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“Estamos coexistiendo con una situación de colapso en Canarias”

María Tomé, arquitecta, urbanista y diseñadora cívica.

Álvaro Lucas 0 COMENTARIOS 14/03/2026 - 08:29

María Tomé (Toledo, 1988) es arquitecta, urbanista y diseñadora cívica. Estudió un Máster en Diseño Arquitectónico Avanzado y ha vivido la mayor parte de su vida en la isla de Tenerife. Es socia y cofundadora de la cooperativa de trabajo asociado Oficina de Innovación Cívica S. Coop., donde desarrolla su trabajo liderando proyectos e iniciativas desde la ecología, los feminismos, el trabajo comunitario y la economía solidaria aplicados al diseño, la arquitectura, el urbanismo y la innovación social. Días después de participar en Tenerife en la charla-coloquio ¡Salgamos del colapso! Por un modelo turístico sostenible para Canarias, atiende por teléfono a Diario para repasar algunas claves sobre la situación del modelo turístico en las Islas y proponer soluciones para un cambio de modelo.

-En primer lugar, ¿cómo definiría ‘colapso’? ¿Se trata de algo inminente o es ya una realidad en Canarias?

-Considero que ya estamos coexistiendo con una situación de colapso. Aplicando una mirada ecofeminista, el colapso se produce cuando los sistemas que producen o posibilitan la vida no están llegando a las personas y están dejando gente atrás. Lo mismo aplica a los ecosistemas. Pensar que es algo que sucederá en el futuro no está ayudando a entender la idea y su dimensión. La pregunta que cabe hacerse es si queremos enfrentar el colapso desde el derrotismo, o si entendemos que todavía quedan cosas por hacer, apostando por la esperanza, aunque sea dura o difícil. El derrotismo nos conduce al inmovilismo, mientras que la esperanza nos lleva a la transformación.

-¿En qué se manifiesta el colapso?

-El colapso se manifiesta en problemas vinculados a necesidades tan básicas como el agua, el acceso a la vivienda, a los cuidados, etc. En un artículo de 2023 publicado en la revista Science y firmado por más de una veintena de académicos expertos, se señala que como sociedad ya hemos superado seis de los nueve límites planetarios. Tres de ellos hacen referencia a lo que extraemos directamente del suelo, y uno se relaciona directamente con su mal uso, la mala gestión y los cambios que el ser humano ha introducido. En el caso de Canarias, hay muchos datos relevantes que pueden consultarse en el argumentario preparado por el movimiento Canarias Tiene un Límite, previo a las históricas manifestaciones de abril de 2024. Se trata de un documento público que pone de relieve cómo en Canarias se concentran muchos de los grandes retos urbanos que suceden de manera aislada en el mundo, con la particularidad de que en los territorios insulares estos fenómenos se concentran en un espacio muy reducido y ocurren de manera simultánea. Esto convierte a Canarias en una suerte de laboratorio o espejo de lo que ya está empezando a suceder también a nivel continental.

-¿Cuáles son esos retos?

-Atravesamos una profunda crisis de acceso a la vivienda, sufrimos una turistificación masiva, enfrentamos riesgos crecientes de desastres naturales, contamos con un alto porcentaje de suelo protegido -uno de los más altos de toda Europa-, somos una de las regiones más vulnerables al cambio climático y sufrimos una fuerte dependencia energética, alimentaria y logística. La combinación de esos factores orienta la economía hacia el turismo, y eso limita la diversificación. Además, no hay que olvidar que la ruta migratoria hacia Canarias se ha convertido en la más mortal del mundo.

“Entre 2001 y 2020 Canarias sufrió 38.000 infracciones ambientales”

- ¿Por qué se habla de una crisis de crisis?

-Hay muchos datos muy graves e interrelacionados que nos invitan a hablar de eso. Canarias es una de las regiones con mayor índice de pobreza severa del país. A nivel municipal, las zonas más turísticas del archipiélago coinciden con las zonas donde se registran mayores índices de pobreza. Un reciente informe de Cáritas considera que hay más de 560.000 personas en riesgo de exclusión social en Canarias. En el plano ambiental, entre 2001 y 2020 Canarias sufrió 38.000 casos de infracciones medioambientales, -muchas de ellas ligadas a la construcción-, según un estudio publicado en 2023 por la revista Journal of Environmental Management. En Canarias se destruyen cuatro kilómetros de costa al año, y también se está produciendo una pérdida acuciante de la biodiversidad. Por otro lado, la gestión del agua y el estrés hídrico que sufren las Islas es otro de los grandes temas y merece una conversación aparte. Un dato llamativo es que los turistas consumen seis veces más agua que una persona local. 

-¿Qué problemas existen en torno a la vivienda en Canarias?

-Hay más de 200.000 viviendas vacías en Canarias, lo que supone un 20 por ciento del total de las viviendas construidas en el archipiélago. Esto contrasta con un elevado número de personas que demandan vivienda y no encuentran fácilmente. Además, el 4 por ciento de las viviendas se destina a uso vacacional. La nueva Ley de vivienda estipula que el porcentaje de vivienda vacacional no puede superar el 10 por ciento del total. Esta medida es positiva en los municipios en los que el porcentaje de vivienda vacacional está disparado por encima de dicho porcentaje. Sin embargo, la nueva ley abre la puerta a que se destinen más viviendas al turismo en los municipios que hasta ahora no estaban tan tensionados en ese sentido. En definitiva, no se ha tenido en cuenta la idiosincrasia de cada municipio. Por otra parte, el aumento del precio en la vivienda, claramente relacionado con el turismo, tiene consecuencias nefastas para la juventud canaria. Una persona que quiera vivir sola tendría que dedicar la práctica totalidad de su salario para emanciparse. Estar condenadas a compartir piso es la realidad de muchas personas, y esto afecta directamente al desarrollo de las etapas vitales, al cumplimiento de proyectos personales e incluso al modelo de unidad familiar. La configuración de las viviendas y los distintos modelos de familias es otro tema relacionado que está suscitando cada vez más interés.

