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“En un mundo sobrecargado de imágenes, contemplar arte es casi místico”

Greta Chicheri, artista

Laura Bautista 0 COMENTARIOS 10/10/2026 - 08:08

-Llegó a Fuerteventura en 2005 y la Isla ha terminado convirtiéndose en protagonista de su trabajo. ¿Qué ha cambiado en su relación con Fuerteventura desde aquella llegada hasta hoy? ¿Sigue viendo la misma isla que cuando empezó a pintarla?

-Mi enamoramiento con la Isla sigue siendo igual o mayor que cuando llegué, a pesar de que ha cambiado mucho y me da miedo la rapidez con la que absorbemos el espacio y los recursos naturales. Las leyes deberían proteger más este maravilloso tesoro que son las Islas Canarias. Es un tema complicado porque cierto crecimiento y movimientos migratorios parecen inevitables en estos tiempos globalizados, pero creo que las cosas no se están haciendo bien. Mi pueblo, El Cotillo, está teniendo un crecimiento urbanístico descontrolado. No hay agua para los residentes y se construyen complejos turísticos con piscinas individuales para cada apartamento. Además, para mí es muy valiosa la estética del antiguo pueblo marinero, que no se está respetando con estas nuevas construcciones. Es una tragedia que sucede en casi todas las zonas turísticas y algún día cuando se mire al pasado nos arrepentiremos, pero ya será demasiado tarde.

-Si recorremos su trayectoria, parece que el paisaje sigue siendo una pieza fundamental, pero su manera de mirarlo y de representarlo ha ido transformándose. ¿Cómo describiría la evolución de su pintura desde sus primeros trabajos en Fuerteventura hasta las obras más recientes? ¿Qué ha dejado atrás y qué sigue buscando?

-Supongo que sigo buscando lo mismo. Mi obra es muy directa y sensible, creo que llega a la gente de una manera muy emocional. Mi trabajo como artista lleva intrínseca la vertiente comunicativa, además de pintar, me gusta escribir, fotografiar... y siempre muestro mis sentimientos desde diferentes medios artísticos, aunque sea un modo de mostrar mi intimidad y mi fragilidad. La calma, la soledad, el paisaje filtrado por la memoria... son constantes de antes y ahora. Quizás ha habido cambios en la forma, tendiendo cada vez más a lo esencial y menos a lo narrativo, y no tanto en el fondo. La aparición de la figura humana en forma de siestas principalmente -ahí expongo mis problemas con el sueño- también es algo relativamente reciente. La evolución formal nunca es drástica, sino natural y gradual.

-Ha presentado en los últimos años proyectos y exposiciones que han ampliado esa relación entre paisaje, memoria o la naturaleza. Los últimos años han sido especialmente dulces para su carrera. ¿En qué momento creativo se encuentra ahora?

-Sigo con las mismas ganas de siempre de crear, pintar... me siento una privilegiada por poder vivir de mi pasión y doy gracias todos los días. Sigo ilusionándome también con cada cuadro que vendo, casi igual que con el primero que vendí en un bar de Corralejo por 100 euros hace casi 20 años. El otro día una clienta lloró de emoción al ver finalizado un cuadro que había comprado sin estar terminado. Para mí no hay mayor recompensa que eso y las palabras de los coleccionistas que conviven con mis cuadros cada día.

“Mi gran obra está por llegar, o por lo menos camino hacia ella, siempre buscamos más”

-Vivimos en un momento en el que la creación artística se enfrenta con el reto de la inteligencia artificial, las nuevas herramientas digitales y la generación automática de imágenes. ¿Qué le parece este nuevo escenario? ¿Cree que la tecnología puede ser enemiga del proceso creativo o, por el contrario, es una aliada o hace todavía más valioso el trabajo artesano y creativo del ser humano?

-Es un tema complicado y no tengo la misma opinión ahora que hace unos meses. Aún sigo dándole vueltas a raíz de los nuevos descubrimientos y revelaciones que se han hecho. Últimamente también me pregunto: ¿qué habría hecho Leonardo Da Vinci en estos tiempos con la IA? Ya sabemos que, aparte de pintor y escultor, era un científico, un ingeniero innovador adelantado a su tiempo, un hombre del Renacimiento que siempre utilizó las nuevas tecnologías de su época para crear. Supongo que él habría sacado partido a este tipo de inteligencia sin que por ello se viera mermada su creatividad. Cuando apareció la fotografía también muchos pensaron que la pintura había perdido su función principal y que desaparecería, sin embargo, no solo no perdió su aspecto más “imitativo” de la realidad, sino que además investigó y desarrolló nuevas tendencias, como el arte abstracto, el arte conceptual, etc... No me gusta que la IA piense por nosotros, que nos escriba, que nos dibuje... me da mucho miedo que conozca todo sobre nosotras y que consuma nuestra agua. Pero, ¿y si la utilizamos, por ejemplo, para ahorrar tiempo en ciertos procesos y dedicar ese tiempo a tareas más creativas y también manuales? Yo creo que Leonardo habría exprimido y vuelto loca a la IA de una manera que no puedo ni imaginar... En cuanto a la pintura, concretamente, en estos tiempos digitales, creo que cobra aún más valor. La creación de algo manual y que su mejor y más precisa forma de contemplarlo es en directo y no en las pantallas, es un acontecimiento especial. En un mundo sobrecargado de imágenes que se consumen con una rapidez apabullante, entrar en una galería en silencio y contemplar arte se convierte en una experiencia casi mística.

