El ente cameral de Fuerteventura cumple veinte años: desde las resistencias a su creación y los problemas en su desarrollo hasta la consolidación actual

Dos décadas de la Cámara de Comercio de Fuerteventura
El ente cameral de Fuerteventura cumple veinte años: desde las resistencias a su creación y los problemas en su desarrollo hasta la consolidación actual
“El convencimiento ha sido realmente fácil, lo que pasa que hemos encontrado quizás desinformación empresarial sobre todo a nivel de pequeños empresarios que nos preguntan para qué sirve la Cámara de Comercio. Ni siquiera se oponen a pagar, en algunos casos las cuotas son pequeñitas, pero nos preguntan para qué sirve porque no han visto nunca nada de la Cámara de Comercio”. En una entrevista a un periódico local en el año 2005, el entonces presidente de la promotora de Cámara de Comercio de Fuerteventura, Gregorio Pérez, que después sería el primer presidente del nuevo ente cameral, reconocía las dificultades para llegar a algunos empresarios porque la Cámara de Gran Canaria no había hecho, hasta entonces, ni una sola acción en la Isla, como decía en esa misma entrevista.
Sin embargo el empeño, que nació en el seno del empresariado lanzaroteño y se extendió a Fuerteventura, se hizo realidad y se acabó creando una Cámara en cada una de las islas, desgajándose de la de Las Palmas. No fue fácil. Por el camino tuvieron que recoger 4.000 firmas de apoyo, además de hacer frente a la resistencia del empresariado de Gran Canaria y de parte de la clase política del Archipiélago, incluida la del entonces consejero de Comercio y Nuevas Tecnologías del Gobierno de Canarias, Luis Soria.
El Gobierno llegó a argumentar la dificultad, o imposibilidad, de llevar a cabo una acción de ese tipo porque en España no se creaba una nueva Cámara de Comercio desde los tiempos de la Segunda República.
Era cuestión de voluntad, no de legalidad. Primero se aprobó la Ley 18/2003, de 11 de abril, de las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de Canarias, que fue aprobada por unanimidad el 27 de marzo de 2003, en el Parlamento de Canarias, poco antes de que se resolviera la legislatura y se convocaran las siguientes elecciones. Cuando salió adelante la Ley presidía el Gobierno Román Rodríguez (CC) en solitario y en minoría, después de haber cesado a los diputados del PP, en un hemiciclo con solo tres partidos políticos, si exceptuamos la presencia de los dos diputados de la Agrupación Herreña Independiente.
En abril de 2005 se aprobó por parte del Gobierno el Decreto que autorizaba la creación de la Cámara de Lanzarote y en julio llegó el de Fuerteventura. En ese Decreto se reconocía que el papel de las cámaras era imprescindible “para la modernización y la competitividad de las empresas en campos como la implantación de nuevas tecnologías, la formación permanente en las empresas, la promoción, el apoyo logístico, el fomento y la proyección exterior, así como la creación de nuevas sociedades” y que iba a permitir a las empresas de Fuerteventura “desarrollar su potencial y posibilitar que participen en la gestión de las infraestructuras en el desarrollo local y la prestación de servicios públicos por delegación de la Administración”.
Más tarde, en octubre de ese mismo año, se publicó la Orden por la que se declaraba abierto el proceso electoral para constituir los plenos de las cámaras oficiales de comercio, industria y navegación de Lanzarote y Fuerteventura. Antes del Decreto, hubo que hacer un trabajo ingente. Además de la recogida de firmas, la promotora tuvo que recopilar y preparar toda la documentación necesaria para justificar las circunstancias económicas y los intereses comerciales, industriales, turísticos y navieros de la Isla.
