DESTACAMOS

‘SOS Costas Canarias’ sitúa a la Isla entre las más transformadas

El estudio atribuye la artificialización de la costa principalmente al desarrollo turístico y plantea medidas para frenar la ocupación del litoral

Álvaro Lucas 0 COMENTARIOS 21/07/2026 - 06:55

El informe SOS Costas Canarias es el resultado de un estudio llevado a cabo por el Observatorio de Sostenibilidad (OS), apoyado y financiado por la Fundación Canarina. El objetivo del estudio es realizar una evaluación del delicado equilibrio existente entre el estado de conservación y las fuertes presiones antrópicas que sufre el litoral canario, así como recopilar y concentrar toda la información relativa a las costas en un único y extenso documento, con el fin de facilitar a los tomadores de decisiones toda la información relevante sobre la sostenibilidad de las costas del Archipiélago. Con un análisis detallado de las problemáticas a escala insular, el informe sitúa a Fuerteventura como una de las islas que más transformación del litoral ha sufrido, destacando la pérdida generalizada del suelo agrícola y la enorme presión turística que sufre, especialmente el municipio de Pájara.

Anne Striewe, directora general de la Fundación Canarina, explica a Diario de Fuerteventura las motivaciones del informe y sus aspectos más destacados: “Nuestros objetivos son la defensa y la protección del territorio, y para abordar la situación del litoral, nos dimos cuenta de que la costa había sido hasta entonces un territorio poco trabajado, pues no existía un diagnóstico claro”. “Está todo muy sectorizado, y la información está muy dividida porque para conseguirla hay que bucear en muchos portales y páginas, y solicitar documentos que muchas veces no son fáciles de entender. Nos propusimos juntar toda la información disponible y hacer un primer diagnóstico riguroso y actualizado”, explica.

Cuestionada sobre los aspectos más llamativos del informe, Striewe señala que la artificialización de la costa -la construcción de carreteras, puertos deportivos, campos de golf, hoteles o zonas residenciales- es la causa de que actualmente Canarias pierda el estado natural de su litoral al ritmo de cuatro kilómetros por año. “No es solo el turismo, pero el turismo es el mayor vector de artificialización de la costa. Si seguimos a este ritmo, dentro de un par de décadas no quedará nada de la costa canaria tal y como la conocíamos”, alerta.

Según señala el informe, igual que ocurre en la vecina Lanzarote, la carga del turismo se concentra en la costa este. Sin embargo, las mayores dimensiones de Fuerteventura muestran mayores espacios libres. Los tres municipios con mayor turistificación de la Isla son La Oliva, Antigua y Pájara. Presentan los mayores desarrollos urbanos, y superan o están cerca del 20 por ciento de ocupación del suelo disponible en la franja del primer kilómetro de costa.

Fuerteventura es una isla de gran tamaño y, en términos relativos, con menos presión humana, pero en lo que va de siglo ha duplicado, y algo más,  su población residente. A pesar de estar muy intensamente turistificada, los porcentajes totales de artificialización son menores en comparación con otras Islas. En cuanto a los espacios protegidos, el informe indica que la península de Jandía está casi completamente protegida por el Parque Natural de Jandía, declarado un año antes de la Ley de Costas, en 1987. No obstante, esta declaración dejó bastantes huecos en la costa sur, coincidiendo con los núcleos turísticos de Morro Jable y Costa Calma. Según el informe, es muy probable que la declaración del Sitio de Interés Científico de la Playa del Matorral en 1994 y de la Zona de Especial Conservación en la Playa de Sotavento salvaran de la urbanización a dichos tramos costeros, que habían quedado desprotegidos hasta esa fecha.

En relación con lo anterior, uno de los aspectos más preocupantes, según Striewe, es el índice de turistificación, que mide la cantidad de plazas alojativas que tiene un territorio y el número de residentes. Canarias alcanza un índice de 19,47 plazas alojativas por cada 100 habitantes, prácticamente quintuplicando la media nacional. En cinco municipios del Archipiélago -Pájara, Yaiza, Mogán, San Bartolomé de Tirajana y Adeje- las plazas turísticas superan ya en número a los residentes.

