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Los puntos violeta, lugar seguro y radar frente a las violencias machistas

En Fuerteventura se consolidan como espacios de atención, prevención y acompañamiento que permiten detectar situaciones de violencia dentro y fuera de los eventos multitudinarios

Laura Bautista 0 COMENTARIOS 27/09/2026 - 08:19

En medio de la multitud, con la música a todo volumen y las aglomeraciones, una joven que se ha quedado sola, una amiga que busca a su grupo o una mujer que necesita alejarse de una situación incómoda pueden acabar en el mismo lugar: el Punto Violeta. En Fuerteventura, estos espacios son más que recursos para atender agresiones sexuales, consolidándose como refugios, lugares de referencia, puntos de encuentro, una tranquilidad para padres y madres, espacios de acompañamiento y seguridad para jóvenes en momentos de peligro y, sobre todo, radares capaces de detectar violencias que muchas veces permanecen fuera del foco.

Los puntos violeta se han convertido en un recurso técnico de referencia en eventos multitudinarios, como espacios de información, prevención, atención y acompañamiento frente a las violencias machistas, especialmente las sexuales, pero también se han convertido en “un lugar al que cualquier persona puede acercarse si necesita ayuda, orientación o simplemente sentirse segura”. Así lo definen las portavoces de la Federación de Asociaciones Arena y Laurisilva, Nicole Rocha, agente de igualdad, y Andrea Curbelo, psicóloga. Atienden a cualquier persona, desde la que ha sufrido una agresión, a la que está en una situación de riesgo, con atención desde a una persona mayor que necesita un lugar de sombra hasta una familia que necesita un momento de tranquilidad, citan como ejemplos.

El trabajo del equipo no termina en la carpa. “Somos quienes estamos en la zona, pero también somos un termómetro de la situación”, aseguran Nicole y Andrea, ya que “además de estar dentro, tenemos equipos que llegan más allá, controlando lo que ocurre en los alrededores”.

Lo que pasa fuera

La prevención, explican, es una herramienta “muy potente” porque no solo “evitas que pasen cosas en el entorno de la fiesta”, sino que con estas rondas “llegamos a donde no llega la seguridad privada del evento”, colocando “ojos” en puntos calientes, como la zona de botellón, las esquinas, una estación de guaguas o zonas apartadas. A veces les avisan las propias víctimas, los amigos o amigas o las personas del entorno, los agentes de seguridad de la zona o los sanitarios, en lo que se configura como una red de apoyo integral.

Arena y Laurisilva destaca que estos recursos son “un termómetro de la situación”

Para las portavoces de Arena y Laurisilva es un “gran indicador” que la gente joven “quede en el Punto Violeta como espacio seguro y punto de encuentro en caso de perderse o de que ocurra algo durante el evento”. Estar cerca de la gente “nos permite ir más allá de la propia atención, con sensibilización para que nos avisen en caso de presenciar una agresión y creando un espacio para que se acerquen víctimas que sufren agresión en su entorno familiar”.

Para Nicole y Andrea, “estar” es la clave. Confían en ejercer también un efecto disuasorio frente a las violencias machistas aunque “ya el simple hecho de que haya puntos violeta es un giro en la manera de hacer las cosas”, reflexionan echando la vista atrás. Las mujeres “ya reconocen el equipo, no solo las chicas jóvenes, sino también las madres, que se sienten más seguras cuando lo ven”.

Además de ser un lugar al que acudir cuando algo ocurre, también es un recurso que trabaja para que esas situaciones no lleguen a producirse, ofreciendo una mano amiga cuando más hace falta. Con profesionales cualificados y formados en igualdad, además de una psicóloga especializada, el Punto Violeta realiza tareas de prevención y sensibilización, informa sobre consentimiento, respeto, relaciones sexuales seguras, infecciones de transmisión sexual y uso del preservativo, y mantiene un contacto coordinado y fluido con seguridad, emergencias y trabajadores y trabajadoras del evento.