-Entre sus “exposiciones” más recientes figura una película, un “salto” a la gran pantalla. ¿Cómo nació la oportunidad de que su obra entrara en ‘El ser querido’, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, y cómo se sintió al saber que sería parte del proyecto? ¿Se lo había imaginado?

-Me llamaron desde el departamento de Arte de la película porque ya conocían mi trabajo y su relación con la Isla. Desde el principio me gustó la idea, sobre todo porque soy gran admiradora de Sorogoyen. Nunca antes habían utilizado mi obra para tal fin.

“La pintura, la creación de algo manual, cobra aún más valor en estos tiempos digitales”

-El cine y la pintura son lenguajes diferentes, aunque ambos trabajan con la imagen y las emociones. ¿Qué cree que le ha aportado esta experiencia, en lo personal y profesional? ¿Le ha hecho mirar su propia obra o incluso el propio cine de una manera diferente?

-Mis cuadros eran solo parte de un decorado. La atención y la mirada del espectador, como es lógico, está puesta en los actores y lo que transcurre en el primer plano. Mi trabajo formaba parte del “todo” que hace que hasta los mínimos detalles de cada escena estén pensados. En el cine caben muchas disciplinas (literatura, música, escenografía, interpretación...), es un “arte total” y formar parte de ello me enorgullece, aunque en este caso no es el medio más adecuado para apreciar mi trabajo como sería ver los cuadros en directo, poder acercarte a ellos o dedicarles tiempo. Los cuadros son parte del mismo relato como lo es el paisaje en el film: Fuerteventura como decorado, interior y exterior. La fuerza de los volcanes, lo austero de nuestras montañas desnudas... Quizás lo que sí haga la película en favor de mi trabajo sea que alguien se interese por él y busquen conocer más.

-En los últimos años estamos viendo cómo artistas canarios de distintas disciplinas están ganando visibilidad fuera de las Islas. ¿Cómo describiría el momento actual del arte que se está creando en Canarias?

-El arte canario lleva muchos años siendo potente. Ahora mismo viajo a Estampa donde el colectivo PSJM (“Art as Experience”) recoge el relevo que el galerista Manuel Ojeda, de Las Palmas, tuvo que abandonar tras su muerte; ellos están entre otras galerías canarias que participan en esta feria de arte y promueven la cultura canaria. Aun así, los artistas canarios tenemos un hándicap con el transporte y con las aduanas que hacen que nuestro arte sea más difícil de mover. Si hay algún político del mundo de la cultura leyendo esto, que tome nota.

“Sigo con las mismas ganas... soy privilegiada por poder vivir de mi pasión”

-Después de más de dos décadas vinculada a Fuerteventura, con exposiciones, proyectos y ahora también esta incursión en el cine, ¿hay todavía algún territorio, artístico o personal, que tenga especialmente ganas de explorar?

-Pues sí... Precisamente me he apuntado a un pequeño curso de cine en la Isla. No sé a dónde me llevará, pero hay que seguir aprendiendo siempre, la falta de curiosidad mata al arte. Hay una famosa cita de Hipócrates, que me gusta mucho, que dice ars longa, vita brevis: “el arte es largo, la vida breve”...  Esta frase reflexiona sobre la dificultad de dominar una técnica artística, pero también de la brevedad de la existencia y el paso del tiempo. Además, me hace pensar en lo que dejamos cuando ya no estamos aquí. Nuestros procesos, los diarios de nuestra vida, nuestros hijos, nietos y amigos conservarán nuestro recuerdo, pero ¿y después? ¿Qué dejamos? Por eso escribí el libro Tu trueno habita mi piel junto a la exposición del mismo título, para recordar a alguien que ya no está. Quizás de eso trata el arte en general, de negarse a olvidar, de agarrarnos a una vida que inevitablemente se nos va. Sigo esforzándome y todavía me queda mucho para llegar a donde quiero, y no hablo de reputación o cotización, sino al nivel artístico que quiero alcanzar. Mi gran obra está por llegar, o por lo menos camino hacia ella, porque dudo mucho que algún artista se conforme, siempre buscamos más y somos inconformistas por definición.

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