de novela. Ali Larbi Mohamed tiene 63 años, pero con sólo 15 se metió en una célula del Frente Polisario y salió para luchar por los derechos de su pueblo, abandonando a su familia y su hogar en el Sáhara. Durante 35 años no pudo regresar a su casa.

“Fuerteventura tuvo hace unos diez años la comunidad saharaui más numerosa de España, pero muchas familias se fueron a Francia y la Península por la crisis”

Larbi fue representante del Polisario en Madrid y Sevilla, y hace 17 años que reside en Fuerteventura para continuar con su labor. Ha trabajado también como educador en los centros de menores y de acogida, y actualmente está jubilado. Casado con una mujer saharaui y con dos hijos, la más pequeña de 19 años, que estudia en el País Vasco en la actualidad.

La bandera de la libertad es la enseña de esta familia que no se rinde ante las adversidades y que lucha para que el conflicto llegue a su fin con éxito. “Fuerteventura tuvo hace unos diez años la comunidad saharaui más numerosa de España, pero muchas familias se fueron a Francia y la Península por la crisis”, cuenta Larbi. Sin embargo, queda una semilla que ha florecido y unos cinco médicos saharauis ejercen su profesión en Fuerteventura.

“Hace un mes aproximadamente celebramos un viaje con las autoridades canarias para introducir un programa de alimentación del gofio en los campamentos, por valor de un millón de euros”, cuenta. Además, llevan a cabo una labor incansable para promover proyectos de ayuda humanitaria, sanitarios y para el desarrollo social y económico de la población saharaui.

“Siempre estamos luchando para mejorar la situación de los campamentos de Tinduf en Argelia, un territorio hostil en el que las familias se han organizado, y luchan sin descanso en estas cuatro décadas”, comenta.

Su sueño es celebrar un encuentro juvenil para enriquecer a ambos pueblos, y que los jóvenes canarios visiten los campamentos, conozcan a los saharauis de su misma edad, e irradiar esperanzas y generar ilusiones para los jóvenes de su pueblo, comenta el delegado del Polisario en Fuerteventura.

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