En Fuerteventura, el informe señala a Puerto del Rosario como el único municipio con valores de turistificación medios, con un índice que supera ligeramente el cuatro por ciento. El resto de los municipios majoreros presenta valores altos, como en Betancuria (11,6 por ciento) o Tuineje (17,8 por ciento), o directamente muy altos en los casos de La Oliva (76,1 por ciento), Antigua (85,1 por ciento) y Pájara (158,3 por ciento). Este último caso es uno de los más flagrantes de todo el Archipiélago. En cifras totales, este porcentaje significa que, frente a los 21.271 habitantes censados en 2023 en Pájara, las plazas alojativas del municipio eran 33.675.

Hoteles y campos de golf

El informe ofrece un inventario de actuaciones urbanísticas conflictivas por islas. En el caso majorero se pone el foco en primer lugar en el Parque Natural de las Dunas de Corralejo, un entorno especialmente amenazado por la proximidad a la costa de los dos hoteles pertenecientes a la cadena RIU, en dominio público marítimo terrestre.

Además, el Parque está atravesado por una carretera y bordeado por complejos turísticos, de forma que el viento se ha ido encontrado con barreras y los sedimentos han cambiado su flujo. Otro lugar señalado es la urbanización Origo Mare, construida sin declaración de impacto ambiental junto al pequeño núcleo costero de Majanicho y sobre una parte de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). En 2017, la Comisión Europea abrió un procedimiento de infracción contra España por Origo Mare que, al menos hasta este pasado mes de junio, seguía abierto.

Striewe: “Hay que potenciar la red de espacios protegidos y blindarlos”

Por otro lado, el informe también se detiene a analizar la problemática de la existencia de campos de golf en todo el Archipiélago, especialmente en las islas orientales, donde las precipitaciones son muy escasas y se sufre una alta vulnerabilidad ecológica. En Fuerteventura, isla que fue declarada Reserva de la Biosfera en 2009, existen cuatro campos de golf, todos en el flanco oriental de la Isla.

Los dos primeros, el Fuerteventura Golf Club y el Club de Golf Salinas de Antigua, prácticamente contiguos, fueron inaugurados antes de la declaración de 2009. En su conjunto ocupan 88 hectáreas, en su mayor parte a menos de un kilómetro de la línea costera. Además, en las inmediaciones de los dos campos de golf se sitúa el puerto recreativo de Caleta de Fuste, una urbanización turística a menos de 30 metros de la costa y una playa generada con 230 metros de diques.

Más al sur se encuentra el Club de Golf Las Playitas, en el municipio de Tuineje, cerca del monumento Natural de Los Cuchillos de Vigán. Inaugurado en 2013, ocupa una extensión estimada de 46 hectáreas. Por último, el Jandía Golf, inaugurado en 2014, ocupa más de 50 hectáreas y se encuentra en un entrante de la delimitación del Parque Natural de Jandía, en una de las zonas con mayor valor paisajístico de todo el Archipiélago.

SOS Costas Canarias se hace eco de la reunión que mantuvo la consejera de Turismo del Cabildo de Fuerteventura, Marlene Figueroa, con los responsables de los cuatro campos de golf de la Isla, para aunar fuerzas bajo la marca Fuerteventura Golf y acudir a la feria International Golf Travel Market. En concreto, el informe se hace eco de las declaraciones de Figueroa sobre vincular el golf a diversificar “la oferta turística” de Fuerteventura y calificar este producto como “una magnífica oportunidad para llegar a perfiles de turistas muy interesantes”. “Además, contribuye a potenciar la imagen de nuestro destino más allá de las vacaciones tradicionales”, aseguró Figueroa. Los autores del informe escogieron este ejemplo para denunciar que la administración pública parece ignorar las limitaciones hídricas de Canarias.

Urbanización Costa Golf en Caleta de Fuste.

