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Chk, leyenda de los platos: “Hay muchos DJs que se basan en su imagen”

El majorero Manuel Moreno analiza con ironía el fenómeno de los DJs que utilizan su imagen, al calor de las redes sociales, mientras prepara la final ibérica del DMC

M. Riveiro 0 COMENTARIOS 05/08/2026 - 07:21

Las redes sociales se han plagado de DJs con una llamativa imagen, que explotan el algoritmo más a base de físico que de selección musical o destreza técnica. Con una fina ironía, el majorero Manuel Moreno, conocido como DJ Chk, disecciona desde el mismo ecosistema digital la deriva de este mundo y reparte calificaciones. Las notas positivas son la excepción. Sobresalen sus ya clásicos “muy mal”. Material para analizar no le falta a esta leyenda del turntablismo, una disciplina en la que se utilizan los platos prácticamente como si fueran un instrumento para crear mezclas y ritmos imposibles. En agosto compite en Vigo en la final ibérica del festival DMC, considerado la referencia mundial para DJs.

“Siempre voy con las expectativas muy bajitas”, dice Manuel, que en 2022 se convirtió en el segundo clasificado a escala mundial. El año anterior fue campeón en España y en otras dos ocasiones quedó en segunda posición. “Es muy complicado conseguir lo que logré en 2022, a mí mismo me da un poco de vértigo”, admite. Para la final en la que compiten DJs de España y Portugal, el majorero se ha clasificado en dos categorías: la Classic y la Open.

El universo del turntablismo sigue manteniendo cierto aire “underground”, aunque es todo un reto estar de forma constante en la cima. “Portugal tiene una figura muy importante, DJ Ride, que ha sido tres veces campeón del mundo”, desliza Manuel. “Soy muy realista, sé perfectamente que este año estar entre los tres primeros de las dos categorías en las que participo sería todo un triunfo”. En la categoría Open dispone de 12 minutos para demostrar todo lo que sabe hacer. Ya tiene clara su “rutina” para la competición: “Van a entrar 24 canciones. Paso de Marilyn Manson a bandas sonoras de películas, transversalmente toco la música electrónica, lo mezclo con hip hop español y, después, vuelvo atrás y me meto en Cuba...”.

Compite en la final ibérica del festival DMC, considerado la referencia mundial para DJs

La regla básica para mezclar radica en que, como si fueran dos coches, cada una de las canciones suena a una velocidad. En vez de kilómetros por hora, los temas avanzan con otra medida: los beats (golpes rítmicos) por minuto. Para cuadrar canciones y que la mezcla suene bien, tienen que ir a la misma velocidad y hay que sincronizar los golpes rítmicos. De lo contrario, el resultado sonoro se asemeja al galopar de un caballo desbocado. Además, lo más habitual es mezclar canciones con tonalidades compatibles. ¿Cómo se combina rock con sonido metalero y Celia Cruz? “Ahí está el arte. Hacer que no solo suene bien, sino que cuando lo escuches pienses por qué no se te ha ocurrido antes a ti. Son muchas horas invertidas, muchas pruebas hasta que diseñas la rutina”, destaca Manuel.

La evolución

Durante décadas, convertirse en DJ era una aspiración ciertamente costosa: había que invertir tiempo y dinero en descubrir y comprar música para unos equipos analógicos, en los que el profesional ajustaba las canciones a oído. La digitalización lo ha hecho más asequible y más sencillo. “La digitalización trajo la democratización, porque no era nada barato”, destaca Manuel. Quienes se habían criado musicalmente en la época anterior se pusieron hechos unos “basiliscos”. “Por regla general, nos ha costado acostumbrarnos a los cambios”, apunta. Se refiere al gremio, no tanto a su caso particular: “Me encanta la tecnología y la evolución del DJ ha ido de la mano de la tecnología. Para mí, siempre ha sido una ventaja, ha hecho que podamos hacer cosas que nunca llegaríamos a soñar en analógico”. Esa amplitud de posibilidades se traslada a la formación: desde hace unos siete años, enseña sus conocimientos en la FTV DJ School, con alumnos de Fuerteventura, Lanzarote y también de Gran Canaria.

En el mundo del DJ hay un debate que sigue abierto: la utilización del botón del Sync, que ya traen todos los equipos -desde la controladora más básica- y que al activarlo sincroniza de forma automática la velocidad de las canciones y las acopla. Hace en un instante lo que de forma artesanal requería ajustar manualmente las velocidades de las canciones y acompasarlas. Probablemente una de las razones por las que antes las canciones de baile duraban más: con una introducción de al menos un minuto antes de que estallara la parte reconocible del tema, tiempo que tenía el DJ para hacer la magia de la mezcla.

“Llevo toda mi vida viviendo en Fuerteventura y es donde menos actúo”

¿Demonizamos el dichoso botón del Sync? “Cualquier DJ que lo critique en estos momentos tiene un mal día... Hay que diferenciar entre demostrar lo que puedes hacer en una competición, donde no lo puedes usar porque te lo van a tener en cuenta, y hacer un trabajo profesional en un escenario en el que desarrollas una sesión y lo más importante es que la gente se divierta y quienes te han contratado quedan contentos”, reflexiona Manuel. “En este juego, la sincronización es la técnica más básica... Lo que sí proliferan en esta época, y es a lo que hago seguimiento en mi canal de Instagram, son muchas figuras creadas comercialmente, que destacan porque tienen fama, o son muy guapos y guapas, que sí necesitan ese tipo de herramientas porque, si no, no son capaces”.

Las oportunidades

Al margen de los festivales, el hábitat natural del DJ han sido los locales de ocio nocturno. No todos apuestan por la creatividad de un profesional. “Llevo toda mi vida viviendo en Fuerteventura y donde menos actúo es en la Isla”, confiesa Manuel. “Hoy en día ves a DJs con 70.000 seguidores en redes que tienen actuaciones cada fin de semana, con buena puesta en escena pero la misma música”. Los productores “se fijan mucho en los números, a cuánta gente va a atraer el DJ”. A escala insular, “hay algún local que está cogiendo carrerilla”, pero en el mundo de la noche, en general, echa en falta “variedad” y dirigirse a todo tipo de público, con sesiones más “comerciales”, otras de “electrónica” y otras, por ejemplo, con “conciertos de turntablismo”. Sería lo ideal, pero Chk se muestra escéptico: “Las cosas pesan mucho en Fuerteventura, y quienes creen en la cultura del DJ se cuentan con los dedos de la mano”.

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