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Los Bienes de Interés Cultural de Fuerteventura que no lo llegaron a ser

El convento de San Buenaventura, las zonas arqueológicas de Corralejo y Bristol o el viejo cementerio de Puerto del Rosario se quedan sin protección

El próximo mes de agosto se prevé que comiencen nuevas excavaciones en el convento de Betancuria. Foto: Carlos de Saá.
M. Riveiro 2 COMENTARIOS 23/07/2020 - 05:51

Tres monumentos, dos zonas arqueológicas y un conjunto histórico de Fuerteventura, que durante décadas han estado en trámites para ser protegidos, han visto cómo de golpe se caducaban sus expedientes y desaparecía su protección provisional.

En esa situación se encuentran el convento de San Buenaventura y la ermita de San Diego de Alcalá, en Betancuria, las zonas arqueológicas de las Dunas de Corralejo y Bristol, el viejo cementerio de Puerto del Rosario y el poblado de La Alcogida en Tefía.

Los intentos de proteger como Bienes de Interés Cultural (BIC) estos vestigios de la historia insular se remontan, en alguno de los casos, a 1983. Sin embargo, los procedimientos no han culminado, el Gobierno de Canarias los acaba de archivar y el Cabildo, que es el competente para iniciar de nuevo el proceso, no tiene intención de hacerlo, al menos a corto plazo. “Los esfuerzos están centrados en rehabilitar y mejorar los existentes”, señala el consejero de Patrimonio, Andrés Briansó.

Hasta ahora, cuando se iniciaba una declaración de Bien de Interés Cultural, desde ese mismo momento se extendía una protección sobre el monumento, el yacimiento o el conjunto histórico como si ya se hubiese aprobado de forma definitiva.

Si algún particular denunciaba que se había incumplido el plazo para culminarse el expediente, de un año, el Cabildo todavía disponía de dos meses más para concluirlo y elevarlo al Gobierno de Canarias, que tenía otros dos meses para efectuar la declaración como BIC.

Una reciente sentencia del Tribunal Constitucional ha tumbado esa prerrogativa que otorgaba la legislación canaria de Patrimonio histórico, lo que ha provocado la declaración de caducidad, en el caso de Fuerteventura, de los seis citados bienes.

A su vez, ha dejado al aire la ineficacia del Cabildo majorero a la hora de ordenar y proteger piezas relevantes de la historia de la Isla. Sucede con el convento de San Buenaventura, el más antiguo de Canarias, levantado en el siglo XV.

Unos trabajos arqueológicos dejaron al descubierto en 2018 cómo eran los muros del claustro y la fachada del recinto y sacaron a la luz restos de cerámica de los siglos XV al XVII o lebrillos, que servían para hacer pan. Se estima que la fundación del convento se produjo hacia 1416, una vez finalizada la conquista de Fuerteventura a manos de los normandos.

A pesar de que el convento de San Buenaventura es el más antiguo de Canarias, levantado en el siglo XV, no es Bien de Interés Cultural

Para el vicario general de la Diócesis de Canarias, Hipólito Cabrera, en el convento de San Buenaventura se encuentran “los inicios de la Cristiandad en Canarias”. El expediente para declarar el convento Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento se inició en abril de 1983.

A pesar de su importancia, nunca se finalizó. En una situación idéntica se encuentra la cercana ermita de San Diego de Alcalá, que “guarda en su interior una pequeña cueva a la que solía retirarse en oración” quien fue “guardián del convento betancuriano entre 1445 y 1450”, detallaba en un estudio el desaparecido profesor Diego Suárez Quevedo.

Historia enterrada

Las dos zonas arqueológicas, cuyo intento de protección como BIC ha desaparecido, están ubicadas en el norte de Fuerteventura y se pretendieron catalogar desde 1989. La actual directora general de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, María Antonia Perera, firma un trabajo sobre la carta arqueológica de los jables de Corralejo, Paibello y Cotillo, presentado en las Jornadas de estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote de aquel año en el que se dan pistas de su trascendencia.

La zona arqueológica de Corralejo se extendía, en las Dunas, desde la conocida como playa Bajo Negro hasta el Bajo del Moro. Perera señala en su estudio que existen “referencias históricas escritas”, a través de los siglos “y desde que se produjera la conquista normanda de la Isla”, de unos pozos en aquella zona.

También la historia oral y los testimonios recogidos lo acreditan, señala la arqueóloga. “Preferentemente eran las mujeres las que se dedicaban a la tarea diaria de acarreo de agua, transportándola o bien a la cabeza” o con “la ayuda de algún animal, sobre todo el camello”.

Hace más de dos décadas, advertía de que, al menos, tres pozos de agua salobre se encontraban “sepultados” en el entorno de los hoteles Oliva Beach y Tres Islas. La construcción de los hoteles, asegura el estudio, “afectó de lleno al yacimiento”. No obstante, recalca que en las dunas se guarda “gran cantidad de material arqueológico”.

La arqueóloga también destacaba la localización de “cinco poblados en una zona cercana a la pista de Corralejo a Majanicho”, con la posibilidad de que “alguno de ellos se remonte a la etapa precolonial, dedicado a la pesca, ganadería y marisqueo y con un cierto carácter estacionario”.

También resaltaba que una “zona amplia de enterramientos es la de Bristol”. El mismo año que se iniciaron los trámites para proteger esta zona arqueológica, la hoy directora general de Patrimonio alertaba de que “muchas de las estructuras” habían sido “alteradas” y que en la zona se vaciaban “escombros”.

Puerto del Rosario

En 1988 se inició el proceso para declarar BIC el viejo cementerio de Puerto del Rosario. A mediados de aquella década pesaba sobre él un expediente de demolición, con el rechazo de parte de los ciudadanos.

En la fachada hay una referencia a 1871, que se considera la fecha de su construcción, en lo que entonces eran “las afueras”, aunque en la actualidad “ha quedado engullido” por la “trama urbana” de la ciudad, señala en un informe el experto Sebastián Hernández.

En su interior se definieron diferentes zonas: el cementerio infantil, el de adultos, el militar, la capilla y cripta de los Pérez o el cementerio Castañeyra. El recinto, con más de 400 tumbas, se utilizó hasta 1975. Hace cuatro años, el PP insistió en que se declarase BIC, como monumento, sin éxito.

Lo mismo ha sucedido con el poblado de La Alcogida, en Tefía. El expediente del conjunto histórico se incoó en 1992 pero también ha caducado. El ecomuseo del Cabildo, compuesto por varias casas restauradas, aspira a mostrar a los visitantes cómo se vivía en la antigua Fuerteventura. Proteger el pasado no es solo eso.

Comentarios

La casa del Inglés en la Oliva, no pido más
La noticia dicha asi parece que el Decreto se hizo sólo para el patrimonio de Fuerteventura, por qué no enumera todos los inmuebles de Lanzarote, los de Tenerife y demás islas que se quedaron sin protección por el Decreto. Por favor más rigor en las noticias , hay que hacer periodismo imparcial.

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