Agua y agricultura

Más allá de las actuaciones urbanísticas señaladas, el informe también se detiene a analizar los riesgos de inundación, tanto para la población como para las infraestructuras. En Fuerteventura solo se recogen tres zonas con riesgo de inundación para la población: el barranco de Los Varichelos, en Puerto del Rosario, y los barrancos de Las Playitas y Gran Tarajal, en Tuineje. Junto al riesgo para la población, Striewe también alerta del peligro que existe para las instalaciones críticas como las plantas desaladoras: “Por un lado, en los últimos años se han concentrado infraestructuras críticas en lugares costeros o muy próximos a la costa. Por otro lado, todas las previsiones apuntan a una intensificación de eventos extremos como fuertes lluvias, escorrentías, fuertes oleajes, y otro tipo de riesgos marinos, como la subida del nivel del mar. Esto podría poner en peligro el suministro de agua y electricidad si las infraestructuras sufren daños”.

“En un par de décadas no quedará nada de la costa como la conocíamos”

Por último, otro punto en el que Fuerteventura destaca en el informe es el del abandono del suelo agrícola en la costa. En total, el estudio parte del dato histórico de 38.000 hectáreas agrícolas en la zona costera en todo el Archipiélago, a mediados del siglo XX. Actualmente, solo se conservan alrededor del 38 por ciento de ese suelo agrícola en la franja costera del conjunto de Canarias. Mientras que en Tenerife todavía se conserva el 50 por ciento, en Fuerteventura el dato desciende al nueve por ciento, lo que refleja una clara transformación del suelo en otros usos.

Medidas urgentes

Preguntada por el uso que las administraciones públicas deberían hacer del informe SOS Costas Canarias, Striewe señala en primer lugar que “este estudio debería haber salido del Gobierno de Canarias”. “Las entidades como la Fundación Canarina están para llegar a donde las administraciones no quieren o no pueden. Hemos puesto este informe sobre la mesa y nuestra estrategia a partir de ahora consiste en divulgar la información”, indica. “Intentaremos cerrar reuniones con las distintas administraciones competentes, como la Dirección General de Costas, y las consejerías correspondientes, como la de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas, y quizás también con Medio Ambiente y con los cabildos”, avanza.

El suelo agrícola en la costa majorera ha disminuido a apenas un 9%

“Esto afecta a muchas administraciones, a las que queremos arrancarles el compromiso de que trabajen a sabiendas de la información que está ahí. La filosofía que hay detrás de este estudio es que las administraciones, teniendo esta información sobre la mesa, tomen decisiones informadas y con base científica. Creemos que eso no se ha hecho hasta ahora y esperamos que este informe contribuya a cambiar las cosas”, continúa Striewe. “Uno de los primeros esfuerzos que debería hacer la administración es el de mantener este estudio actualizado, porque hoy en día, seguramente algunos datos estén desfasados, ya que el estudio comenzó a realizarse en 2024”.

En cuanto a las demandas más urgentes, Striewe se detiene en varios puntos. En primer lugar, exige parar los nuevos desarrollos en las zonas de riesgo crítico, además de reubicar lo ya existente en esas zonas: “Estamos hablando de peligros reales a corto plazo”. La directora general de la Fundación Canarina también pide “desclasificar todos los suelos en esa línea de costa potencialmente inundable o de alto valor ambiental que todavía están categorizados como urbanizables o urbanos, para eliminar cualquier posibilidad de seguir construyendo en la línea de costa”.

Otra de las medidas urgentes que plantea el informe se deriva de la problemática de los vertidos al mar, que afecta a todo el Archipiélago. “Se están dando pasos en el ámbito de la depuración, pero se tendría que haber empezado mucho antes, porque ya estamos llegando tarde y necesitamos mucho esfuerzo en ese sentido”. Por último, Striewe sostiene que “hay que potenciar la red de espacios protegidos y blindarlos, porque se ha demostrado que son la única herramienta eficaz contra la artificialización. La protección legal de los espacios es la única herramienta de la que disponemos actualmente para frenar la artificialización”.

Añadir nuevo comentario