La Asociación AnimArte lanza ‘Por fin’, en el Espacio de las Artes Pepe Dámaso, una nueva exposición colectiva de pintura que agrupa a todas las disciplinas

“Si queremos más voz en la cultura, debemos agruparnos”
La Asociación AnimArte lanza ‘Por fin’, en el Espacio de las Artes Pepe Dámaso, una nueva exposición colectiva de pintura que agrupa a todas las disciplinas
“Un colectivo siempre tendrá mucha más fuerza que un símbolo. Si queremos más voz en la cultura de Fuerteventura, debemos hacer el esfuerzo de agruparnos. Hacer piña es necesario para avanzar”. Son palabras de Luciano Colucci, fundador y presidente de la Asociación AnimArte, dedicada a la difusión y el impulso de la creación pictórica y que en apenas dos años y medio de andadura ha conseguido agrupar medio centenar de socios. El colectivo, que surgió de un pequeño grupo de 10 personas en un certamen municipal de pintura rápida, ha mantenido desde su origen un mismo objetivo: vincularse, sociabilizar a través del arte y alcanzar espacios expositivos para mantener viva la ilusión creativa.
En esta ocasión, inauguran Por fin, una exposición colectiva firmada por 25 personas y con la que la asociación pisa por primera vez los suelos de madera de la antigua casa del párroco de Pájara, hoy escenario expositivo del Espacio de las Artes Pepe Dámaso. Lienzos de acrílico, acuarela, collage y propuestas de ilustración y diseño digital se dan la mano en una carta de presentación para autores y autoras de perfiles diversos: desde profesionales del ámbito pictórico, con formación en Bellas Artes o carrera específica en el área, hasta personas aficionadas al trabajo artístico con mayor o menor trayectoria. No hay un nexo comunicante, tampoco una ambición de conceptualizar o establecer diálogo entre obras: la colectiva funciona como una carta abierta para que el público pueda conocer algunos de los nombres de la asociación, interesarse por su trabajo o animarse a adentrarse en la labor creativa.
Y aunque no confluyen en una conceptualidad y parten de estilos, trayectorias e, incluso, manifiestan una amplia distancia entre autorías profesionales y otras amateur, el conjunto parece una celebración, en sí mismo, del acto de crear.
Las temáticas que sobrevuelan la sala son también variadas, como sus firmas. Sin embargo, queda latente a través de varias piezas los pequeños testimonios que muestran la importancia de favorecer la creación local: un paisaje montañoso moteado de cabras de costa en pincelada impresionista (de la mano de Piotr Demitraszek); dos collage de acrílico y fotografía, con la ondulada forma característica del paisaje montañoso majorero (de Dfranzy); la Costa Calma de Alfonso S. Pachilín, debajo de una bruma onírica de calima -en la acuarela Vista de Costa Calma, el palmeral-, o en una vista de pájaro que refleja el contraste de ajardinados distintivos del espacio turístico de la zona, enfrentándose a la duna, paisaje natural del área -El espíritu del bosque de Costa Calma, 5. Esperanza-; o en Escaleras en las Playitas, de María del Mar López Ruiz, donde a la imagen de una escalera exterior en la fachada de una casa de costa se llena de pequeños elementos (unos contadores azules, una fregona, helechos colgantes) que hacen reconocible vistas cotidianas de los pueblos costeros.
También dan testimonio del paisaje Helena Segura Alemany, con una vista de costa en acuarela (Calma Azul), Alessandro Angeli con una escena rural de campesinos entre tuneras y casas tradicionales majoreras (Cerca de casa), María Luisa Jiménez con su Tarabilla Canaria en acuarela, Belinda Capel con la acuarela Atardecer en los Molinos, o Paul Archodis, con una representación a todo color, en acrílico, del Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura y de las artes que en él confluyen (La cultura de un Palacio).
El testimonio de paisajes y realidades locales toma protagonismo
En el trabajo que expone Daura Flores, por su parte, la isla también está presente, aunque en una representación simbólica de identidades y rituales, con Diosa Abora (de la serie Miradas Ancestrales): el acrílico, en colores pop, representa un rostro sobre el que se delinean las prácticas ornamentales de los antiguos pobladores de las Islas.
Otros trabajos figurativos exploran los universos personales de sus autores, como el rostro que representa Colucci en Simplemente Gió (el de su propia esposa, mirando al espectador desde el lienzo), las tropicales y coloridas propuestas de quienes aportan trabajos de ilustración y diseño digital (Maurizio Bini, Alessandro Puigiotto), una mirada fotográfica de Gianlugi Gerbi, un rostro femenino moteado de colores en Mujer de luz, de Marianna Crintilli, jinetes de carreras en las acuarelas de Fernando López Zuluaga (Jockeys y Equinos) o, incluso, un viaje al imaginario con una sirena en La mente crea, de Valentina Stango, o en el dibujo a carboncillo Es hora de despertar, de Yasmin Lins Guimaraes Freitas.
En los abstractos, el predominio de los azules se hace patente y es protagonista en los trabajos de María Fernanda Peña Sánchez, Paloma Hernández y Giusy Caruso, frente a los tonos cálidos en la Venus de Eva Frydlewicz y el lienzo Sin Título de Giovanna D’Aubert. Por último, entre los abstractos, las propuestas de María Lazo y Susana Olín imprimen su visión personal y espiritual de la creación pictórica.
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Para Colucci, uno de los incentivos de la asociación es poner en común el trabajo profesional y aficionado, pues considera que en el arte, con o sin escuela, lo principal es la dedicación y asegura que AnimArte funciona como un catalizador de iniciativas.
La muestra, que reúne trabajos de 25 firmas diferentes, se mantendrá hasta el 28 de abril
“Para nosotros fue una apertura total en un mundo nuevo al cual todavía nosotros no estábamos acostumbrados aquí en Fuerteventura”, incide en relación al impacto personal que tuvo la fundación de la asociación y enfatiza en la importancia de vincular a través de las artes y facilitar la sociabilización. Y es que esta joven asociación se sustenta en las manos de muchas personas arraigadas a la isla pero de orígenes muy diversos, lo que convierte este nexo asociativo en algo más importante como espacio de reunión.
Por lo pronto, señala el presidente del colectivo, quieren afianzar su apuesta por “educar en las artes”, se plantean nuevos proyectos de colaboración de ida y vuelta con asociaciones extranjeras, como la acogida de una bienal internacional de acuarela en Fuerteventura, y sueñan grande para construir todo lo que puedan alcanzar. Sin embargo, bajo la superficie de los sueños, asegura Colucci, siempre aceptan cualquier reto que se les plantee. Se mantienen atentos, atentas, a los proyectos, propuestas y oportunidades que les ofrezca el futuro.
















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