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Fuerteventura celebra el Día de los Humedales con charcas, saladares y lagunas llenas por las lluvias

El Cabildo de Fuerteventura, a través de la Consejería de Medio Ambiente, invita a reconocer el valor esencial de estos ecosistemas y su estrecha relación con los conocimientos tradicionales

Diario de Fuerteventura 0 COMENTARIOS 02/02/2026 - 10:10

En el Día Mundial de los Humedales, que se celebra cada 2 de febrero, la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura quiere realzar este importante patrimonio natural, invitando a reconocer el valor esencial de estos ecosistemas y su estrecha relación con los conocimientos tradicionales y el patrimonio cultural, en un día mundial que este año se conmemora bajo el lema 'Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebremos el patrimonio cultural'.

La presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, resalta que "Fuerteventura celebra el Día Mundial de los Humedales en un año en el que las lluvias registradas en los últimos meses han tenido un efecto claramente positivo sobre los humedales majoreros, reactivando zonas que permanecían secas desde hacía años, favoreciendo la recarga natural del suelo y devolviendo la vida a charcas, saladares y lagunas temporales. Este reverdecer del paisaje ha evidenciado, una vez más, el papel fundamental de los humedales como espacios de resiliencia ecológica y como memoria viva del territorio".

El consejero de Medio Ambiente, Carlos Rodríguez, apunta que "conservar los humedales es preservar la vida, la identidad y el futuro de nuestras islas. En un contexto de cambio climático, integrar la sabiduría tradicional con la gestión actual se presenta como una herramienta clave para garantizar la sostenibilidad de estos espacios únicos".

Carlos Rodríguez explica, además, que, en Fuerteventura, esta conmemoración adquiere un significado especial. La isla alberga el Saladar de Jandía, el único humedal del Archipiélago incluido en el Convenio Ramsar, un reconocimiento internacional que pone de relieve su importancia para la biodiversidad, la regulación del agua y la adaptación al cambio climático.

El Saladar de Jandía es un enclave clave para especies adaptadas a condiciones extremas y un testimonio del equilibrio histórico entre la naturaleza y los usos tradicionales del entorno. "Durante generaciones, la población majorera supo interpretar los ciclos del agua, aprovechar los recursos con respeto y transmitir conocimientos ligados a la tierra, la ganadería y la gestión del agua, hoy reconocidos como esenciales para la conservación de estos ecosistemas", concluye Rodríguez.

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