Gestora
Para el proceso se creó una comisión gestora en la que estaba representada la promotora, el Gobierno de Canarias y la Cámara de Comercio de Las Palmas, que entonces se llamaba así por la provincia. El Decreto para que esta Cámara se adecuara “a su nuevo marco territorial” y pasara a llamarse de Gran Canaria, no llegó hasta el año 2008. Abrir el proceso electoral tardó un año y las elecciones llegaron otros siete meses más tarde, en abril de 2006.
Hoy la Cámara, como otras, ofrece decenas de servicios y programas
No hubo sorpresa. El presidente de la asociación promotora, Gregorio Pérez, fue elegido el primer presidente de la Cámara por parte de un plenario afín, aunque los problemas nunca se alejaron del todo. Incluso internos.
El camino estaba lleno de baches. En enero de 2007, el pleno del Parlamento debatía la decisión de la Consejería, entonces en manos de Marisa Tejedor, de anular dos acuerdos del pleno de la Cámara del verano anterior, porque la convocatoria tenía errores de forma. Uno de los miembros del pleno había recurrido dos acuerdos, uno porque no se le había convocado y otro porque se había convocado con un orden del día y después se había desarrollado otro.
El entonces diputado socialista Juan Santana Gil decía que “la historia de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de la isla de Fuerteventura sufrió muchas dificultades para ver la luz, por las zancadillas de unos pocos, las actitudes de unos pocos empresarios, unos pocos, no todos, afortunadamente, de la isla de Gran Canaria, que siempre piensan que en las islas no capitalinas todavía están en paños menores” y justificaba que era “normal” que “en estas cámaras nuevas, de gente con poca experiencia pero con gran voluntad de trabajar por los intereses que representan, surjan ciertas dificultades”.
Tejedor le reconocía que “la creación de la Cámara de Fuerteventura, igual que la de Lanzarote, fue conflictiva” y que tenían un grado de inexperiencia “que poco a poco y con la colaboración de todos se irá superando”.
Objetivos
Así fue. Gregorio Pérez, su primer presidente, asegura hoy que los objetivos que hubo para crear la Cámara se han cumplido. En aquel momento, “el mundo empresarial de Fuerteventura estaba pidiendo una autonomía insular en la toma de decisiones en el ámbito empresarial”, señala.
Recuerda que la Promotora la constituyeron 20 empresarios que estuvieron dos años trabajando y dice que “es muy importante que en el mundo representativo también participen los empresarios” así como poner dinero “para mantener la iniciativa y tener autonomía en la toma de decisiones”. Dice que en aquel momento la ciudadanía podía visualizar a 20 empresarios sobre los que podía descansar el peso de la economía, y que hoy, con la globalización y la entrada de fondos de inversión o capitales de fuera, no es tan sencillo, además de que han desaparecido las empresas de construcción y sus subcontratas.
Destaca el apoyo que tuvieron de los partidos políticos en la Isla, con Mario Cabrera (CC), Domingo González Arroyo (PP) y Domingo Fuentes (PSOE). “Nos pusimos en contacto con ellos y todos nos apoyaron, conseguimos tener una paz sociopolítica y eso fue muy importante para el inicio”. También destaca el apoyo del entonces presidente de Canarias, Adán Martín y de la Fundación de la Caja insular de ahorros. La mayor resistencia vino desde el empresariado de Gran Canaria “que quería seguir capitalizando la representación”.
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“Tuvimos presencia de todos los sectores y abrimos debates, que es vital”
Pérez fue presidente hasta el año 2010. Dice que en esos cuatro años la Cámara tuvo una presencia constante. “Opinamos de todas las cuestiones políticas y tuvimos el apoyo de los medios de comunicación”, dice. “Tuvimos presencia de todos los sectores y abrimos debates, que siempre es importante”.
Cree que la labor de romper con Gran Canaria no fue fácil y hubo que mentalizar a las pymes de que ya podían tener un punto de información, de apoyo y de defensa de sus intereses que no conocían hasta entones. Considera que, precisamente, el apoyo a las pymes para facilitar su puesta en marcha, su crecimiento o su consolidación y desarrollo ha sido uno de los mayores logros de la Cámara en todo este tiempo. También destaca eventos como Africagua, la formación continua y la ayuda a la digitalización.
