Tres de cada cuatro palmeras de Fuerteventura, afectadas por la ‘Diocalandra’
El estudio, encargado por el Cabildo de Fuerteventura, prospectó 1.186 ejemplares y reclama medidas de manera urgente para controlar la plaga
Tres de cada cuatro palmeras de Fuerteventura se encuentran enfermas por la Diocalandra frumenti, la conocida como la enfermedad del escarabajo de las cuatro manchas. De los 1.186 ejemplares prospectados entre abril y julio de 2025, el 74,7 por ciento, 887, se hallan afectadas por este picudo y, de ellas, unas 416, presentan un grado de afección muy grave.
Son los datos del informe Diagnóstico y propuestas del plan de control de Diocalandra frumenti en Fuerteventura encargado por el Cabildo a la empresa pública Gestión del Medio Rural (GMR Canarias), para conocer la situación de la palmera canaria y, a partir de ahí, trazar la hoja de ruta para futuras actuaciones.
El informe, al que ha tenido acceso Diario de Fuerteventura, concluye asegurando que, tras los resultados obtenidos, se describe “una situación muy peligrosa para el estado fitosanitario y la futura supervivencia de Phoenix canariensis en la Isla”, por lo que resulta necesario aplicar de “manera urgente medidas para evitar aún más la dispersión de esta plaga”.
Durante el trabajo de campo se inspeccionaron un total de 1.186 palmeras presentes en ambientes naturales, rurales y urbanos de todos los municipios de la Isla. Los objetivos se centraron en conocer el estado fitosanitario de las palmeras situadas en ambientes naturales, rurales agrícolas, domésticos y urbanos. También se propuso delimitar los núcleos afectados y definir la situación actual para conocer la evolución de la problemática y establecer medidas de control. Además, se realizaron mapas con la distribución de la plaga y se elaboró un plan de actuación con valoración económica para hacerle frente en la Isla.
Los resultados preocupan. Del muestreo realizado, 199 de las palmeras presentaban una afección leve, 272 en estado moderado-grave y en 416 de ellas el estado es muy grave, lo que supone que cerca de la mitad de las inspeccionadas, el 47 por ciento, se encuentran en una situación muy preocupante.
El dato alarma aún más si se compara con el estudio realizado en 2011. En aquel momento, GMR Canarias realizó prospecciones para determinar la dispersión de la plaga en varias Islas, entre ellas Fuerteventura, donde se inspeccionaron 729 palmeras. De ellas, 53 ejemplares, es decir el 7,27 por ciento, estaban afectados por la Diocalandra.
Los encargados de realizar el estudio señalan que la expansión de la Diocalandra representa “un serio problema”, sobre todo en aquellas islas donde la presencia de palmerales naturales de Phoenix canariensis es importante y en donde se encuentran las fuentes semilleras de la especie. Es el caso de Gran Canaria y La Gomera, aunque “las demás islas en mayor o menor medida tienen poblaciones importantes de palmeras”.
En el documento se alerta de la rápida expansión de la plaga debido a las formas de dispersión: a través de pequeños vuelos del insecto entre los ejemplares, lo cual se ve favorecido por los corredores de palmeras creados en las principales infraestructuras viarias de las Islas y por “la mala gestión de los residuos infectados”.
En el informe también se proponen una serie de acciones para la protección de la especie. Entre ellas, un censado e inspección de ejemplares susceptibles de tener el insecto y la geolocalización de todas las palmeras de la Isla para determinar la presencia o no del insecto, definir zonas afectadas y libres de la plaga y establecer medidas de gestión fitosanitaria, llevar a cabo medidas para la protección de los hábitats de palmerales y el uso de tratamientos fitosanitarios mediante las técnicas de endoterapia y pulverización.
Restos vegetales
Además, se aconseja establecer una red de trampeo para determinar la eficacia de determinados tratamientos fitosanitarios, eliminar los corredores artificiales de palmeras cultivadas en los márgenes de carreteras que enlazan áreas afectadas con zonas libres de plaga y establecer procedimientos y protocolos para el manejo y la eliminación de los restos vegetales, ya que “el trasiego de residuos o restos vegetales derivado de las podas, su inadecuada manipulación y transporte favorece la dispersión de la plaga”.
El plan de control y erradicación de la plaga Diocalandra frumenti en las palmeras de Fuerteventura contempla una serie de trabajos de campo, campañas de sensibilización y diseño e implementación de estudios piloto destinados a mejorar el conocimiento de la plaga y favorecer la resiliencia de las palmeras ante enfermedades y plagas y ante el cambio climático.
La plaga se ha multiplicado por 10 en Fuerteventura desde el año 2011
La valoración económica para llevar a cabo los trabajos se presupuesta en 1,8 millones de euros, divididos en tres anualidades. Fuentes del Gobierno aseguran que contemplan para este año la puesta en marcha de un plan de control de la plaga en Fuerteventura, similar al que se lleva a cabo en Lanzarote, con casi 9.000 tratamientos fitosanitarios en el último año.
La Consejería autonómica de Política Territorial creó en 2017 el Mapa de palmeras canarias, un documento que contabilizaba más de medio millón de palmeras en las Islas, concretamente 555.731, de las cuales 542.680 corresponden a palmeras canarias (Phoenix canariensis) y 13.051 a datileras (Phoenix dactylifera) u otras que presentan características híbridas o intermedias entre las palmeras canarias y datileras. En Fuerteventura se contabilizaron un total de 74.341, aunque la cifra según las últimas estimaciones del Cabildo podría rondar los 86.000 ejemplares.
La palmera canaria, considerada símbolo vegetal del Archipiélago, vive horas bajas. La irrupción del conocido como picudo de las cuatro manchas ha puesto en jaque la pervivencia de esta especie después de que en marzo de 1998 se constatara, por primera vez, el insecto en Maspalomas, Gran Canaria.
El avance de la enfermedad en las palmeras llevó a que se decretara como plaga en 2007 en Canarias. Los expertos explican que el estado larvario del insecto es el causante del daño, que desarrolla toda su actividad en el interior de las hojas, produciendo una seca prematura.















Comentarios
1 Llegó por GC y TF Jue, 08/01/2026 - 08:58
2 Tamareo Jue, 08/01/2026 - 09:31
3 Alberto Jue, 08/01/2026 - 10:01
4 Adanme Jue, 08/01/2026 - 13:22
5 Anónimo Jue, 08/01/2026 - 15:53
6 McXoratta Jue, 08/01/2026 - 22:14
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