Un pequeño tejido aclara las dudas: los majos usaban fibras vegetales
El Carbono 14 data, entre los siglos XI y XII, la pieza de junco hallada en una cueva de La Herradura
Un fragmento de tejido vegetal, de apenas nueve por cinco centímetros, ha permitido confirmar que los majos trabajaban las fibras vegetales y elaboraban, con hojas de junco y palmera, útiles domésticos. El Carbono 14 ha refrendado que el tejido, encontrado hace décadas en una cueva de La Herradura, es aborigen con unas dataciones entre los siglos XI y XII. Un nuevo paso para seguir escribiendo la historia de los antiguos pobladores de la Herbania.
El tejido vegetal apareció en una cueva de La Herradura, en Puerto del Rosario, en los años 70 del siglo XX; se depositó en los fondos del Museo Arqueológico de Fuerteventura y ahí se quedó hasta que la doctora en Historia de la Universidad de La Laguna, Paloma Vidal, y su equipo investigador pusieron los ojos en él y decidieron incorporarlo al proyecto La artesanía del olvido: una aproximación multianalítica a la cestería y cordelería aborigen de Canarias, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Al otro lado del teléfono, Paloma Vidal comenta que hasta el inicio de este proyecto en Canarias “apenas se habían hecho estudios sobre el uso de fibras vegetales” por parte de las sociedades aborígenes “a pesar de que es un material de excepcional conservación y del que apenas se conservan materiales hechos con esta materia prima en otros lugares del planeta”.
Los estudios relacionados con cestería y cordelería en época prehistórica en las Islas se limitaban a las investigaciones realizadas por Bertila Galván, de la Universidad de La Laguna, en los años ochenta y desde una perspectiva macro. Ahora, el proyecto del Ministerio de Ciencia permite investigar las piezas conservadas en el Archipiélago a través del microscopio y de otras técnicas científicas analizando la materia prima y las técnicas empleadas.
Con las crónicas de la conquista como referencia, se ha defendido para Fuerteventura y el resto del Archipiélago el uso de pieles y fibras vegetales para la vestimenta. Sin embargo, la arqueología no había podido hasta ahora demostrar el uso de las fibras vegetales entre las antiguas comunidades aborígenes de la Isla.
Sobre el tejido de La Herradura sobrevolaba la hipótesis de que fuera de producción aborigen o de época colonial. El equipo de arqueólogos de la Universidad de La Laguna quiso despejar las dudas y envió una pequeña muestra a los laboratorios de Burdeos, en Francia, para someterla a una datación radiométrica. Las pruebas de Carbono 14 dataron el fragmento entre los siglos XI-XII.
María Herrero Otal es investigadora postdoctoral en la Universidad de La Laguna y parte del equipo del proyecto. Explica cómo “este fragmento, a pesar de ser muy pequeño, nos está dando información de la técnica que utilizaron y la materia prima que usaron. Es decir, la planta con la que estaban hechos”. Además, precisa, “el fragmento que se conserva forma parte del borde de la pieza por lo que nos da idea de cómo eran esos bordes y cómo los remataban”.
Tras analizar la pieza, las investigadoras han confirmado que el trozo de tejido está realizado con una técnica denominada cordada, que consiste en hacer una cuerda con elementos verticales, que reciben el nombre de urdimbres.
Aunque será el análisis microscópico lo que lo confirme, a simple vista el tejido parece estar elaborado de junco, un material que debió ser abundante en el pasado en la Isla, tal y como lo demuestran los topónimos que aún se conservan repartidos por la geografía insular que hablan de juncos y junquillos.
“El junco es una planta que crece en abundancia y se utilizaba bastante para elaborar utensilios en el pasado. Sabemos que lo cogían y lo procesaban: lo majaban para hacerlo más manejable y poder hacer estos tejidos”, detalla la arqueóloga.
Los aborígenes canarios empleaban las fibras vegetales para cestería, esteras, confeccionar piezas para la vestimenta o como parte del fardo funerario. Resulta muy complicado conocer la utilidad del tejido de La Herradura, debido a su escaso tamaño, “aunque vemos que es plano por lo que podría formar parte de una estera”, explica Herrero Otal.
El estudio incluye el análisis de cuerdas hechas con juncos y palmeras
La técnica de manufactura es muy similar a los modos tecnológicos empleados en materiales de Gran Canaria depositados en el Museo Canario. También guarda similitudes con la empleada por comunidades del norte de África.
El tejido, explica Paloma Vidal, “abre preguntas como la de si es una técnica que viene del norte de África con ellos o plantea interrogantes como si hubo contactos entre las poblaciones de las Islas”. Es la oportunidad, insiste, de que “un material muy perecedero pueda involucrarse en las preguntas sobre el mundo aborigen que siempre han existido, pero que nunca se han intentado responder desde estos materiales tan perecederos”.
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Cuerdas de la cueva de Maninubre.
Sogas de junco
El proyecto también incluye el estudio de nueve cuerdas halladas en la cueva de Maninubre, en el municipio de Antigua. María explica que se trata de cordeles, en su mayoría hechos de junco, “con diferentes niveles de procesado. Es decir, más o menos majados. Salvo una de ellas que aparenta, a simple vista y a la espera de su confirmación microscópica, ser una cuerda de tres cabos hecha con hojas de palmera”.
“En Fuerteventura, debido a las condiciones de preservación, no hay mucho registro de materiales con fibras vegetales, pero estas diez piezas nos dicen que la población de la Isla sí dominaba las fibras vegetales como materia prima”, señala Herrero Otal.
La investigación forma parte de un proyecto subvencionado por el Ministerio
La datación de las cuerdas está aún a la espera. El proyecto contempla hacer una batería de dataciones de objetos de diferentes islas para conocer sus cronologías.
Los arqueólogos que han estudiado el pasado aborigen de Fuerteventura se han centrado en el análisis de materiales duraderos como la cerámica, la industria lítica y los huesos, unos elementos que han servido para marcar periodos arqueológicos. Sin embargo, el análisis de las fibras vegetales ha sido prácticamente inexistente debido a la falta de registros en los yacimientos.
El motivo es otra más de las incógnitas que sobrevuelan sobre la arqueología majorera. La doctora en Historia, Paloma Vidal, deja claro que la Isla reúne las condiciones climáticas para que se pueda conservar”.
Entre los motivos, cita el expolio en los yacimientos; la reutilización de las cuevas y poblados tras la conquista por parte de los cabreros o las escasas intervenciones arqueológicas que se han hecho durante todo este tiempo en Fuerteventura, una isla donde el pasado de los majos sigue oculto bajo el suelo. “O puede que la escasa presencia hasta ahora de las fibras vegetales en los yacimientos sea una mezcla de todo”, concluye la arqueóloga.
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