“Que nos vean sí o sí”

La federación asegura que se ha avanzado, pero aún hay mucho camino que recorrer. Para que el despliegue de un Punto Violeta sea verdaderamente eficaz, las profesionales de Arena y Laurisilva insisten en que la logística y la visibilidad son factores “fundamentales”. Instalar un Punto Violeta no debe ser un mero trámite o una obligación en un pliego, sino un espacio ubicado estratégicamente “en zonas de tránsito obligadas y bien iluminadas, evitando rincones apartados, pero manteniéndose a una distancia prudencial del ruido” para permitir la comunicación. Además, es imprescindible contar con señalización en altura, como banderolas o velas de gran formato, y disponer de una infraestructura adecuada con una carpa abierta para la información pública y una segunda carpa cerrada y reservada que garantice la total intimidad de una víctima que requiere atención.

“Lo más importante es que se haga norma, que sepas que va a estar siempre”

“Tiene que ser un lugar adecuado, y visible sí o sí”, afirman, “no es ponerlo por ponerlo sino que sea reconocible y sea un lugar a donde acudir” que no tenga pérdida. “Lo más importante es que se haga norma, que sepas que va a estar, sin excepción”. Estos eventos multitudinarios “son un termómetro de lo que ocurre, son un reflejo de lo que hay en la sociedad”, por lo que la sensibilización, prevención y poder aportar herramientas para que las personas en su propio espacio puedan trabajar en igualdad y promover el respeto es clave para un futuro más seguro, afirman.

La violencia

En pleno 2026, “escuchamos discursos, también en los jóvenes, en los que se han normalizado o justificado las faltas de respeto o creencias violentas” y eso, no nace en la fiesta ni es fruto del alcohol “ocurre en la vida real”. Cambiar la tendencia es “seguir trabajando en ello a nivel estructural”.

“Las violencias no solo nacen de la fiesta, sino fuera, en su entorno cercano”, por lo que “evitar que existan es la única manera de paliar esta situación y en el caso de detectarla, de poner los recursos en marcha”. Tal y como han recordado, reducir los puntos violeta solo a eventos nocturnos no solo les resta efectividad, sino que “refuerza la idea de que el alcohol lleva a estas acciones, y no es así”.

Reclaman espacios visibles, bien señalizados y preparados para garantizar la intimidad

Este compromiso con un futuro libre de violencias machistas no solo lo asume el equipo profesional de la asociación o del punto violeta, se ha unido el personal de seguridad, emergencias, chóferes y trabajadores y trabajadoras de los chiringuitos, para que toda la cadena de trabajo del evento sepa cómo derivar los casos de forma ágil. Además, los puntos violeta generan información y recaban datos que funcionan como un radar de la situación, analizando los tipos de incidencias y perfiles para adelantarse.

“Los testimonios de las mujeres nos acercan cosas que suceden y no vemos, para así tener un registro” de aquello que ocurre fuera del foco público. “Lo que no se habla parece que no existe, por lo que estos testimonios son nuestra manera de saber qué está ocurriendo”.

El alcohol o la noche no son la causa de la violencia machista, sino únicamente el escenario. Los puntos violeta garantizan que en ferias, fiestas y eventos multitudinarios existan “más ojos” velando por la seguridad, sumando aliados para avanzar hacia el objetivo de erradicar la violencia machista.

Trabajo en red

En el primer semestre de 2026 se han implementado un total de  nueve puntos violeta, alcanzando a 1.795 personas beneficiarias, ofreciendo información y sensibilización a 1.717 personas dentro de los eventos y espacios de ocio, así como a 208 personas trabajadoras de puestos y chiringuitos y 154 efectivos de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, personal de ambulancias, equipos responsables de los planes de seguridad y personal de seguridad privada.

Las cifras ya prevén superar las de 2025, año en el que se implementaron en la isla de Fuerteventura un total de 31 Puntos Violeta, alcanzando las 5.429 personas informadas. En total, 3.965 personas asistentes a los eventos y espacios de ocio recibieron información, también 1.070 trabajadores y trabajadoras de puestos y chiringuitos y 426 del personal vinculado a los servicios de emergencia y seguridad, incluyendo bomberos.

La labor de la Federación de Asociaciones de Mujeres Arena y Laurisilva va mucho más allá de la intervención en los espacios de ocio. Su trabajo combina la prevención y la atención directa con proyectos de formación, campañas de sensibilización y acciones de trabajo comunitario. A esta labor se suman iniciativas de cooperación internacional desarrolladas junto a colectivos de los países de origen, ampliando su actuación más allá de las fiestas y creando comunidad también más allá de las islas Canarias.

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