“Los avances en neurocirugía mejoran los resultados y minimizan los riesgos”
Ángela Ros Sanjuán, neurocirujana de Hospital Parque Fuerteventura
Graduada en Medicina por la Universidad de Navarra, finalizó su residencia en el Servicio de Neurocirugía del Hospital Regional Universitario de Málaga en 2015, donde posteriormente ha ejercido como facultativa. Ha desarrollado su interés en investigación con varias publicaciones en revistas científicas de impacto y ha ejercido como tutora clínica de estudiantes de medicina. Defendió su tesis doctoral con mención internacional y cum laude sobre hidrocefalia en neurocirugía infantil en el programa doctoral de Biomedicina, Investigación Traslacional y Nuevas Tecnologías en Salud de la Universidad de Málaga.
-¿Qué supone su incorporación al catálogo de servicios del Hospital Parque Fuerteventura?
-Mi incorporación supone una experiencia nueva en mi trayectoria tanto profesional como personal. Creo que es importante mejorar la accesibilidad de la atención especializada a los pacientes de Fuerteventura, ayudando así, a evitar muchos desplazamientos. Además, es una oportunidad importante para ofrecer una valoración clínica personalizada en patologías del cerebro y la columna vertebral tanto en adultos como en niños.
-Siendo andaluza y ejerciendo su profesión en un centro de referencia como es el Hospital Regional de Málaga ¿qué le motiva a trasladarse a Fuerteventura?
-Desde que conocí la Isla, hace ya algunos años, conecté con su estilo de vida. Poco a poco descubrí la posibilidad de compatibilizar mi trabajo con vivir en el lugar que me hace sentir en casa. Verdaderamente es una apuesta importante en mi vida y aprovecho para presentarme y ofrecer mi disponibilidad para colaborar con mis compañeros sanitarios en lo que sea necesario.
-¿Cuáles son los principales motivos de consulta de sus pacientes?
-La neurocirugía es una especialidad que abarca multitud de patologías. La mayor parte de las consultas están relacionadas con patologías de la columna vertebral, especialmente dolor cervical y lumbar, hernias discales, estenosis del canal vertebral y problemas degenerativos asociados al envejecimiento. También son frecuentes las consultas por neuralgias y síndromes compresivos de nervios periféricos. Otras patologías son secundarias a traumatismos craneales, malformaciones vasculares o tumores cerebrales. Algunas de ellas requieren un seguimiento para valorar si existe indicación quirúrgica a lo largo del tiempo.
“Una valoración clínica y pruebas de imagen dan un diagnóstico más preciso”
-¿Hay un perfil predominante entre sus pacientes?
-Aunque la neurocirugía atiende a pacientes de todas las edades, existe un predominio de personas de mediana edad y mayores con síntomas progresivos o limitantes que afectan a su calidad de vida, así como secundarios de enfermedades degenerativas de la columna. También vemos pacientes jóvenes con lesiones traumáticas o hernias discales, así como personas de edad avanzada que requieren valoración por tumores cerebrales, hidrocefalia o determinadas enfermedades vasculares.
-¿Qué pruebas complementarias se precisan para alcanzar un diagnóstico lo más certero posible?
-La exploración clínica sigue siendo fundamental para orientar el diagnóstico. A partir de ella, se suelen solicitar pruebas básicas de radiografía y pruebas complementarias adaptadas a cada caso. Las más utilizadas son la resonancia magnética, el TAC, los estudios neurofisiológicos como electromiografías y potenciales evocados, así como estudios vasculares específicos cuando existe sospecha de patología cerebrovascular. La combinación de una buena valoración clínica y pruebas de imagen permite establecer diagnósticos precisos y diseñar el tratamiento más adecuado según los síntomas.
-¿Qué avances científicos destacaría en el tratamiento de las patologías más comunes de su especialidad?