“Hace veinte años no había redes sociales y hoy hablamos de robotización”, apunta Pérez, que considera que es importante la cercanía de la Cámara para formar a los empresarios en la transformación digital. “La sociedad y la economía están cambiando radicalmente y la transformación digital nos afecta a todos, así que hay que animar a las pymes a sumarse a esa transformación, que se suban al carro”, señala el expresidente, que considera que la Cámara puede seguir liderando ese cambio para pymes y nuevos talentos. “Debe ayudarlos a impulsarse y hacer efecto palanca para tener presencia a nivel internacional, como ocurre con el Parque Tecnológico”, concluye.
Problemas
En 2010 llegó a la presidencia Antonio Rodríguez Marichal, en una época no exenta de problemas. A partir del año 2011, el Gobierno central, con Zapatero como presidente, eliminaba la obligación para empresas y autónomos de pagar la cuota cameral, con lo que la Cámara, en plena infancia, con solo cuatro años de vida, debía buscar la manera de financiarse. Fue un cambio radical que costó asumir y unos años después la Cámara pasó por problemas económicos de liquidez, que con el tiempo se han resuelto.
Hoy la Cámara, como otras similares, ofrece decenas de servicios y programas. Lleva a cabo encomiendas de gestión para la Administración pública, y ha consolidado su presencia y su actividad. Además de la sede de la calle Secundino Alonso, abrió sus puertas el Vivero de Empresas de la calle Canalejas, donde han nacido o se ha dado impulso a nuevos emprendedores.
Los últimos datos del Índice de Confianza Empresarial, creado por la Comisión de Economía y el Servicio de Estudios de la Cámara, que es “un referente para la obtención de datos de especial relevancia para la Isla”, en sus propias palabras, revelan que dos tercios del empresariado ve de manera favorable la marcha de sus negocios, aunque la economía ahora no está exenta de la incertidumbre que domina la economía mundial.
En septiembre de 2022 tomó posesión un nuevo plenario, con otro comité ejecutivo y otro presidente, hermano del anterior, Juan Jesús Rodríguez Marichal, junto a dos vicepresidencias que por primera vez ocupan dos mujeres: Yasmina Newport y Soledad Monzón.
La Cámara, además de haber puesto en marcha servicios como la ventanilla única empresarial, los programas de formación, las estrategias STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) o el asesoramiento integral, también ha desarrollado programas de consolidación empresarial, programas para jóvenes, cursos, talleres, charlas, gestión de ayudas de todo tipo o premios y hasta cinco programas distintos para la transformación digital y la innovación. La Cámara también tiene sus instalaciones listas para todo tipo de eventos, alquilando sus espacios, o para emprender, en el caso del Vivero.
Internacional
Desde el punto de vista de la proyección internacional, el nuevo presidente anunció desde el principio su intención de impulsar la fallida conexión marítima con Tarfaya o el apoyo a la innovación a través de programas internacionales como Canarias Expande. Además, uno de los eventos más consolidados en estos últimos años es Africagua, el Encuentro internacional de las Energías y el Agua, una herramienta para canalizar iniciativas conjuntas orientado al intercambio de conocimiento, tecnología e inversión en materia de recursos hídricos y energías renovables en África Occidental.
En este sentido, Rodríguez Marichal se reunió la pasada semana con el presidente de la República de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, y tras la reunión se anunció que será este país quien acoja la próxima edición, la primera que se celebra fuera de la Isla. La Cámara considera que este paso forma parte del proceso de internacionalización del evento y de su implantación directa en el territorio africano, con el fin a la vez de consolidar a Fuerteventura como una plataforma de conexión entre Europa y África gracias a su capacidad para acoger e impulsar iniciativas de cooperación técnica y empresarial.















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