“El colapso se manifiesta necesidades tan básicas como el agua”

-¿Cuál es el diagnóstico sobre la situación actual del suelo en Canarias?

-El suelo es un bien esencial y finito, clave para las personas y los ecosistemas, equiparable al aire o al sol. Por ello, se debería intervenir de forma clara y responsable, considerándolo como un bien común. La realidad en Canarias es que el componente especulativo domina la intervención del suelo, y esto es algo que se nota mucho más en un territorio insular que en uno continental. Más allá de los numerosos datos objetivos y demoledores, se trata de una cuestión de cómo miramos moralmente a esos datos. El uso especulativo del suelo está desencadenando una cascada de problemas que impactan en el colapso de las Islas.

-¿Cómo puede intervenirse el suelo de otras maneras?

-La propiedad privada está muy ligada a la mentalidad individualista que domina el mundo occidental, y eso es algo muy difícil de desarraigar. No obstante, existen alternativas que tratan de ganar terreno a la especulación para que, jugando con las mismas cartas de la propiedad privada, y sin necesidad de hablar de expropiación, el suelo se gestione de forma comunitaria. Son experiencias factibles y exitosas, pues ya se han implementado en otros lugares de Europa y Latinoamérica. En primer lugar, las cooperativas de bienes en cesión de uso pueden salvar el suelo de la especulación y gestionarlo para el bien común. En segundo lugar, El Conservatorio del Litoral, creado en Francia en 1975, es un establecimiento público nacional francés cuya misión es asegurar la protección de 200.000 hectáreas sobre más de 750 zonas. Su objetivo es adquirir una tercera parte del litoral francés para que no se urbanice, y al mismo tiempo proteger el patrimonio cultural del litoral. En tercer lugar, el modelo community land trust se basa en separar la propiedad de la tierra de la propiedad de los edificios. De esta manera, se pueden adquirir y gestionar tierras para asegurar que permanezcan bajo control comunitario y sean asequibles.

“En Canarias se destruyen más de cuatro kilómetros de costa cada año”

-En sus ponencias y artículos habla de cuatro hitos en la pérdida de la soberanía territorial en Canarias. ¿Cuáles son?

-El primer hito es la privatización y distribución desigual del suelo entre grandes terratenientes tras la conquista de Canarias. Ya en el siglo XX, destaca la eliminación de restricciones a la participación del capital extranjero durante el régimen franquista, facilitando la construcción de hoteles por parte de extranjeros a partir de 1963. En tercer lugar, aplicando la mirada ecofeminista, destaca que hasta 1975 las mujeres en España necesitaban el permiso de su marido para abrir una cuenta bancaria, y que la prohibición de que las mujeres adquirieran bienes inmuebles no se levantó hasta 1977. El cuarto hito se define con tres palabras clave: turistización, residencialización y neo-terratenientes, que ilustran la actual incursión de las clases medias europeas en la adquisición de viviendas como segundas residencias o con fines especulativos.

-¿Cómo se puede revertir la situación y ganarle terreno a la especulación?

-La ecotasa, la moratoria turística y la regulación de la compra de vivienda turística por parte de extranjeros son tres medidas muy básicas, implementadas a nivel mundial, con numerosos estudios que avalan su éxito. En Canarias se lleva muchos años hablando de estas medidas, pero están llegando mal y tarde. En este sentido, la plataforma Canarias Palante presentó un documento con más de 80 propuestas surgidas de un proceso participativo que las autoridades deberían tener muy en cuenta. Sin embargo, creo que se está jugando con el lenguaje de manera perversa y cruel. Se han implementado algunas medidas que se intentan disfrazar como ecotasas o moratorias, pero realmente no lo son. Muchas veces se usa un lenguaje tecnicista para que la gente se pierda y se piense que se están tomando medidas en la buena dirección, cuando la realidad es que hoy en día muchas medidas adoptadas están agravando el problema. Esto es conocido como el fenómeno de las maladaptaciones, y es uno de los grandes retos identificados por la ONU a escala local. Frente a un escenario de colapso, que en Canarias está directamente relacionado con el turismo, las soluciones que se están intentando poner proceden de personas que desde el poder tienen un vínculo muy estrecho con el sector turístico.

“No pasa nada por dejar de usar la expresión turismo sostenible”

-Por último, ¿qué opinión le merece la expresión ‘turismo sostenible’?

-Existe un tipo de turismo que no resulta tan nocivo para el entorno, pero llamarlo sostenible es sencillamente mentira ya que cualquier acción humana tiene un impacto en los lugares. Para que se entienda la gravedad del problema hay que dejar de edulcorar el lenguaje y ser más precisas. No pasa nada por dejar de usar la expresión turismo sostenible; hay que mirar a la realidad de frente. La cuestión pasa por buscar estrategias de mitigación y adaptación para que no vaya en detrimento de la población local y el ecosistema.

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