-En los últimos años hemos asistido a avances muy importantes en cirugía mínimamente invasiva, navegación quirúrgica asistida por imagen, monitorización neurofisiológica intraoperatoria y técnicas endoscópicas. Estos avances permiten intervenciones más precisas, reducen el daño a los tejidos sanos y favorecen una recuperación más rápida además de menos días de hospitalización. También se han producido importantes avances en el tratamiento multidisciplinar de los tumores cerebrales y en el manejo de determinadas enfermedades vasculares.
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“Es importante cuidar la salud cerebral empezando con la prevención”
-La cirugía en casi todas las áreas es cada vez menos invasiva y con mayores tasas de éxito. ¿Ocurre lo mismo en una zona tan sensible como el cerebro?
-Sí. Actualmente, existen muchas líneas en desarrollo para optimizar el manejo en diferentes ramas de la neurocirugía. Hoy día, disponemos de microscopios de alta definición, sistemas de neuronavegación, cirugía endoscópica y monitorización continua de funciones neurológicas durante la intervención quirúrgica. Todo ello permite aumentar la precisión, minimizar riesgos y mejorar resultados funcionales de los pacientes. Aunque sigue siendo una especialidad compleja, la seguridad y la eficacia han mejorado notablemente en las últimas décadas.
-Una de las mayores preocupaciones y tarea frecuente de investigación es paliar el avance de las enfermedades neurodegenerativas. ¿Qué se puede hacer desde el ámbito doméstico para retrasar la aparición de patologías como demencia, Alzheimer o Parkinson?
-Creo que un aspecto importante que podemos trabajar es responsabilizarnos de nuestra propia salud. Aunque las enfermedades neurodegenerativas todavía se asocien a un pronóstico poco favorable, sí hay estudios que señalan la importancia de determinados hábitos que pueden contribuir a reducir el riesgo o retrasar su aparición. Cuidar de la microbiota intestinal a través de una buena alimentación como puede ser la dieta mediterránea o mantenernos físicamente activos con deporte regular son algunos ejemplos. Controlar factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, diabetes o colesterol, evitar el tabaquismo, dormir adecuadamente y mantener una vida social e intelectualmente activa son medidas respaldadas también por la evidencia científica. Otro aspecto que me fascina es cómo potenciar el desarrollo de nuevas conexiones neuronales a través de la neuroplasticidad cerebral. Y para ello es clave invitarnos a aprender cosas nuevas. A través de la repetición y la constancia se pueden modelar las redes neuronales que facilitan el desarrollo de hábitos más saludables. Por otro lado, manejar adecuadamente el estrés crónico es importante. Se ha descrito como factor asociado al desarrollo de muchas enfermedades, y modifica, por ejemplo, la percepción del dolor. En este sentido, suelo recomendar a menudo en consulta practicar meditación, técnicas de relajación, yoga o taichí. Es importante invertir tiempo en saber qué necesitamos. Cuidar la salud cerebral empieza con la prevención.
“Hay avances en el tratamiento multidisciplinar de los tumores cerebrales”
-¿Hay avances científicos que permitan albergar esperanzas sobre una posible cura de estas enfermedades neurodegenerativas?
-La medicina y la investigación en este campo está avanzando muchísimo. Yo personalmente, soy optimista. Terapias dirigidas sobre mecanismos biológicos implicados en enfermedades como el Alzheimer, biomarcadores que permiten diagnósticos precoces, estrategias basadas en la inmunoterapia, terapia génica o la medicina personalizada son ejemplos de ello. En este sentido, la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas no tienen un tratamiento quirúrgico curativo y el manejo médico lo lleva a cabo neurología. Sin embargo, la neurocirugía puede desempeñar un papel importante en la calidad de vida y en el tratamiento sintomático de algunas de ellas como la enfermedad de Parkinson que cursa con temblor y rigidez, o la hidrocefalia crónica del adulto, entre cuyos síntomas se encuentran la demencia.














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