URBANISMO

El casco histórico de Puerto del Rosario busca protección para sobrevivir

El historiador Carmelo Torres defiende la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para 75 viviendas del viejo Puerto Cabras. La capital carece de catálogo arquitectónico

Fotos: Carlos de Saá.
Lourdes Bermejo 3 COMENTARIOS 16/04/2018 - 10:25

Puerto del Rosario carece de un catálogo arquitectónico, que no se incluyó en el reciente Plan General de Ordenación. Su elaboración es obligatoria pero no se han dado pasos adelante en los últimos años. La preocupación por el patrimonio parte de la sociedad civil. El historiador Carmelo Torres defiende en solitario la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para 75 viviendas del viejo Puerto Cabras.

Torres ya ha presentado en el Cabildo la petición para que el Gobierno de Canarias inicie el expediente y teme que la eliminación de las dos figuras de protección con las que contaba el Plan General de 1989 en el documento de ordenación aprobado el año pasado se deba a meras presiones especulativas.

Una vez disuelto el grupo Salvar Puerto Cabras, que contaba con profesionales del arte o la arquitectura, el doctor en historia Carmelo Torres se ha quedado solo frente a la reivindicación de iniciar el expediente de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) de 75 viviendas de la parte baja de Puerto del Rosario.

El experto considera que las administraciones han incurrido en evidente “incumplimiento de sus obligadas funciones garantistas”, haciendo especial hincapié en el Ayuntamiento de la capital, “que carece incluso de catálogo arquitectónico municipal, tal como establece la ley”, dice.

Torres explica asimismo que el Plan General aprobado el pasado año “eliminó las dos figuras de protección que se contemplaban en el Plan de 1989 para los edificios del casco urbano”, el Plan Especial de Protección (PEP) y un PERI (Plan Especial de Reforma Interior), que, si bien nunca llegaron a aprobarse definitivamente, han desaparecido ahora del Plan de Ordenación, “por presiones”, sugiere.

Tampoco otra administración supramunicipal, como el Cabildo, ha actuado de oficio, como sería su competencia, “para evitar los incumplimientos del Ayuntamiento”.

El concejal de Urbanismo, Roberto Padilla, emplaza a la creación de la Comisión de Patrimonio Histórico, “el órgano que pudiera gestionar este expediente” de elaboración del catálogo. Sobre la propuesta de declaración de BIC, dice que todos los inmuebles que cumplan los requisitos “se deberían proteger”.

Para algunos otros defensores de la conservación del patrimonio, la situación es tan irregular, que incluso se baraja depurar responsabilidades políticas y técnicas, poniendo en manos de la Fiscalía anticorrupción la tramitación del documento de ordenación de la capital.

En su reivindicación de declaración de BIC de 75 casas de la cornisa porteña, Torres documenta los valores históricos y patrimoniales de estas edificaciones, algunas en pie desde principios del siglo XIX, cuando comienza la pujanza económica por el comercio de la barrilla y se trazan algunas de las calles del casco viejo, como Fernández Castañeyra o León y Castillo, trama del actual callejero.

Ya en los años 50 del siglo XX, se inicia un proceso de demolición que “lenta, pero inexorablemente, ha ido haciendo caer uno tras otro decenas de edificaciones, hasta el punto de, al presente, peligrar seriamente la posibilidad de perimetrar lo que queda del núcleo antiguo”, se indica en el estudio.

No obstante, a principios de los 90 aún se apreciaban las líneas maestras del trazado original, “debido especialmente a no haberse roto en demasía la volumetría de amplias zonas del viejo casco urbano”. En aquel entonces se conservaban incluso edificios que databan de la primera mitad del siglo XIX y la mayoría de los levantados antes de los 40, pero “lamentablemente, el plan que debía protegerlos nunca se puso en marcha y durmió el sueño de los justos”, aduce.

"Si se logra que sigan en pie algunas edificaciones ya se habrá salvado parte de la historia de Puerto Cabras"

Torres se muestra tajante en su determinación por continuar su lucha, que comienza con estas 75 viviendas pertenecientes a particulares, cuya protección tilda de “urgente” para evitar su demolición bajo el peso de la especulación. “Siempre he escuchado que ya no hay nada que proteger, que se ha derribado todo, pero, de hecho, quedan estas edificaciones y si se logra que sigan en pie algunas de ellas, ya se habrá salvado parte de la historia de Puerto Cabras”, dice.

Más adelante, el historiador prevé también centrarse en otros edificios públicos, como la iglesia, el Ayuntamiento, el propio Cabildo, la Delegación del Gobierno o la Casa Museo Unamuno, “no en vano corren mucho menos riesgo que la parte ahora propuesta para BIC”.

Comentarios

Aquí no se trata de meras especulaciones, se trata de que se respete lo poco que queda de la memoria histórica del viejo Puerto Cabras, que para muchos majoreros tiene un valor sentimental inmenso además de la belleza que entrañaba y entraña para los que llevamos más de 60 años viviendo en Puerto y que además muchos somos nativos de este viejo puerto.
Fuerteventura trata muy mal su memoria histórica. Desde Tindaya a los últimos sucesos de Montaña de Jaifa, pasando por su rico y único patrimonio calero o las notables deficiencias que presenta la protección de sus inmuebles históricos. Para muestra un botón: la casa del Inglés de La Oliva o el caso que trata esta noticia, la inexistencia en 2018 de un catálogo arquitectónico que salve de la ruina el legado patrimonial del viejo Puerto Cabras. Animo Carmelo, que la causa es justa!
Todo muy bonito. Pero lo primero, es respetar la propiedad privada y segundo que sean adquiridas todas esas propiedades por medio de organismos públicos, si los dueños admiten las propuestas.

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